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¡A B C. DOMINGO i f DE JULIO DE 1937. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. a LA POLÍTICA DE NO INTERVENCIÓN PARA BUSCAR UNA SOLUCIÓN AL PROBLEMA QUE PLANTEA LA ACTITUD DE LOS ESTADOS FASCISTAS A. partir de pasado mañana, el Gobierno francés, siguiendo el ejemplo de Portugal, suspenderá el control en su frontera con España L FASCISMO PIERDE BATALLA Acaba de reñirse, en Londres, la primera batalla originada en el frente político in. íernacional por la guerra del fascismo coiir tra España. Hasta ayer, las reuniones del Comité de no intervención habían estado animadas por movimientos internos de inquietud, por indecisiones, por muy pocas actitudes claras y concretas. En el fondo, la mayoría de los países representados en el Comité hacían pasar por él a sus delegados en actitud pasiva y expectante. Las reuniones de Londres no se celebraban para hacer Su tónica era, por el contrario, la de dejar pasar, alargar y sos- layar el problema que todos tienen planteado- Pero nunca ha podido ser duradera esta especialidad de la política, a pesar, de su abundancia y reiteración. Por grandes que hayan sido los esfuerzos ue algunos Gobiernos (y no se puede ocultar que entre ellos contaban los de Inglaterra y Francia) por ocultar y soterrar, no ya el problema que la intervención fascista en nuestra guerra nos plantea a los españoles, sino el que les plantea a ellos mismos, la elasticidad del sistema se había agotado. Porque, acaso con excesiva frecuencia, pensamos en Inglaterra y en Francia cuando avizoramos riesgos europeos en la política de fuerza marcada por el fascismo encabezado en Berlín y Roma. Pero es que un triunfo del fascismo en el continente sólo ameneza a los intereses nacionales y coloniales francobritánicos? De ninguna manera. Hay países para quienes el riesgo de agresión y abisimzación es más cercano y más grave, desde luego, que para los dos imperios occidentales. Checoslovaquia, Rumania, Dinamarca, Holanda y Yugoslavia, por ejemplo, han tenido ya ocasión de apreciar síntomas para ellos muy alarmantes en la actitud del eje Berlín- Roma, o de Berlín y Roma- aisladamente. Por eso escribíamos días pasados, apuntando a la importancia de la reunión que iba a celebrarse en Londres, determinando que no debía perderse de vista el juego de estos países en la reunión, por cuanto señalaba una postura minoritaria, francamente minoritaria, del fascismo, capaz de producir su derrota en el frente internacional. Y- algo de esto ha ocurrido. No sabemos quién habrá ganado, realmente, la batalla reñida ayer en Londres. No lo sabemos, en cuanto a su concreta repercusión sobre nuestra guerra. Pero lo evidente es este hecho: la ha perdido el fascismo. No podía ser. de otra manera. El juego fuerte de los Gobiernos totalitarios, fuerte nada más que en apariencia, tenía que quebrarse ante una actitud decidida de las democracias. Bastó con que esta decisión se tomase para que se produjera el hecho fatal y esperado. ¿Qué ha ocurrido ayer en Londres? Las referencias telegráficas de la reunión son OTRA bastante incompletas, desde luego. Pero no creemos que haya sido el curso de las deliberaciones de ayer lo que ha originado la derrota fascista. Sí encontramos, en cambio, sus causas en peripecias de mucho volumen desarrolladas durante la pasada semana. En Londres, que sepamos, no se ha dicho ahora nada nuevo; pero haá repercutido, en cambio, hechos de manifiesta noyedad. Cuando se constituyó en Francia el Gobierno Chauteníps, dijimos que esperábamos de él una actuación más decidida que la de su predecesor en lo que afecta a la guerra de España. Y los hechos nos han dado la razón. La nota conminatoria de Francia, señalando un plazo apremiante para abrir sus fronteras al libre tráfico del Gobierno legítimo de España, lo prueba claramente. Pues bien; esta decidida postura de Francia ha sido uno de los elementos de combate más fuertes con que han contado ayer las democracias. Y no porque su fuerza esté engendrada exclusivamente por el gesto francés, sino por la oficial conformidad inglesa a esta actitud del Gobierno Chautemps. Otro móvil de categoría: la enérgica réplica inglesa a las