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P. IA- RJ. Q. ILUSTRA- t) Q. AÑO TRIGÉSIMOS EG UN DO, DO AÑO TRIGE: SÍMOSEGUN DO. N íñ N. 10.433 WM TAPIZ DE LANA Van creciendo los trigos y va creciendo la lana. Una cosecha de lana. El rebaño, tan pegado al castro, parece que nace de la tieEn la llanura, una nubécula de polvo son rra, y aun el mismo pastor tiene raíces. En las ovejas que, apretándose, apiñadas, pala plaza del. pueblo, al sol, el huso da vuelsan el camino de tm lado a otro. Es la antigua cañada que marcaba la línea de emi- tas. Hilo a hilo se va formando el material para el gran tapiz de Castilla. Pardo, gración de Extremadura a Castilla. Vieja áspero, austero, sin aspiraciones a la sentradición de pastores que, a través de vasualidad ni al lujo, evocador del fondo del rios siglos, dejaron en España la huella de arca, junto a los membrillos... Así, en- un esa ruta que era la presencia por nuestros telar de. Castilla, se hizo el gran tapiz de paisajes de una de las riquezas más imporla unidad. Hilando, hilando, un día Espatantes del país. Ahora, durante la guerra, ña se encontró con su forma. hemos visto que una de las reservas mayores la constituía la lana, los colchones de FRANCISCO D E COSSIO lana, y las manías. Hasta los más pobres teníali lana en su casa. ta del Sol, reflexionando sobre el trempo perdido; el tiempo perdido en feroces v es- tupidas luchas entre liberales v reaccionaíios, entre progresistas; y ultramontanos; y, últimamente, entre izquierdas y derechas. La plaza histórica parece que no; hubiera tenido más finalidad que ésa. Hay hermosos comercios, hoteles- grandes edificios y todo- lo que puede recordar, la vida de la civiliza- i ción; pero en realidad se diría que su vei daderó objeto es otro, el de servir de escénario a la barricada revolucionaria o al des- file triunfal del caudillo del populacho. Nadie podría hacer la. estadística de los gritos subversivos y de los clamores m otinescos que en la Puerta del Sol se han vociferado en el transcurso de un siglo, íii dé los tiros de trabuco, de pistola y de escopeta que se han disparado en su ámbito. 7 Pequeños rebaños en la tierra, de su misAhora contemplo la, plaza trascendente y la veo restituida a su- habi tual- existencia. mo color, husmeando en los rastrojos, conUna casa que se ha derrumbado; algunas templando la lejanía con ojos impávidos, huellas de proyectil rozando las fachadas; taladrando el aire helado con el aliento, o El ministerio de la Gobernación conserva disolviéndose en el sol... y, a su lado, el- peincólume su presencia, como si fuera el sirrillo vigilante, y el viejo pastor, envuelto Creo que a todo español de cierta cultura tio de España que menos ha pecado también en lana raída, del color de la tie- nacional le conviene situarse en el centro Madrid se distingue de las grandes capitarra, como si él y su rebaño naciesen de la de la Puerta del Sol y quedar algún tiempo les europeas por tener un centro urbano- de tierra. El río está lejos, muy profundo, le inmóvil, reflexionando. Es como hay cos- estratégica situación. Parece Jógico que es- e descubren los álamos finos, dorados, qué le tumbre de decir: cinco minutos de silencio centro vital de donde parten ¡as ait i as por tal recordatorio de persona o de acon escoltan para que no pierda su curso y sepa tecimientos pasados. Sólo que lá Puerta del principales fuese un lugar preferente- e ebien su camino. Molinos, batanes, lavaderos- Sol exige mucho más que cinco minutos de gante en. el que se reuniera lo más distinguido de la población, los cafés más suntuode lana... concentración mental. Porque son muchas, sos, las oficinas bancadas: y los teatios memuy diversas sucede al revés. Toda lá mu re Cuando comemos el pan no pensamos nun- han- ocurrido y trascendentales las cosas que jores, en esa plaza, especie de cauce ca en el proceso áel grano de trigo a la y a veces sumidero o albañal de la vida de humana acude a la Puerta- del Sol, todos los vagos y cesantes, todos los obreros sin trahogaza cuando descansamos sobre un col- España- de estos dos últimos siglos. bajo, los sablistas y los paletos. A nadie se. chen, o nos envolvemos e n una manta ¡no Muchas cosas, muchos hechos de la picar- le ocurriría en París consentir que la plaza pensamos tampoco en el proceso del vellón día, el pintoresquismo y el heroísmo de la de la