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HISTORIA DE MI C O N D E N A A MUERTE POR F R A N C O Y DE M I L I B E R A C I Ó N de comienza la verdadera historia de mi La ciudad está desierta: va uno a tientas detención. Hacia mediados de enero, el se- entre explosiones de obuses. gundo cuerpo de ejército de los rebeldes, Hay en este aire cierto olor que conozco que mandaba Queipo de Llano, reforzado bien de Madrid. La atmósfera está cargacon unos 50.000 soldados italianos, empren- da del polvo que se levanta de las ruinas, dió la ofensiva, que iba a ser fatal para el olor de la pólvora quema las narices, y Málaga. El 25 de enero las noticias eran creo sentir también- -o quizá sea solamente alarmantes. Ese día nos enteramos que los una ilusión- -el olor penetrante de la carrebeldes acababan de tomar Marbella, en ne quema da. la ruta de Gibraltar, y Alhama, en el caLos haces luminosos de nuestros faros mino de Granada; dos posiciones estraté- iluminan ruinas y escom bros. Comparada gicas muy importantes. El martes 26 de con esta población agonizante, Madrid ofreenero salí de Valencia, con objeto de tener ce imagen de una ciudad casi intacta, información directa. íbamos en automóvil aunla después de los bombardeos. Algunos una periodista noruega, Gerda. Groplp, un que no han perdido su periodista polaco, M. Winter, y un chófer milicianos, pesar de su barba hirsuta ybuen humor, a salpuesto a nuestra das- posición por el minis- vaje, están sentados en el suelo, delante terio de Estado. del Hotel Regina. Lo que comen es el úniEn la noche del 27 dejábamos detrás a co alimento que se puede conseguir en MáAlicante. El 28 llegamos a Almería. A par- laga: pescado frito. Nosotros somos los únitir de ese- día los acontecimientos se preci- cos huéspedes del establecimiento, y a nuespitaron. Asistí a la caída de Málaga Las tra llegada, el camarero cuenta que la canotas que tomié- -veinte páginas a máqui- sa vecina fue destruida al mediodía por allí solo na- -me la confiisearon al detenerme en esa una bomba de quinientos kilos; Los otros hubo muertos. ciudad; pero en mi celda de Sevilla tuve mozos cincuenta y dosen círculo y discxiten están sentados bastante tiempo para meditar y reconstruir Veinte días después de mi detención re- los hechos a que había, asistido: las fechas sobre el bombardeo de la tarde. Bernardo cibí el primer mensaje procedente del mun- eran todavía muy recientes, y tuve la suer- se había escondido bajo una mesa; Jesús miraba por la ventana, y Dolores, la cocido exterior. Era una bolita hecha con un te de sacar de la cárcel, oculto entre ropa nera, se había persignado cincuenta y siepapel de fumar que alguien había logrado sucia, un largo artículo. te veces antes de desmayarse. introducir por la mirilla de mi celda de la Tengo el propósito de no cambiar nada Salgo con Mr. Grep a dar un paseo; pecárcel de Sevilla. Este minúsculo papel contenía unas líneas de escritura infantilN y lle- de esas notas, que tomé sobre lo vivo, y ro la obscuridad es tan amenazadora, que que revelan de una manera, a. menudo in- nos volvemos al cabo de unos minutos, denas de faltas de ortografía. coherente, pero fiel, el heroísmo de los que primidos y tiritando. Literalmente decía: a El portero del hotel contempla el cielo, Nos hemos enterado que está usted preso habían vivido en Málaga e iban sinmorir en Publicaré, pues, mis notas estrellas, y dice con un tono indiaquí y que es usted un amigo de la Repúbli- ella. críticas, a veces amargas, que atenuar lleno de Es el tiempo ideal para un raid. las puedan ca española. Usted ha sido condenado a contener, pues para nadie es un secreto ferente: bombardeo de ayer, su