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CAMPESINOS Ya que venimos dedicando a los asuntos del campo la atención que por su importancia merece, lógico es que nos ocupemos, aunque sea brevemente, de los organismos profesionales. de esta importante raía a de la economía nacional. Ss cosa natural que en los momentos que vivimos, y en el régimen que se está estructurando, se cdnoí ¡can y se tengan en cuenta los organismos profesionales de cada industria, porque éstos han de jugar el papel más importante en la orientación y desenvolvimiento que la misma haya de tener en el nuevo Estado. Es más: puede asegurarse que de la orientación revolucionaria que- tengan los organismos sindicales y de la preparación y capacidad de sus dirigentes depende el porvenir de cada industria. Por estas causas dedicaremos este trabajo a hacer un ligero estudio de los organismos profesionales del campo y de paso examinar sus aptitudes y preparación para la reconstrucción económica que nos interesa. De carácter patronal y clase media no existe ninguna organización. Estás las liquidó la revolución actual. Todos los partidos políticos tienen en sus programas algunos capítulos o artículos dedicados a la cuestión agraria; pero ésta es más espectacular qrüe otra cosa para complementar sus programas ya que en las cuestiones relacionadas con la política agraria, por el hecho de que estaba todo- por hacer, había teína para todos, aunque pocos conocieran este problema en sü verdadera entraña. El criterio que tengan sobre este problema los partidos políticos no atañe hoy al fondo de nuestros razonamientos. Hay que buscar los pilares de, la llueva construcción en los. organismos profesionales y de éstos los que están encuadrados, en las centrales sindicales U. G. T. y C. N. T, La central confederal no ha tenido organización específicamente campesina y sí algunos campesinos afiliados a su Sindicato de oficios varios. Fue a partir del 18 de julio en que se produjo la sublevación fascista; cuando empezó a organizar Sindicatos campesinos, habiendo conseguido reunir algunas organizaciones incipientes; generalmente nutridas por elementos de. dudosa ideología y falta de disciplina sindical, y tendiendo hoy a. constituir su organización campesina nacional a base de organizaciones comarcales. Las fincas rústicas que por las incautaciones han correspondido a estos Sindicatos, la forma de explotación que, en ellas han organizado es la colectiva, con criterio invariable e irreducible; y su afán de ser consecuentes con su ideal libertario, les lleva, en cuantos casos han ensayado, suprimiendo el sistema monetario usual, a fracasos lamentables. Es de suponer que esto aleccionará a los camaradas de la C. N. T. para rectificar sus procedimientos en materia financiera, dejando la implantación de su bello ideal para ocasiones más oportunas. De otra parte, la, C. N. T. ha conseguido algunas orientaciones en la cuestión agraria, dignas de todo encomio. Los dirigentes de la C. N. Y, se; esfuerzan por educar a sus masas en una orientación ordenada y verdaderamente constructiva; pero tropiezan con la indisciplina de sus gentes. Los campesinos enrolados en los organismos d e la C. N. T. necef sitaban; llevar cuatro o seis años militando en los Sinfiicatop, lialK: r íorjátlo su espíritu en ¡a dura lucha contra el cacique UNA responder en la hora presente a las fina- lidades del momento. Conviene destacar las dos formas contradictorias en que se caracteriza la actuación de los elementos de la organización confedéral: la masa, por una aetuación poco ordenada e irresponsable; sus dirigentes, por una ordenación económica a base de bien meditados estudios. No obstante, estos elementos pueden llegar a constituir un factor para la nueva obra, si no decisivo, de colaboración muy interesante. Y nos queda por mencionar el único organismo campesino específicamente profesional, que desde hace años existe afecto á la T G. T. T Se trata de la Federación Española de Trabajadores de la Tierra. Este organismo, hace ocho o diez años que está funcionando como tal; pero la mayoría de sus componentes son miembros antiguos de la U. G. T. Su veteranía ha pasado por duras pruebas; están curtidos en las luchas revolucionarias, y son los más firmes continuadores de las doctrinas marxistas. Pero donde más se destacó la personalidad de la Federación Española de Trabajadores de la Tierra: fue en la colosal huelga de campesinos del 5 de junio de 1934, en que sé movilizaron los campesinos de España a una orden de la Federación, y sostuvieron una lucha titánica, durante la huelga, y después contra todo el poder represivo que entonces padecía España. Aquella lucha, que fue mal comprendida