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A B C. DOMINGO 4 DE JUNIO DE 1939. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 10. fin se hace el silencio, el general López Pinto se acerca a jos micrófonos, y situándose frente al Caudillo, comienza a hablar. Señor: Comq general jefe de la sexta región militar, tengo el- triste honor de hacer entrega a Vuestra Excelencia de este monumento, construido en el lugar dande encontró la muerte el glorioso general don Emilio Mola Vidal en unión de los cuatro tripulantes del avión en el que se trasladaba de uno a otro de los frentes de operaciones. Hace justamente dos años el general Mola era general jefe del Ejército del Norte, y a sus órdenes estaba yo al mando de las fuerzas de esta región, constituida en sexto Cuerpo de Ejército. Ocurrió la catástrofe que nos privó de nuestro general a las diez y media de 3 a mañana de un día de una niebla densísima, y tuve el triste privilegio de recoger los cadáveres de nuestro heroico general Mola y de sus cuatro compañeros, acompañándome en este doloroso acto mi jefe de Estado Mayor, coronel Aizpuru. Pocos, muy pocos días después de esta inmensa desgracia fue deseo mío, Ínter- ¡pretando los anhelos de las fuerzas a. mis órdenes y de todos ios que constituyen la actual sexta región, el perpetuar el recuerdo del accidente que costó Ja vida al general Mola en este Jugar. Se iniciaron los trabajos para la construcción, primero, de la carretera que había de dar acceso al mismo, y para ello fueron aceptados los ofrecimientos de prestación personal que los vecinos de Alcocero de- Mola, representados por su alcalde, hicieron llegar a mí. Mediada la construcción de esta carretera se iniciaron los trabajos del monumento con proyecto de la Comandancia de Ingenieros de la región. Bastante adelantadas las obras, se condensó en forma de urna Comisión organizadora del homenaje los deseos nacionales de honrar a. nuestro gíorioso gcneral, puya Comisión trabajó en la recaudación de fondos, organización del monumento, etc. etc. Esta Comisión se disol- vio cumplida su misión de terminar el monumento y crear una capellanía afecta a la iglesia de Alcocero de Mola, para dedicar todos los días 3 de cada mes una misa por las almas de los que aquí encontraron la muerte: general D. Emilio Mola Vidal, teniente coronel de Infantería D. Gabriel P o- zas Perea, comandante de Estado Mayor D. Francisco Senac Sánchez, capitán de Aviación D. Ángel Chamorro y sargento de Aviación D. Luis Fernández Barredo, que se celebrará en este monumento. Hoy Vuestra Excelencia inaugura esta obra, que tengo el honor de entregar, y al hacerlo así comprendo la amargura de vuestra alma al pensar que se ve privado de un tan leal colaborador y compañero suyo, que nunca tenía en su pensamiento más que ver a su Patria, a esta España, bajo vuestro mandato libre d e la tiranía judaicomasónica. Al mismo tiempo, para nosotros, sus subordinados, y más para mí, su segundo en la campaña de Vizcaya, que tanto le conocía, es una pena inmensa el recordar la pérdida, de tan gran general, cuyo alto valor militar y patriótico me eran tan conocidos y apreciados. Seguramente Dios nuestro Señor, al concederle la gloria le habrá hecho ver desde ella a su España, a esta España, que, conducida por vuestro genio militar y. patriótico, ha sabido elevarse al máximo do su victoriosa grandeza. Señor, mi misión ha terminado, y creed sinceramente, mi genera! que envidio la muerte de mi antiguo general en jefe, Mola, por la distinción de que le lia hecho objeto Dios al llevarlo a Sí, muñendo por la España una, grande y libre, que Vuestra Excelencia nos ha dado. w- Discurso del Caudillo A continuación el Caudillo se dispone a pronunciar su discurso, prorrumpiendo el público en aclamaciones. Hecho el silencio, dijo así el Caudillo: Mi general, españoles todos presentes en este acto: Habéis venido aquí en el segundo aniversario de la muerte de nuestro querido general Mola, no a inaugurar un monumento que respon- diese a su grandeza; habéis venido aquí a colocar un hito en el lugar de su sufrimiento y de su muerte. Este no es el monumento que merece la grandeza de nuestro héroe. Esta es la urbanización del solar en que plantarnos la cruz a la grandeza dé un hombre que en aquellos primeros días, en los momentos duros de España, rompió en Navarra la inercia del Movimiento Nacional. Y esto no hubiera sido posible sin esa vida de Mola. Esto no se llevaría a cabo sin estos caracteres, sin estos hombres que podemos llamar los hombres africanos, curtidos en aquellas tierras áridas y areniscas que dieron a España nuestros grandes valores. Y es que. en la soledad de los campos, en la meditación y en el trabajo, se forman los caracteres de la raza, igualmente que ayer se forjaban