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Madrid, 20 de noviembre de 1937 SUSCRIPCIÓN AÑO XXXIII. NUMEun m e S) 3 5O pesetas. Provincias: tres meses, 12. América y Portugal: tres meses, 12,50. Extranjero: tres meses, 30 ptas. SO 10.775. REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 61. TELEFONO 51710. APARTADO DE CORREOS NUM. 43 ÓRGANO DE UNION REPUBLICANA Número suelto, 15 céntimas AL MARGEN DE UÑA Continúa la pansa en los freates ie gueri u. Pero EO sería acertado suponer que se íta producido una pansa en ¡a guerra, lia erra- -ésta que padecemos- nosotros por bra y desgracia del fascismo internacional todas tes Que pudieran catalogarse- -se aee de muchas juaneras. Y, sobre todo, no- o Siace en las trincheras solamente. En los frontes pediera decirse uie es donde se inaiiñosia, por modo directo, el Impulso miliar míe antes fue cuidadosamente organi: ado y preparado. Pero esta organización esta preparación- -así coiao 3 a vigilancia ás cGlrecIiii so- ore los waoYimieTatos del enemigo- -son íaniMén maneras do hacer la guerra, -Í enemigo hay que combatirlo y ierrotaria, no donde él quiera, ni donde él ¡ospcciie oue Tracce ser batido incidental- mente, sino dónele- estén dispuestas, de manei- a práctica, nuestras mejores oportunidades. Sa iia Iiabiado mucho- -el fascismo no ha dejado do especular con semejante annn- -or ¿ie al final de la caiíinaüa siiiliíar realzada en el Norte de España, iban a producirse- tales o cuales acontecimientos, y de tina manera rápida y continuada. T ha giflo. por el contrario, esta pansa úo e hablamos. Pero ¿hasta dónde puede decirse que sea esa la realidad? Más ciacscría decir que los dirigentes militares de! fascismo, golpeando acá y allá con el (riílentc propósito de comprobar lo mismo nuestra resistencia material que la moral DSta última considerada por ellos como afectada por la campaña del Norte- han iiailado uit situación poco propicia, para intentar aventuras eaiijbradas por la aadatia o por la sorpresa. Un amplio frente de batalla, se abre hoy, sde eí Mediterráneo basta el Pirineo. Saberraos nosotros lo que h a y al otro lado de us líneas, en Tina medida que escasamente diferirá de Ja exacta. Pero saljeaios pierjamente lo Que hay a este laílo de eltes. la comparación permite que- ñas sintamos satisfechos, eon ana satisfacción dispuesta a acrecentarse a mcdi i IEC el tiempo transcurre. De nada serviría cae ocultase- nos noy esta eircimstar cia- ya pasada: fascismo tuvo su lora en Ja. guerra que nos hace. Huí un momento- -ose es toda la eíapa en nuestra incisa- -durante el cual lo tenía, tocio o casi todo, militarmente, eutr s nosotros no tejíamos iiatln. o casi Baila. El tenía los técnicos- asi todos los le, buenos o malos, había e s España entonces- tenía el material y ayudas- sin medkla. 5 o so o o no pssdo aproveei ar sus ventajas. IT e! tiempo IKI trabajado para. nesotro? Cúrsate Jos primeros d s del asedio a Madrid, escribíamos reiteradamente, día y oiío: iResistir, resistir! I a ve a do hoy o. cjsivaje al triunío seguro para mañaiia. Esialiamos seguros de que. entonces no podía hacerse otra. cosa. Pero esta cosa, substantiva, l (i o. Ki tiempo e y éste sí que lia sido sauatlo- -sirvió pava. -qae los que no ftüíasoí 3i a; ia o casi nada, csmpezásembs a iciscrio. Xo en la inottid; a que HOS ciaba derecho J Iciíiümidad del 3 3 í a cay seí- yieio estál i! KOS y leí cma E sa 3 Teníannos a formar parte, pero sí en la medida posible. Lo que de la pj opia España dependía, lo que dentro de España podía LA CARICATURA DEL DÍA ¡TIBURONES A L A VISTA í Tos rendimientos estuviesen a la altura de 3 as necesidades. Pero aun asi, se avanzó 15o r ei mejor camino. Por eso decimos que empezamos a. -sentirnos satisfechos, eon una satisfacción dispuesta a acrecentarse a meü. üki que el tiempo transcurre. Jío nos confiamos alegremente, EÍ deseamos que nadie lo haga. Es hora para estar más alerta otie nunca y para estar más dispuestos que nunca a cumplir con todos los deberes qao la situación exija. Templado el ánimo, pero con temple permanentemente ofrendado al trabajo y a la lucha. So fray tiempo ni oportunidad para cosa distinta. Que nada nos distraiga de este quehacer insobornable. La pausa, real o aparente, es lo provisional, i