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DIARIO ILUSTRADO. AÑO TRIGES 1 MOSEGUNDO. N. 10.386 ka DIARIO ILUSTRADO. AÑO TR 1 GESIMO S E G Ú N DO. N. 10 386 W 1 g, ig SUSCRIPCIÓN: MADRID, UN MES. 3.50 PESETAS. PROVINCIAS: TRES MESES, 12. AMÉRICA Y PORTUGAL: TRES MESES, 12,50. EXTRANJERO: TRES MESES, 30 PESETAS. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 61, MADRID. APARTADO N. 43 EL DÍA DE LA VICTORIA ESPAÑA; EN EL GRAN DESFILE MILITAR ANTE EL CAUDILLO, MUESTRA AL MUNDO EL PODERÍO DE LAS ARMAS FORJADORAS DEL NUEVO ESTADO Imposición al Generalísimo Franco, artífice de la Guerra y de la Paz, déla Gran Cruz Laureada de San Fernando. El general Várela, como delegado del Gobierno, puso las insignias sobre el pecho del Caudillo. Empieza el desfile. El paso triuhfal del Generalísimo por las calles. Los actos de hoy. Otras notas. El Día de la Victoria, en provincias y en el extranjero. que las derrotó en Roma en la ocasión Preliminares de la fiesta dé Abisinia, que las derrotaría en EsEn el Día de la Victoria el Caudillo paña en 1 a coyuntura histórica de la ha hablado a su pueblo. Aún no han resurrección nacional. Perfecta organización y lluvia cesadp de sonar los aires militares del. Y raíz de la tarea española, una poAun de llegar el gran desfile, cuando la voz del Jefe lítica nacional. incorporación de los pidaba antese e rumor de diabla ciudad trecon entusiasmo del Estado, del hombre que asumió, españoles a la gran milicia de la Re- me, hecho de la muchedumbre que unánicorría en día no lejano, la misión de dar cima volución, acción constante en defen- hacia las tribunas y los paseos que iban a a la tarea de libertar y reconstruir- la sa y propaganda de la misión españo- servir de marco al desfile, en- sta gran jorPatria, se afirma en la advertencia poen el mundo. todo nada de la Victoria. El servicio de orden, lítica y dicta las consignas que la gra- la nacional, y por Reivindicamos quede admirablemente montado, dio una sensación lo el Jo no nos vedad de la hora exige. Habla con tiempo a los españoles para meditar única, nueva y desconocida, de disciplina y autoridad plena. Es el Caudillo. victo- en conveniencias menores. Cooperado- organización. Los madrugadores, los miles españoles que rioso a quién la Patria acaba de cru- res V. toda; labor: en pro de la paz eu- y miles fervorososlas indicaciones, obedecieron (puntualmente llegaron zar Caballero de San Fernando, el ropea, nuestra cooperación cesa allí a, tiempo a los sitios. reservados y cruzaron Generalísimo de los Ejércitos, el Jefe por. los Vagares: que señalaban los itinerarios de la Revolución Nacional. Y habla mismo donde esa paz sirva la exparí- i reservados, que a las ocho en punto se cesión del bolchevismo, encubra inten- rraban herméticamente. A partir de este moen el Día de la Victoria, el día máximo de la España contemporánea, presi- tos de disminuir la Victoria o atente mento, el espectáculo de la Avenida del Gediendo sus palabras la severa vigilan- a la integridad, seguridad y libertad neralísimo, paseo de Calvo Sotclo y paseo cia que ya alumbró en las arengas de de España. Nuestra Patria recobra, del Prado y calle de Alcalá, era sencillaSevilla y Granada, Valencia y Bara- por gracia y virtud de la Victoria, el mente impresionante. Será inútil tratar de aproximado jas: La guerra no ha terminado hablar claro, y la justa, espada que le hacer cálculo que resulte lo largo del de esa recodió el laurel sostendrá nuestra lengua multitud; estacionada a Ordenes para un combate son las parrido triunfal. Míis. de medio millón de aj labras del Caudillo; órdenes para el y nuestra razón. inas? Probablemente. gran combate de España con la maliEl día, que amaneció bastante claro, se encia del mundo. Contra: lá malicia de toldó en el transcurso de la mañana para los que, derrotados, en los campos dé ENSEÑANZAS DE LA quedar cubierto, de nubes, que cumplieron 1 batalla, quisieran ahora encontrar el su amenaza mediada el día. Los copiosos camino de la lucha sorda, que aniqui chaparrones que cayeron sobre la multitud amontonada, por espacio de más de una hora, GUERRA lase, en encrucijada, la limpia canción no lograron mover ni a uno. -solo de los especde la Victoria. El espíritu condujo, y puso orden. tadores que tanto habían ansiado la llegada Fuerzas- cspiriina. lcs, lian, obrado la del momento feliz. Hubo instante en que la Independencia de España, segura liVictoria, Uva fv activa, una -disciplilluvia se tornó en aguacero copiosísimo. Habertad que garantizan las armas vicna inqiicbraniahl: una férrea volunbía dé ser así, para que Madrid, que tatito tad salvacionista, lian hecho del Ejértoriosas. Pero una independencia tohabía sufrido, en esta jornada de la Viecito de Franco uw instrumento magistal: independencia económica, una potorL. soportando a pie firme la inclemencia tral. Descansaba su- p: oder sobre la lítica nacional. Frente al capitalismo de! tiempo, derrostrara la inquebrantable adunidad de utaiido. Un. Caudillo único internacional, r aliado; de la revolución hesión al Caudillo y a, su Ejército. Como si- -e, indiscutible r, egía las armas. Y esa judeo- marxista, afirma el Caudillo la ía- lluvia fuese un estímulo más, la muche unidad de viando producía. Unidad nadumbre siguió esperando impertérrita, siemdecisión inquebrantable de fundar el cional; unificaba la Patria, para la pre en los labios la reiteración del entusiasEstado de la Revolución Nacional sogran tarea liberadora. Así. como el mo ferviente, hasta que casó el aguacero. bre el trabajo español, sobre esas misfuerte, el. que ti- eiíe juersa de sobra, la saca para darla, así el Caud- llc, con En su, puesto de ¡honor, el, Generalísimo dio mas fuerzas espirituales que han sido por sif narte el más alto ejéniplo. no moviénsu Ejército y con su Patria. De las. suficientes a crear ejércitos poderosos, dose nunca hasta que desfiló, el último de enseñanzas de la guerra ¿uta es la- ina- a resistir- -con austeridad, servicio y los sóMados. yon: el predominio de las- g r a v. d e s sacrificio: -la prueba económica de la fuer zas espiritualqs. Y si la tinidadtcs guerra. Esas fuerzas espirituales, ésas la máxima victoria del hombre con 1 La esposa del Generalísimo llega reservas inagotables de España, darían ira sus enemigos, un Cantillo, jefe y la batalla a las internacionales del oro, señor, ha sido nuestra máxima victoal desfile cuyo poder quiebra cuando no se aporia contra la discordia española, conPocos momentos aniw de ser anunciado ya sobre el mito soberano de la santra los perpetuos enemigas de España. el Generalísimo, llegó la excelentísima segre y él fuego, alimento del soldado ñora doña Carmen Polo de Franco, a la que Para la batalla de la Paz