permuerte; pero ellos no se atreverán a fusi- que las autoridades republicanas no están En ellas dos piernas, y él sólo hija ha saber dido desea larlo, porque tienen mucho miedo al nuevo exentas de responsabilidad en la tragedia si, a pesar de esto, su novio se casará con rey de Inglaterra; pero a nosotros nos ma- de Málaga, He jurado a mis tres milicianos ella... decir la verdad, y lo haré, con él sentitarán porque somos pobres y humildes. Subo a mi cuarto, abrumado por los presentimientos. Quiero persuadirme de que Ayer han fusilado a diecisiete de nosotros miento de cumplir así un deber. todo esto no es sino ilusión. Termino mis en el cementerio. En nuestra celda éramos notas; la última frase se me escapa sin cien y ya no quedamos sino ochenta y tres. Llegamos a Málaga a la hoxa del cre- querer: Fin d. e jornada; el viaje sin reNosotros también, querido camarada extran- púsculo. He aquí la primera impresión: greso jero, estamos condenados a muerte y nos fuEl aspecto es el Ie una ciudad que acaEl día siguiente iba a dar razón a este silarán, sin duda, esta noche o mañana al ba de experimentar un temblor de tierra, obscuro presentimiento. amanecer. Pero usted, que sobrevivirá, pues Obscuridad. Calles enteras obstruidas por KOESTLER ellos le soltarán, dirá al mundo toda la ver- 3 as ruinas, manzanas de casas hundidas, dad sobre nosotros, que hemos muerto por la libertad. Las tropas victoriosas de nuestro Gobierno acaban de reconquistar Toledo, luego Oviedo, Vitoria y Badajos. Pronto estarán en Sevilla y será usted libertado. Todavía le volveremos a escribir. Valor. -Tres milicianos republicanos. Esta hoja de papel fue el último mensaje de los tres valerosos milicianos prisioneros de Franco. Más tarde supe que dos de ellos fueron fusilados aquella misma noche, y que el tercero obtuvo la conmutación de la pena. No me olvidaré nunca de esta carta. Me la. aprendí de memoria cada una de sus palabras ha quedado gra, bada en ella. Se ha convertido en parte de mi cuerpo, en su sentido más estricto. pues apenas media hora después de haberla recibido, mis guardianes vinieron a hacer la requisa. Para no ser descubierto, tuve que tragármela. En mi celda de la cárcel de Sevilla, juré no olvidar nunca a estos pobres y humildes, y juré tamMén transmitir al mundo entero su último mensaje. Seguí encarcelado durante tres meses. Ignoraba todos los esfuerzos que mis amigos hacían en mi favor. Cada vez que venían a buscarme a la celda. pensaba que me iban a llevar al muro de los fusilamientos. Por la nocihe, al acostarme en la cama de hierro, cubierta solamente por un ligero colchón de paja, me dormía, esperando morir al amanecer. No fue sino al llegar a Gibraltar, hace unos aías, cuando tuve la sensación de estar libre, aunque todavía ahora me es difícil creer que estoy aquí, sentado en mi despacho, libre y seguro. Pero volvamos a la, historia, del sitio de El puerto de Málaga, visto desde el castillo de Gibraliaro. Málaga, donde fui hecho prisionero y donKl nombre del autor de este artículo es hoy popular en el mundo. Periodista liberal, con un puesto de primer orden en la P r e n s a i n g l esa, Arthur Koestler recorrió la líspaña dominada por Franco como enviado del News CíirOnicle y a su regreso publicó una serie de artículos, que produjeron sensación, donde probaba con testimonios de veracidad indudable la intervención ítaloálemana. Poco después volvió a España a seguir su tarea informativa, y cuando la caída de Málaga fue hecho prisionero por los rebeldes. En este artículo inicia la relación de sus aventuras, como condenado a muerte por Franco y liberado luego por la presión de las conciencias liberales de todos los países.