a guerra nos espera al cabo ds cada minuto, y a ella liemos de darnos por entero. Así nos daremos y nos será dada la victoria, Síntomas elocuentes LOS REBELDES EMPIEZAN A MOSTRARSE MAS BENÉVOLOS Se va produciendo en la retaguardia insurgente- -escribe en El Pueblo de La Habana, Millans Vázquez- -un fenómeno curioso, que invita a: la reflexión. Los militares sublevados que se airaran contra la Ilepúbliea er. arbclantlo- una bandera digna de los. tiempos inquisitoriales, por el sentido regresivo del movimiento, comienzan a liberalizarse No los magnates, desde luego, no los altos jefes, sino los de segunda y tercera, los jefecillos. Al principio se produjo una verdadera orgía de asesinatos contra todo lo que oliera a i epublicani? mo. J os masones, inclut go aquellos g. ue ai siquiera ge habían preo- i- hacerse, se hizo. Aunque ng d ciipado le la política, se- vieron sometidos a una de las persecuciones más sangrientas que recuerda, la Historia. Hubo hombres Que por el solo hecno de no concurrir a los Santos Oficios tuvieron que pagar multas elevfulísirnaií y padecer la ruina- o d sus haciendas, sin que mediara en ello para nada el credo político- de la persona. perseguida. Los exilados que arriban en estos días a estas tierras cuentan que algunas autoridades facciosas se están volviendo benevolentes con las gentes de espíritu liberal que no cayeron en las primeras sangrías Tratan ahora mejor a los que creen, hasta cierto punto, izquierdistas que a los que no lo son Los derechistas acaudalados, desde luego, se ven obligados a demostrar su entusiasmo por la causa contribuyendo obligatoriamente con fuertes sumas. Hay propietarios y monopolizadores que no se recatan de declarar qu 9 esto es el comunismo Para ellos, la doctrina se reduce al balance de sus cajas de, valores. Como se las están vaciando las gentes que se levantaron contra la República, creen que esto es el caos La súbita benevolencia con los elementos liberales pueae explicarse del modo siguiente: Los jefes de plaza, comprendiendo que la batalla está per- dida, comienzan a, preparar la retirada De este modo, dando facilidades para la huida a elementos que pueden ser influyentes en el campo republicano, se aseguran ellos, a su vez, la clemencia que les será necesaria cuando sea liquidada la etapa vergonzosa de la sublevación militar, con la indiscu- tibie victoria de la República. Naturalmente, como antes hemos dicho ya, semejante sentimiento no alcanza, en modo alguno, a los dirigentes y responsables de la sublevación. Los ex generales saben toaos que la vida, termina mañana. Para ellos no podrá tener clemencia ja- más un pueblo con el cual han cometida uno de los crímenes más monstruosos que recuerde la Historia. Pero quedan los subalternos, culpables, naturalmente, pero ea grado menor. Estos son los que, comenzando a ver obscuro el horizonte, se dedican a prepa- i rar, si no el perdón, por lo menos la cle mencia, a la hora del juicio. Erí fin ú cuentas, los ex generales siempre dispondrán de aviones para una retirada a tiempo Tienen mayor importancia de lo que se le concede en estas latitudes ese fenómeno de los levantamientos que todos los días están siendo sofocados en la retaguardia fascista. Aparte las consecuencias terribles que pueden remitir á los frentes, los motines internos obligan a Franco a entregarse m; ls cada día. en manos de los ejércitos extranjeros que luchan a su lado. Es la desesperada. Un día, el menos pensado, estallará una insurrección de tremendas pi- oX orciones y veremos apuntar sus fusiles contra los invasores. Este camino quedó abierto para ellos a partir del último discurso del Sr. Azaña. traben ya los que no tienen un crédito de izquierdismo qxie la Kepública sigue en pie y no ha perdido la generosidad que siempre ha sido su característica. Italianos y alemanes son gente extraña y conquistadora. Xo pueden evitarlo. Un soldado del Rhin desembarcará siempre en tierras extranjeras cen el- ilre de amo y señor, dispuesto a hacerse obedecer con el látigo en la mano. Y los españoles jamás consintieron ningún género de esclavitud. Por eso vemos ahora tornarse benevolentes a los pequeños jefes sublevados. No debemos extrañarnos. Todavía nos quedan p o r y e r m u c h a s cosas,