por muchos, y que no ha sido todavía lo suficientemente valorada, füé el primer movimiento de este período que dio la tónica y el temple al proletariado español en la lucha que actualmente, sostenemos. El Gobierno y las Cortés radiealcedistas extremaron su odio contra las clases campesinas con aquella famosa ley de desahucios, lanzando implacablemente de sus tierras a campesinos que llevaban veinte, cuarenta, sesenta y más años trabajándolas, y fue la Federación de los Trabajadores de la Tierra, el único organismo que levantó bandera en contra de estas injusticias, salvando del lanzamiento a cientos de miles de infelices, adoptando, desde el primer momento, acertadas medidas paliativas al desenfreno y la venganza caciquil. Todos conocernos los ciento cincuenta mil desahucios que hicieron las derechas en el período de julio a diciembre del año 1935; pero lo que saben pocos es de los doscientos mil y pico de casos en que la Federación evitó el atropello. Fue también esta Federación el único organismo que en ese mismo período desarrolló por más de media España una intensa campaña de reorganización, agitación y propaganda, causa principal del triunfo del Frente Popular en el 16 de. febrero. Es igualmente esta Federación la que al estallar el levantamiento fascista movilizó a toda la masa campesina de la zona leal, sin cuyo valiosísimo concurso hubiera sido dificilísimo resistir el avance del enemigo común. És tan importante y valioso este organismo campesino entre las fuerzas antifascistas, y su competencia profesional es tanta, que no es posible tratar de los temas del campo sin referirse y contar con la gran autoridad que e. -ta entidad tiene también acreditada en las industrias agrícolas. Volveremos sob e este ¿fma piro (tía RIQUEZA E PELIGRO y loa civiles, pata estaje en, íid, isÍQJles. Lde. El problema de los mostos, que constituí ye una de las más saneadas riquezas de, nuestra producción agrícola, ha sido unc de foí cuestiones que menos atención ha merecido en el período dé guerra, que estamos padeciendo. Esta industria, que, co mo las demás del campo, quedó totalmente ¡abandonada por sus empresarios, reaccionarios y enemigos del régimen, al estallar la sublevación militar fascista, los obreros que a ella pertenecían se. apresuraron a ponerla en marcha, consiguiendo salvar toda la cosecha de uva del año pasado, así como verificar la elaboración necesaria en cada caso, y ponerla pronto a disposición del Gobierno de la República- La noble intención, los desvelos y el sacrificio de estos obreros no se han visto correspondidos debidamente, por cuanto los vinos de la pasada cosecha se encuentran casi en su totalidad almacenados, y no por, falta de consumo, sino por falta de elementos para trasladar los vinos a los puntos de consumo, donde se carece de ellos. Conocemos pueblos donde los pequeños cultivadores de viñas no han cobrado el importe de las uvas, ni los obreros vinícolas han percibido el importe de las peonadas que invirtieron en la elaboración. Hay otros pueblos, como Villarrobledo, que tienen varios miles de arrobas de vinos de la pasada cosecha, y que, por no poderlas trasladar a los mercados o centros de consumo, no podrán elaborar los mostos de la presente, por no disponer de vasijas para los nuevos. Y cosa parecida ocurre en Campo de Criptana, Totnelloso, Alcázar, Valdepeñas y demás centros productores de la Mancha. En la cosecha de 1936. se elaboraron solamente en la región manchega tres millones y medio de vinos de distintas clases estando la cosecha casi íntegra en las bodegas. La nueva cosecha, que dará una producción aproximada en esta región, no podrá elaborarse por falta de medidas capacitarías donde, recogerla. Esto es grave. Supone ello lá ruina de miles de familias campesinas y un gran quebranto para la economía del país, y tiene, además, la grave consecuencia de la disminución en la producción de mostos para años sucesivos, por no tener salida los productos dé la vid, y los viñedos carecen del cuidadoso esmero necesario. Y todavía nos reservamos otros extremos interesantes de este problema por no hacer más alarmante esta nota. No señalamos tampoco la responsabilidad de este grave mal, porque nuestro propósito no es el señalar responsables, y sí tínicamente apuntar el peligro para que se procure poner pronto y eficaz remedio. Centros oficiales y profesionales hay a quienes afecta muy directamente esta cuestión, y son quienes deben poner mano diligente en el asunto para salvar esta industria del peligro que la amenaza. La solución está en procurar envases y transportes, y si el consumo en la España l: l v. o e; sufi: ic: i c por lo avzr. zado de la época, gestiónese la exportación al ex-