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Madrid, Í 3 d e julio d e 7937 m S U S C R I P C I Ó N 0 m AÑO XXXIII. NUMERO 10,661. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN; SERRANO, 61. TELEFONO 51710. APARTADO DE CORREOS NUM. 43 ÓRGANO DE UNION REPUBLICANA ABC Madrid: un mes, 3,50 pesetas. Provincias; tres meses, 12. América y Portugal: tres meses, 12,50. Extranjero: tres meses, 30 ptas. Número suelto, 15 céntimos ¿QUE HARÁ INGLATERRA? Abundan en la historia de la- (política internacional y de las luchas por determinar o equilibrar predominios dentro y fuera de Europa, las ocasiones en que la clave de los acontecimientos se fijó en esta pregunta: ¿qué hará Inglaterra? Y aunque pudiera hacerse, no precisa llevar muy lejos la experiencia. Basta con detenerla en dos sucesos considerables, por la cuenta de los últimos ciento veinticinco años: 1812, experiencia de dominio napoleónico; 1914, experiencia de dominio alemán. Dos fechas en ue aquella pregunta centró su mayor categoría, y señalando ambas ocasión en que, con formas muy semejantes, ¡poderes personales intentaban absorciones de área continental. Y esta alusión a peripecias históricas de tal envergadura y significado (que no son únicas, repetimos) tiene un sentido claro cuando gana, ahora mismo, tantos y tales valores de actualidad aquella pregunta: qué hará Inglaterra? Investida de plenos poderes para arbitrar una solución sobre los problemas internacionales originados en la guerra del fascismo contra España, es decir, originados por el fascismo, no por España, ante nueves poderes (personales que intentan absorciones fie área continental, ¿qué hará Inglaterra, instituida, -por ahora, ponente de sentencia previa? Lo que haga o lo que diga Inglaterra, en plazo breve, como resultancia de su triunfo político indiscutible, obtenido con el apoyo de más de veinte naciones, sobre el eje Berlín- Roma, no podemos saberlo nosotros, ni nos atrae la postura resbaladiza del vaticinio. Pero lo que haga o diga no (puede estar muy dejos de la trayectoria que ha seguido hasta aquí su- política, al reaccionar ante las derivaciones de nuestra guerra. ¿Ha evolucionado, realmente, la política inglesa en el curso de las agresiones fascistas contra España. En la apariencia, y acaso episódicamente, sí. En el fondo de su trayectoria, no. La política inglesa no ha dado señales, ni aun en sus primeros momentos, de creer que la guerra de España fuera una simple guerra civil. Su primera postura estuvo encaminada, por eso, a evitar que la lucha se desplazara desde la penínsuila española hacia el Continente, y hasta fue a remolque de los totalitarios, durante meses enteros de actuación, por conseguir su propósito. ¿Base de aquel plan? Obtener la retirada de las fuerzas alemanas e italianas que luchan en España. Inglaterra no modificó su. posición hasta convencerse de que los procedimientos en juego habían fracasado. A partir de este momento, surge su táctica de resistencia contra las iniciativas políticas del fascismo negativa a la demostración naval plan francoinglés de control irreductible, frente ai proyecto germanoitaliano. Inflcxibilidad que sustituye a las anriores vacilaciones. Han entrado en juego- -ahora ya de una manera efectiva- -sus intereses en el Mediterráneo. Pero la tradición política inglesa no registra pasos en falso llevados hasta la consumación. El Gobierno inglés, para una acción decidida sobre las derivaciones de la guerra en España, buscaba la prueba de firmeza en su terreno. Dos hechos han venido a dársela: la actitud enérgica de Francia y el apoyo de veinte naciones que se manifiestan en Londres contra los proyectos de Berlín v Roma. El panorama ha cambiado completamente. Por los mismos caminos llegan la prueba del aislamiento fascista y la de la fortaleza inglesa frente a su táctica. Por eso han retrocedido en Londres los países totalitarios. Y por. eso también entendemos nosotros que lo que haga o diga Inglaterra ya estará francamente separado y enfrente de la trayectoria Berlín- Roma. Por causas ajenas, a nuestra voluntad no podemos publicar hoy la acostumbrada caricatura del día, del compañero Aníbal Tejada Nuestros artilleros cambian el emplazamiento de los cañones después del avance de la Inlantena sobre las posiciones facciosas. (Foto Díaz Casariego. El alcalde y el secretario del Ayuntamiento de Víllcm U e a de la CaLv ñada, hechos prisioneros por nuestras tropas, (Foto Díaz Casariego.