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A B C; SÁBADO T DE MAYO DE 1939. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. xi interpretar. él. sentimiento unánime del País y dar cumplimiento a lo preceptuado en el artículo 35 del reglamento de. la Orden de San Fernando, aprobado por Real. decreto do con las atribuciones que mecpnfiere la cido con las atribuciones que le confiérala citada disposición a propuesta, del ministro de Defensa Nacional, he tenido a bien acordar, y disponer lo siguiente: Artículo único: En virtud de lo dispuesto en él artículo 35 del reglamento, de la Orden de, San Fernando, por alcanzarle, plenamente, sus preceptos y. previos los trámites reglamentarios, que, en el, mismo se exigen, se conceden al capitán general del Ejército y la Armada, Generalísimo de los Ejércitos de tierra, mar y aire, excelentísimo. Sf. D. Francisco Franco Eahaihonde ¡la g ran Cruz Laureada de San Fernando. Dado en Madrid el día dé la Victoria, a 19- de mayo de 1939. El vicepresidente det Gobierno, Francisco Gómez Jordaña. El ministro de Defensa, Nacional, Fidel D avila. AMISTAD Y GRATITUD En la, fervorosa, ocasión de la Victoria, -alaba España- las noples, amistades que sufrieron Id prueba de su guerra: Italia, Ale- rnania, Portugal. AliDuce de Italia, al Führer del Rei ch, al Chefe de Portugal, Espuña testimonia su gratitud. Sella este testimonio la sangre de los- legionarios caídos, de los camisas negras y los camisas pardas, de los virintos que lucharon, hasta caer, en la primera línea de fuego. España no olvida. a ¡Guatemala, la primera nación hispano- americaná qiie sé asoció a nuestra lucha, sin. tiendo en su corazón el rebrote de la estirpe. Tampoco olvida España a los legionarios rumanos muertos en tierra toledana, legionarios de San Miguel. Arcángel contra el mal. En la, hora de la Victoria, España, recuerda, emocionada, tanta prueba de amor y solidaridad. Empieza el desfile Enlaces motorizados del Ejército del Centro Con el guión del Ejército del Centro llegan los enlaces motorizados. Vienen en sus máquinas ahora relucientes, como acabadas de salir de las fábricas. Van los motoristas enfundados eti sus trajes de cuero, en la cabeza el casco protector de los mortales accidentes. Van las máquinas al paso, abriendo plaza al Cortejó de la Victoria. Recordemos a estos hombres en sus durísimas misiones de enlace cruzando una y otra vez el campo de batalla, de noche y de. día, sobre hielo unas veces, bajo el castigo del sol otras, para llevar los partes a los puestos de mandó, -para trasmitir órdenes a las unidades en fuego. Ha sido abnegada la misión de estos muchachos. Los enlaces iban, en las altas horas de la madrugada a entregar las órdenes de operaciones, adentrándose en la oscuridad por caminos mal seguros. Un error, y estaban en pleno campo enemigo. Ha sido pues, relevante la misión de estos muchachos. Palabras del general Várela Al concluir la lectura del. Decretó, el Caudillo estrechó efusivamente la mano al general Gómez. Jordana, que lo había leído y seguidamente el. heroico y dos veces laureado general Várela, pronunció las siguientes palabras: ÍE 1 Gobierno, -en nombre- de la Patria, acordó. conceder la gran Cruz Laureada de San Fernando, a nuestro heroico- Caudillo por haber salvado a- la- Patria, y. yo, como delegado del Gobierno, tengo el altísimo honor de imponer tan alta condecoración a nuestro Generalísimo. v -Acto continuo, el general. D. José Enrique Várela impuio a S. E. el jefe del Estado la. gran Cruz Laureada de Sa. n Ferrmn dó, colocándole después la Banda, ayudado p, D el general, cónáé- dojórdáiía; mientras) a Banda de Música interpretaba, el Himno Nacional. En estos instantes, -la multitud, con fervor rayano én él delirio, permaneció brazo en alto, gritando cor. entusiasmo: ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco! Terminada la ceremonia de- la imposición de la gran Cruz. Laureada- dé San Fernando; el Generalísimo pasó a sujtribtjna e n l a í iíe le acompañaban el- general Várela y el general Saliquet. En la más inmediata y a la derecha del Caudillo, los restantes generales y Caballero: laureados que le ácompatñafon durante éL desfile, y más a la deré- cha; la tribuna donde, se situó el Gobierno en pleno y a la que llegó poco más tarde el cardería! Goniá. T. pdos- -los ministros vestían de uniforme, exe. entb el conde de ¡Rodezno, ministro de Justicia, que vestíáíde chaqué Co. ii ellos, gn: primera fila, de la tribuna, el Gran Visir. de- Maquéeos. En la tribuna de, la izquierda del Generalísimo, se. cplpcaroh- los generales Queipo de Llano y Kjindelán, almirantes Cervera y B. ástarréche. el