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DIARIO ILUSTRADO. AÑ D TRÍGESIMÓSE GUND O. N. 10.426 DIARIO ILUSTRADO. AÑO TR 1 GES 1 MOSÉGUNDO. H. 10.426 SUSCRIPCIOJí: MADRID, UN BIES, 3,70 PESETAS. PROVINCIAS: TRES MESES, 12, Q 5. AMERICA Y PORTUGAL: TRES MESES, 13,15 EXTRANJERO: TRES MESES, 33,65 PESETAS. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, til, MADRID. APARTADO N. 43 LA INTIMA COMPENETRACIÓN 1 TALOESPAÑOLA F DE NEGOCIOS EXTRANIERQS: DE CIANO, LLEGARÁ A MADRID; Madrid se dispone a tributar al insigne huésped un cordial recibimiento. Los discursos pronunciados en el palacio de San Telmo por el Caudillo y e! conde Gano, Dice el Caudillo que en su pensamiento de español y en su corazón de soldado se hallan presentes ¡os legionarios italianos que con nosotros lucharon y encontraron en tierras de España el descanso y. la gloria de los héroes. Subraya igualmente la colaboración y la amistad de los dos ejércitos, y afirma de modo rotundo y elocuente que, a nuestra firmeza, respondió segura Ja fe. de Italia, y que España no podrá olvidar nunca la noble promesa del Duce de (estar con día hasta la Victoria El comunicado oficial de las conversaciones entre; el Caudillo y el conde Gano. La en Ja montañesa La ofrenda por el conde Gano del laurel, inmortal a Jos italianos caídos en la Santa Cruzada Santander 14, 4 tarde. -La -capital montañesa, en un amplio- aliento de hermandad, vibró intensamente durante la jornada útl jueves y en ocasión de la llegada del conde C; a ó para enaltecer y honrar la memoria de los legionarios italianos q ie donaron sus vidas por el triunfo de la Santa Cruzada contra la barbarie asiática. Santander, profusamente adornado con banderas italo- españolas y colgaduras, desbordó su cordialidad a la llegada del ministro italiano llenando el espacio de clamorosos vítores a la compenetración de las dos naciones mediterránea? Recibido. por las autoridades y jerarquías del Movimiento al desembarcar, a las nueve de la mañana, del Almirante el conde Ciano, entre las invocaciones de i Duce, Duce, Duce! y ¡Franco, Franco, Franco! y ¡Ciano, Ciano, Ciano! clamores de himnos de los países amigos y exclamaciones y gritos, de júbilo de la muchedumbre, que a cogía su presencia brazo en alto, emprendió, en unión del ministro de Defensa Nacional y de su séquito, el camino del puerto. de El Escudo, pasando por Puenteviesgo, Goryera, Qntaneda y Lueria, donde se habían erigido arcos triunfales. En Entrambasmestas, un alto en el camino para elevar tina oración en el cementerio que guarda los. restos de legionarios caídos en la ofensiva de Santander. Llegado al puerto de El Escudo, donde se eleva el mausoleo a los legionarios caídos, trae es de piedra y semeja una gran pirámide con una M monumental a la entrada, el insigne visitante, después de recorrer el monumento funerario, siguió su viaje a Corconte para visitar el mayor cementerio italiano de la provincia. En dicho punto revistó las fuerzas, y pasó seguidamente al camposanto para depositar una gran corona. de laurel con. la siguiente inscripción: El ministro de AsunComida de gala en el palacio de tos Exteriores de Italia a los legionarios caídos Terminado el responso, el conde San Telmo Ciano dijo, en italiano: ¡Camaradas legio A las diez y cuarto- de la noche, el Jefe, narios caídos cu España! y el público resdel Estado, con su esposa, el conde Ciano, pondió ¡Presente! ostentando la preciada condecoración, y el Desde el cementerio de Coréente se trasministro de la Gobernación, con su esposa, ladó el ministro italiano a Cilleruelo de Brid a para rendir homenaje a los soldados caí- seguidos de sus séquitos respectivos, abandonaron el palacio de Ayete, trasladándodos, ante el colosal monumento elevado en se al de San Telmo, -para- asistir a la coel páramo, según ios planos de los arquitecmida de gala- -El gran salón de actos de San tos Sres, Olasagasti y Olano. El monumento, de mármol negro y. blanco, representa Telmo presentaba un aspecto deslumbrauna colosal Victoria con las alas plegadas, dor. figurando en el basamento inscripciones aluAl final de la comida, el Jefe del Estado sivas. A su regreso a Corconte fue obsequiapronunció el siguiente discurso: do por el gobernador de la provincia, marqués de la Eliscda, con una comida, tras de la cual siguió a Santander, en el que entró 1 íxooM niísimo s e ñ o r Comprenderéis nuevamente a las tres de la tarde, entre fre (lian arando y cordial es mi! levaría, al renéticas aclamaciones de entusiasmo. Des ifrii iioy a tan diftiio representante de la pués de brevísima estancia en el Club NáuItalia al- dar- os. on. nombre del. tico, el- conde Ciano embarcó en el Almirante- pueblo imperial, y l: icuvpni i, pon Ja expreeS 5) ai o la. que zarpó para San Sebastián, consión d. y nuestros mejores deseos. JJOS sentivoyado por los destructores Jorge Ji ian- y mientos ó o ninistíül entre nuestros dos paí- Discurso del Caudillo Gravina. Retorno a San Sebastián El Caudillo impone al c o n d e Ciano, en el palacio de Ayete, el Gran Collar de Ja Orden Imperial de Flechas Rojas Saiv Sebastián 14, 5 tarde. A las siete y veinticinco de la tarde de ayer desembarcó del Almirante Cervera el conde Ciano, dirigiéndose en su coche a Zarauz. Por la noche, a su regreso a San Sebastián, se, dirigió al palacio de Ayete, residencia del Jefe dei Estado, para cumplimentar al Caudillo y a su esposa, a la que ofreció un espléndido ramo de flores. En el transcurso de la breve visita, Su Excelencia el Jefe del Estado le impuso el Gran; Colla de la Orden Imperial de las Flechas Rojas, el decreto de cuya concesión acababa de firmar. ses lian nacido de una historia, común, en Ja (jiic unas voces toca a las legiones romanas fccuiíí iar con su sangro nuestras tierras, y otras cupo a los españoles el lionor de dejar sus cenizas en las tierras hermanas de Italia. Colaboración y. amistad centuplicada a través de la camaradería de nuestros dos Ejércitos, y selladas ahora con. la sangre vertida en coniúii en una empresa glo ¿liosa. Al genio político de vuestro Duce, que alumbró al Mando: con. la magnífica creación de. la Era Fascista, no podía ocultársele la dimensión y trascendencia quo nuestra suerra tenía para la suerte de Europa y de la civilización. Así, cuando las hordas comunistas, encuadrarías por agentes internacionales, irrumpieron en España, cruzando Europa, ante la mirada complaciente y la complicidad de tantos pue- v oíos, ei vuestro, como el alemán, nos prestó la ayuda generosa de vuestra juventud con la valiosa y suprema ofrenda ele sú sangre. So íalíaísan agoreros tiue, aprovechando Jo lnro y empeñado de la contienda que tanto aleníanfu, especulasen con. la victoria (le nuestro enemigo, soñando que el fin do la lucha se produjera con el cansancio i