Concordia o los alrededores de la Maga la tela. ¡Cuánto esfuerzo y cuántas in- historia nacional. Una lápida adosada al mu- dalena se convirtiesen en el punto de cita ro del ministerio de la Gobernación expli- de los clochards, -los gandules y desharrapa quietudes! ca que allí mismo, en un claro día de mayo, dos parisienses. El pueblo proletario busca, Por toda Castilla, han quedado, los vesti- la gente popular se rebeló airadamente conallí el ambiente genuino de sus Jrealjates, gios de esta industria histórica, viejos apris- tra las fuerzas invasoras de. Napoleón. Es y los deshaparrados son persegijidws f S! la el rasgo que decora a la plaza. Como él, Policía. En Madrid, por eso que. han dado cos, batanes en resinas, lavaderos hoy cegados... Eran, los días en que la mano del aunque no tan magníficos, podrían contarse en llamar el espíritu democrático español, y otros de semejante espíritu levantado. Pero hombre transformaba las cosas por sí mis- los rasgos contrarios son más. La Puerta que, en- realidad, no es otra cosa que mala na, y la máquina no pasaba de ser herradel Sol ha pecado numerosamente con el pe- educación y carencia de- pudor social y del mienta. Toda la envoltura de Castilla era cado de la frivolidad, con la culpa 1 de Ja sentido de las jerarquías; en. Madrid se da el caso único de que el centro vital de 1 a ciude lana y de hierro, y así, con esa lana fe traición y con el delito, de hacerse cómplice dad tenga- un aire de populacherismo ocioso de todos los motines, -pronunciamientos y ganaron tierras y se evangelizaron contirevoluciones que, principalmente en el si- y harapiento. No sé cómo podría transfornentes. El famoso tapiz de la Reina Cató- glo xix, han retardado o impedido el pro- marse y adecentarse. la Puerta del Sol; sólo sé decir que para el propósito de crear un lica, en el que fue cosiendo todos los re- greso de España. nuevo, dinámico y hermoso Madrid, -es imtazos de la nacionalidad, -fue de lana, y por Yo he cumplido con el deber de quedaresto el sentido unitario que nos hizo fuertes me inmóvil y silencioso en medio de la Puer- prescindible, arrostrar la transformación, de la célebre, plaza, por graneles que sean; los y poderosos en el mundo tenía estas caracsacrificios y dispendios. terísticas flexible y fuerte, austero y caAhora se muestra normal y tranquila. liente, acogedor en la manta y justiciero Parece que, no- hubiera hecho- nada. Paen el dogal. Bien puede decirse que las más El sol que promete a España las me- rece que la célebie pjaz- a tuviese un pasada grandes páginas de la epopeya española se como cualquW majp; cíe jores jornadas de su historia; el triun- honrado provincia J ei p lazagisñ paite, ciudad de ea la han escrito con trigo y con lana. fo del Caudillo; las flechas y el yugo, Paerta ds o ti á ¿guipa e toda esa Ya no quedan apenas telares en Castilla. que significan el espíritu de la nueva triste tiístoria efi qlfe Es- paña ha vivido en ¡Aquellos telares, cercanos al. río, con una Sol España- -ímpetu y disciplina la uni- permanente convulsión Ha Puerta; dSl foi ventana al soto, en los que el tejedor era es la plaz i mvulsa que ha avuaado a 1 como un gran organista, y por cuyas he- ficación de soldados, falangistas y re- mar. el clin. de estéril revuelta de las pasaqueíés en el servicio a Dios, a la Pa- das generaciones; a ella han acudido siembras se filtraba la luz. Calles de los pueblos, pre los r- ítureros políticos en busca de con siilitas al sol, y en ellas, las mujeres tria y a Franco... He aquí los motivos la clamorosa ¡complicidad, de la plebe. Es hilando. La oveja, cerca, desnuda, tembloroplásticamente desarrollados en la ar- ha sido la Puerta- del Sol: la plaza plebeya sa, sin conocer bien la eficacia del sacrifitística medalla conmemorativa del Al- por antonomasia. Y eso es. lo. que hay que cio. Toda Castilla, en el invierno, envuelta zamiento Nacional, que el Servicio Na- impedir que s ¡gn siendo, si es que se quiere en lana y- descansando en lana. El carro perde veras hacer de Madrid una gran capital cional de Propaganda brinda- a- Ips; es- del mejor tipo europeo moderno. dido en el camino, como si ño tuviese prisa de llegar, y, sobre los sacos de harina, pañoles. Probarán una yez más que sa, hett serlo aquellos quglaaJqÍMejrn el carretero envuelto en su manta, JOSÉ MARÍA S ALA VERRIA EN MITAD DE LA PUERTA DEL SOL