teniente cororfel Barroso y ayudantes del Cuartel General de S. E. y á; m- adida que iban desfilando entraban en l a tribuna los jefes de los Cuerpos de Ejército, que tomaban parte, en la deslumbrante parada nf litor. riay sondé afirmación de España: ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco! Las históricas enseñas Al pie mismo de la tribuna desde la que el Caudillo. presenció el grandioso desfile de! la Victoria. sobre. un sencillo. estrado, se- colocarpn todos, los, pendones y banderas que constituyen el hondo y firme espíritu de nuestra esencia tradicional. Casi en el centro, i la histórica Senyera de Valencia y alos lS- dos, las restantes- enseñas. que han venido a presenciar este soberbió! desfile, dándole honor, portada por -álférecés- xiel Ejército íy custodiadas por ¿oficiales de la Guardia- civil y varios números. de la. guardia áthjalifa. v: 1; s- -r Las tropas voluntarias italianas División Littorio Flechas Negras FJechas Azules y Flechas Verdes -Llega ante la tribuna el general Gámbara, recia figura de guerrero romano. Es el jefe de las fuerzas. que quedaron en España después de la repatriación de voluntarios, escrupulosamente cumplida por nosotros. V; inieron las fuerzas voluntarias italianas a nuestra Patria cuando finaba el año 1936, cuando las columnas que habían subido combatiendo desde- 4 a costa andaluza tenían Madrid limp; ianiente ganado. Entonces, ciertos países echaron en la balanza eUpeso de lá; s. llamadas Brigadas interna- cionales perfectamente organizadas en- el extranjero. Ñps arrebataban la victoria a tanta costa ¡conseguida. Teníamos que luchar con los már i. stas éppañoles y con el medio mundo indeseable- qué les prestaba apoyos. Entonces, hermanos, por la sangre y por el ideal, los italianos ños prestaron su ayuda generosa, para dar lugar a que rehiciéramos nuestras fuerzas, quebrantadas por, la desea, rada intervención del extranjero. He aquí la razón justa de la presencia de estos hombres que ahora destilan. Con ellos van soldados españoles, mezclados hasta en, un. noventa y seis por ciento en algunas unidades; En todo el durísimo período de operaciones de los años 37, 38, y 39, las fuerzas voluntarias italianas se emplearon con nosotros en la obra, común de librar a. la civilización de Occidente dé una amenaza. cierta. El general Queipo de Llano empleó las primeras fuerzas voluntarias italianas en la conquista de Málaga, plaza que libertaron en unión de las ...fuerzas que mandaba el general D. Francisco Bórbon, duque de Sevilla. En el sector de Guadalajara tomaron parte en una ofensiva ¿obre las líneas que mantenían fu- erzas rojas reforzadas por brigadas internacionales, muy bien provistas de material guerrero. Al abordarse la campaña del Norte, los Flechas Negras en cuya composición entraban elementos- españoles, cubrieron el Sector de la costa, ocupando Lequeitio y Berpreo; Después; por los altos del Soliube, bajaron por- Algor- ta y Las Arenas hástala ría de Bilbao. En la ca ip; n que- turo como fruto la liferacipn de Santander, 3 as Divisiones Lcgjííissrias- r í; y; DÍcroñ el f e nte de nianera arrolíadora por d Puerto del Escudo. Est- t. s Era difícil, por falta material de tiempo, hacer una gran Cruz digna del Caudillo para entregársela en el solemne acto. -La que el general- Várela. puso sobre el pechó dé Franjeó es la misma qtie ostentó el general Marina, -y que sus hijos han entregado para que el. Generalísimo la lleve. Esta preciosa condecoiacion le fi é lega ada al general Marina por don Alfonso X I I I La gran Cruzísque ostenta el diij cuando la le aqueja 01 qua lot crittolei do ácida. úrico comprimoniu narvio ttáhco, (Mr lo qua precito, duolver iu ocúionoi, medíanlo 1 lo curo con Urccionol para evitar lo -si cjuioi qu I impida elracWmieptoy flagerán a qu tarla el n p i í o on los momento deinnovíltóod, mt nsi 6 candoe Cratcmisnlo- cúandoafarhbiente eí y aumento lo ¡nf níidod del frió, ya que amboi Contribuyen o, ogudizár us padecimiento Vuelan millares de palomas i Cuando. al. Caudillo le hubo sido impuesta la gran. Cruz Laureada de San Fernando, súbitamente él aire se pobló de un batir de alas trémulas, y una. bandada de centenares y- centenares de palomas levantaron el vuelo, en signo d. e paz. -El espectáculo fúé grandioso y fue al propio tiempo sencillo. J 21 público, la muchedumbre que seguía emocionada los. detalles de la imposición de- la Laureada a nues- ñ o Caudillo, rompió pn un 1 frenético clamor de en y riasmó, gritando con enardecímisr. t. o difícil de -traducir las. palabras que son de victoria y son de glq- j- Cí. ujr. a í- a c á. t i Q ijj 4: -i h 3 I éodo úrica