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locfr c ó de agosto de 1937 m SUSCRIPCIÓN m iÑO XXXIII NUME 10.682. REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN: iNO, 61. TELEFO- fO 51710. APARTADO JE CORREOS NUM. 43 ÓRGANO DE UNION REPUBLICANA ABC Madrid: un raes, 3.50 pesetas. Provincias: tres meses, 12. América y Portugal: tres meses, 12,50. Extranjero: tres meses, 30 ptas. Número suelto, 15 céntimos rente a una retaguardia fas: ¡sta quebradiza, la nuestra depurada y sólida Los partes oficiales del ministerio de Defensa transmiten en ¡tos días, a toda la España leal, la vibración intensa de los frentes guerra aragoneses (Este y Teruel) El Ejército del pueblo ranza. y repele Sos contraataques fascistas, ocupa pueblos y destárala movimientos de! enemigo, con actuaciones que el minis 0 de Defensa señalaba y destacaba ayer en un telegrama de felitación dirigido a nuestras unidades combatientes. No tratamos de hacer un comentario de guerra. No podríamos cerlo. Aparte, naturalmente, nuestro acatamiento a las órdenes 1 Gobierno. Pero sí queremos señalar y destacar el hecho. Por valor que tiene en sí y por lo que significa y sugiere en cuanto fracaso de los planes y propósitos más queridos por el enemi, El fascismo ha ido a presionar sobre una ipuerta cuya apertuacaso se le imaginó fácil y de la que esperaba resultados conderables. La firmeza de los cierres, y- lo que esta firmeza anuna, no ¡habrán teñido precisamente de optimismo su moral de guea. Y este hecho lo podemos señalar al mismo tiempo que la rensa extranjera nos trae informaciones mluy categóricas del i mtpo enemigo sobre sus últimas actuaciones en- los frentes próimos a Madrid. Para contraatacar en los sectores del río Guairrama- -informan los corresponsales destacados por las Agenas de Prensa en la España invadida- -el Estado Mayor fascista ¡splazó desde los frentes del Norte, ¡hacia los del Centro, todas te fuerzas de choque, entre las que foabía unos- 15.000 italianos ñ organización y mjandos propios, tanques, masas de artillería armamento abundante. El fracaso del contraataque, llevado a ido esfuerzo y anunciado como de gran empeño- -añaden- -v ha oducido desconcierto y pesimismo en los mandos y en la pabla ón sujeta al dominio fascista. En 7.000 calculan las Agencias los uertos ique han tenido las fuerzas rebeldes durante estas áccio s sin eficacia. ddella, t Tt JP l MERCADERES DE ESCLAVOS O LINDO, BONITI Y BARATI No se excluye, en las informaciones que nos llegan, la influena c ue hayan tenido estos iheohos en los síntomas de descompoción que se observan actualmente dentro de la retaguardia fassta. Y nos parece impecablemente lógico que así ocurra. Ló que ídiéramos llamar moral de guerra fascista, no ya en el recinto 1 fascismjo indígena, sino en la demarcación más amplia de los iscismos invasores, se crea, mantiene y alienta cori métodos muy jebradizos. El fascismo, régimen de fuerza, exalta sin cesar lo je llama su poderío y especula con una fortaleza suya presencia como dispuesta para arrollar y aniquilar de manera fulmiante todo lo que se oponga a su paso. No exalta ningún valor de icrificio, sino motivos de egolatría, dominación, brutalidad y po ncia. La adversidad le cruza siempre de flanco, porque antes ha gado ante sus gentes las virtudes del adversario. Sobre tales apreciaciones de orden, moral hemos basado siemre esta tesis nuestra: el fascismo no soportará por mucho tien los duros golpes a fondo que lia de infligirle la potencia creenfe de nuestro Ejército. Ante una campaña sostenidamente ad; rsa- -como la que estoica y valientemente ha resistido el pueblo spañol, cuando su organización militar era tpura deficiencia- la íerza combatiente y toda la armazón de retaguardia del fasciso se derrumbarán fatalmente, porque, ni una ni otra tienen moú para la adversidad. Pero ese estado adverso hemos de crearlo osotros; han de crearlo nuestra moral y nuestra combatividad, ísde luego, pero también nuestro esfuerzo conjunto, nuestro oren y nuestra disciplina. Atención a las retaguardias. No basta pn que la del enemigo se quiebre. Es más importante todavía ue la nuestra se depure, se fortalezca y se consolide definitivamente. Coches remolques de los tranvías dedicados a retirar de las calles madrileñas los escombros producidos poi los brutales bombardeos facciosos. (Fotos Díaz Casariego.