los de nuestros caudillos castellanos en estas tierras pobres de amplios horizontes, en donde los castillos, con sus muros pelados, cobijaban la grandeza de los hombres en la meditación y en el trabajo, como en los monasterios, perdidos en la soledad de los campos encerraban en sus muros la madera de nuestros grandes santos. Este homenaje que hacemos hoy a Mola es homenaje que a él se debe como guión dé. esa juventud africana, de esos hombres que adquirían su temple en las montañas y que tenían su corazón como su brazo al servicio de España. Esta es la cruz en el camino que pide una oración, no el monumento a la victoria, porque la victoria, de España, la victoria de Mola, la de Sanjurjo, la que forjaron nuestros más grandes héroes, tiene una dimensión mayor, tiene uña dimensión universal, y cuando tiene ese alcance una victoria, es pobre el cemento, son pobres las piedras, hay que levantar templos, hay que edificar lugares donde se adore a Dios y se eleve el corazón ante los héroes caídos y ante los mártires. Nuestro monumento de la victoria no será un mausoleo más de piedra ni un grupo escultórico, cosa de tiempos pasados tendrá más grande dimensión, tendrá basílica, monasterio y cuartel. Tendrá la reciedumbre de España, y con la noble aspereza de la piedra, la soledad que invita a la oración. Kspañoles todos, contestadme: ¡Emilio Mola Vidal! El público contesta: ¡Presente! ¡Arriba España! El público repite el grito pronunciado por el Caudillo. Todas las fuerzas que daban vista a la tribuna del Caudillo dan media vuelta para quedar situadas frente al altar; y apenas ha comenzado el Santo Sacrificio aparece en el horizonte una escuadrilla, que vuelasobre el monumento, formando una- cruz perfecta, que se deshace poco después de cruzar sobre el altar, y de la que quedan dos aparatos, que evolucionan alrededor sobre él, dejando caer muchas flores. Emocionante despedida al Caudillo Cuando, termina la nusa, el- Generalísimo desciende de su tribuna para dirigirse a la que ocupa la señora viuda del general Mola. Besa el Caudillo la mano de la dama y acaricia a. los niños con visible emoción. Seguidamente, acompañado del general López Pinto y del Gobierno, desciende por la escalinata, dirigiéndose hacia el recinto sagrado Poco después üe siguen la señora viuda del general- Mola con sus hijos y la propia esposa del Generalísimo. El Caudillo visita el campo sagrado se detiene brevemente a orar ante las cruces emplazadas en los Jugares donde cayeron los cinco héroes de la Patria, y, por último, dando vuelta a 5 a arquería sube hasta la carretera, donde le esperan los coches. En este último trayecto- las ovaciones se suceden clamorosas, y yel entusiasmo del público es impresionante. Otros aviones, en, escuadrillas, -que forman caprichosos dibu- jos, vuelan sobre el monumento, mientras la artillería hace nuevas salvas. Todavía algunos densos nubarrones, como aquellos otros que hace dos años exactamente envolvieron el aeroplano del general Mola, enturbian el panorama y dejan caer. la lluvia abundante. Los soldados; los invitados, las gentes que vinieron de Navarra y de toda España para asociarse a este homenaje al jefe del Ejército del Norte, soportan esta lluvia, que es en la fecha solemne. del aniversario como la reproducción de aquella trágica jornada, con su niebla y su tristeza y su llanto celestial... -Alberto Martín Fernández- JttmtfRepqrtista, 1) Actos Piadoso acto en El- RerroLdcI Caudillo El Ferrol del Caudillo 3, 1 noche. C rganizado por las antiguas Margaritas, se celebró en la iglesia de San Julián inopia- doso. acto por el eterno descanso del ilustre general D. Emilio Mola, asistiéndolas autoridades, representaciones oficiales y de, con- gregaciones religiosas y millares de ¿fieles. En memoria del glorioso general ¡jse dio una comida a los pobres- de- la- ciádad. -1 MENCHETA. i C. íh: W La Prensa valenciana publica bío- grafías y enaltece la memoria de Mol Valencia 3, 11 noche. La Prensa localdedica boy sentidos recuerdos al heroico- ge- neral. Moia, del que publica biografías e inserta reproducciones fotográficas de su per- sona y del monumento erigido a su memoria en el lugar del accidente que le costóla vida. -MENCHETA. n Flores sobre el monumento Al concluir su discurso, luego de una ovación que se prolonga largo rato, el Generalísimo queda en la misma tribuna y da principio la Santa. Misa, bajo el arco central, dedicado a la memoria del general Mola, én la que oficia el ilustrísimo señor arzobispo de Burgos. Solemnes funerales en Bilbao j Bilbao 3, 10 noche. Por el alma del ge- neral Mola se han celebrado solemnes fuñe- rales organizados por el Ayuntamiento en la basílica de Santiago. Asistieron numerosas autoridades y un inmenso gentío, que llenaba la basílica. -CIFRA.