acusaciones de la Prensa italiana. Otra aún (y basta para valorarla con leer el comentario que le ha dedicado The Times la ostentación- -ya que no demostración- -hecha por buques de la Armada italiana frente a Menorca, y que fue presenciada y hasta intervenida por dos cruceros franceses. Así se preparó el ambiente para la reunión de ayer en Londres, Al fascismo sólo le quedaba algo que hacer en la reunión del Comité: dar carácter oficial, en el mismo, a sus acusaciones de parcialidad contra Inglaterra y Francia. Y lo hizo. Ya no había posibilidad ni siquiera para el menor intento de sostener su propuesta de plan sobre control y reconocimiento de beligerancia a su modo. Convencidos de que no. era posible separar y mucho menos poner en pugna las posiciones de Inglaterra y Francia; convencidos de su posición minoritaria dentro de los veintisiete países representados en el Comité; sólo le quedaban a los Gobiernos de Berlín y Roma, dos caminos dejar funcionar al Comité, sin realizar intento alguno para recuperar en él la menor influencia, o abandonarlo, una vez más, espectacularmente. Optaron por el primer camino, aunque esto no implica que no se decidan aún a seguir el segundo. Y así se liego al otorgamiento de plenos poderes para el Gobierno de Inglaterra. ¿Porvenir de la solución? La política internacional del fascismo ha sido derrotada. El triunfo de la política inglesa, completo. Pero al fascismo, no se le derrota políticamente. Hay que derrotarlo militarmente, p e raomento (y no esperamos mayo 1; alcance inmediato para la solución) cortándole toda posibilidad de comunicación con los rebeldes españoles y con esas fuerzas suyas, que, según ellos mismos, actúan a las órdenes exclusivas de Franco. Inglaterra tiene en sus manos este triunfo. Sus intereses, más que su conducta, abonan tal posibilidad. Veinte, por lo menos, entre los países representados en el Comité, le han otorgado su plena confianza, que es un otorgamiento de apoyo. No podemos saber aún- -repetimos- -quién ha ganado realmente la batalla de Londres. No debemos decir por qué. Pero la ha perdido el fascismo, lo que ya es, más o menos rotundo, un triunfo para nosotros. JUAN DE AGUIRRE Grandi ataca a Francia e Inglaterra y dice que Italia no manda o voluntarios 9 Iiondres 10, 5 tarde. En el discurso pronunciado por el delegado italiano, Qrandi, en la reunión del Comité de no intervención, rechazó la- proposición presentada por la amistad francoinglesa liaeia Valencia, y acusó a Inglaterra de haber transportado mercancías a Bilbao, prolongando la campaña, y a los íranceses, de liaber llevado a las costas catalanas mercancías y municiones. Dijo que el control írancoinglés no sería aceptado por Salamanca, y pretendió demostrar que Italia no lia ayudado a los. rebeldes, y asimismo quiso hacer ver que des de el 20 de febrero no había salido ningún voluntario italiano para España. En cuanto a la retirada de voluntarios dijo que, dado el número de combatientes, en la duración de la guerra no influiría su retirada. -Fabra. Londres 10, 5 tarde. El delegado soviético, Maiski, rechazó el plan italoalemán, y dijo que es indispensable un control naval completo en las costas españolas. Rsbatió el reconocimiento de derecho de beligerancia a Franco, y calculó en más de cien mil los extranjeros que ayudan a éste, no como voluntarios sino como tropas organizadas. El delegado ruso declaró que el conflicto español es ya una guerra italoalemana contra el Gobierno legal para conquistar N España, y consideró que ello representa un caso de flagrante agresión contra un Estado miembro de la Sociedad de daciones, señalando que el reconocimiento de beligerante sería la consagración de la agresión. Fabra. E! delegado soviético afirma que el conflicto español es una guerra italoaiemana contra el Gobierno de España Intervenciones de los delegados alemán y portugués Londres 10, 5 tarde. El delegado alemán, Von Ribbentrop, atacó destempladamente a la U. II. S. S. Hizo una critica de la proposición francoinglesa, estimando que estos Gobiernos no eran impartíales, y defendió el plan cíevma, noíta ¡ano, que se completa, con el reconocimiento de la beligerancia a. ambas partes. Pretendió demostrar que el