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ABC. DOMINGO n DE J U L I O DE 1937. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 3. LOS SOLDADOS DE LA REPÚBLICA REDOBLAN SU. BRÍO, Y, CON MAGNIFICO EMPUJE, SIGUEN ADUEÑÁNDOSE DEL TERRENO HOLLADO POR EL ENEMIGO. SE HA TOMADO EL CASTILLO DE ALBARRACIN Y NUESTRAS TROPAS PELEAN EN LAS CALLES D E LA P O B L A C I Ó N Se rinde una compañía facciosa. Una vibrante alocución del general Miaja a la población de Madrid LOS COMBATIENTES FORZADOS DEL FASCISMO EL GENERAL MIAJA SE DIRIGE A L PUEBLO DE MADRID El general Miaja dirigió ayer la siguiente proclama a la población civil: Madrileños: Han comenzado para nuestras armas días de lucha. Nuestro Ejército popular se bate con bravura y triunfa. Día a día crece su moral combativa, conquistando nuevas e importantes posiciones al enemigo, que, para vengarse de estas pérdidas, cañonea cobardemente la población inocente de Madrid; estos bombardeos son el mejor síntoma de su derrota en el campo. La retaguardia tiene una importante misión que cumplir en esta ofensiva, que nuestro Ejército desarrolla victoriosamente: en los talleres, intensificando el trabajo y con ello la producción; vigilando sin cesar al enemigo de la retaguardia, más peligroso que los que con un fusil se baten en los frentes. Todos tienen que estar en estos momentos a la altura de los que luchan y mueren por el triunfo de nuestra justa causa. ¡Vivan nuestras armas triunfantes! ¡Viva la República! Puesto de mando, 10 de julio de 1937. -151 general, MIAJA. Factores para nuestra victoria. Los vislumbramos y contrastamos todos. Cada día, más de lucha aporta apoyaturas nuevas par nuestro optimismo. No para mi optimismo cie o, que nunca liemos sentido, ni sentimos; sino para un razonar sereno sol re nuestros medios morales y materiales de combate, medidos y contrastados, hasta donde ello es. posible, con la fortaleza del adversario, y para afianzar el ánimo. en la resultancia de este, razonamiento. Por eso, pedimos siempre confianza en nuestra triunfo, pero confianza que nazca de nuestra decisión para luchai y para vencer; de un firme convencimiento: que. el triunfo hemos de dárnoslo nosotros mismos, por la perseveraiiíiia y ia firmeza en la luclia. Queremos aludir a no de los factores de- nuestra victoria: el germen de debilidad que lleva en sí misma la composición militar del fascismo. Porque la rebelión. 110 actúa solamente sobre una retaguardia en la que aún, a pesar de la barbarie que en gran parte lo lia exterminado, queda pueblo español, inerme y esclavizado, pero no sometido. Actúa también sobre unas composiciones militares a las que lia tenido que incorporar hombres clí l pueblo obligados a comfcatir en sus filas. -estos ijombres, porY que sen pueblo, porque del pueblo vienen y a él íiaTbi ún de volver, no pueden sel soldados del fascismo. Son, tan sencilla como trágicamente, forzados del fascismo que sólo esperan la ocasión propicia para recobrar su libertad y venir a unirse con el Ejército del pueblo. Muestra ofensiva y nuestros avances dan ia, prueba cotidiana. A medida, que los soldados del pueblo se adentren por la España reconquistadla, no cesarán de ver venir Iiacia ellos a- los forzados de la rebelión. Pasarán por encima de quien sea y de Jo que sea. Ño perderán ocasión propicia. Y es precisamente nuestro avance, nuestro castigo al enemigo, lo. que habrá de irles facultando día a día su lia. TM hacia Ja España de todos. El fascismo podrá, tener mercenarios, podrá tener traidores y fuerzas extrañas en sus illas; soldados del pueblo, no. Aquellos qjje hayan encuadrado en sus filas los verá desaparecer de su Jado, tanto más intensamente cuanto más profundo sea el avance del Ejército del pueblo, lis el castigo inflexible a la traición y a la dominación por J a barbarie. Ese caso concreto de una compañía que se rinde íntegramente a los soldados fiel pueblo, izando unánimemente sus pañuelos blancos como bandera de paz, referido en el parte de guerra de ayer tarde, tendrá continuaciones cuyas consecuencias no precisa señalar. HAY ALGO MAS Era necesario decirlo, y lo ha dicho ayer el general Miaja, con la claridad que es norma suya. Hay muchos antifascistas que, al oír o leer el parte diario de guerra, no se conforman con la relación sucinta de las acciones de nuestras tropas. Les parece poco, y, para calmar su impaciencia, atribuyen a las palabras, siempre clarísimas y de un solo sentido, del parte oficial, otros sentidos enigmáticos, y donde ellos creen adivinar acciones victoriosas de mayor volumen. A estas gentes impacientes- -con una impaciencia egoísta e ignorante del coste sangriento de cada logro bélico- -hay que replicarles, cuando empiecen ante cada parte a jugar al horóscopo, y a decir: Hay algo más. Sí; hay algo más. Ese algo más que el parte no pone es lo que tienes que poner tú, desde tu puesto de trabajo tranquilo, o desde tu holganza imperdonable; ese algo es lo que ha dicho el general Mia- ja en su proclama de ayer a los madrileños: es la necesidad de que colabores a la abnegación de los soldados, aumentando la producción, trabajando más, preguntándote cada día, cada hora, cada ves que oigas o leas el parte de guerra: ¿He hecho yo algo para ayudar a estos soldados que, sin descanso, luchan y mueren para asegurarme la libertad? Esto es lo único que el parte de guerra diario no dice; es lo tínico más que no hay en él: lo que tú tienes que hacer y no haces, y cuyo cumplimiento debes exigirte co mo obligación moral constante. Cuando realices, de verdad, tu deber diario, leerás u oirás de otra manera el parte, de guerra; sólo entonces apreciarás el voImnen de heroísmo y sacrificio que cuesta cada pequeña victoria, que tu nuevo punto de vista juzgará como lo que es cada acción de nuestras tropas: una gran vic- toria. PARTES OFICIALES DEL MINISTERIO DE DEFENSA Ejército de tierra Toma del Castillo de Albarracú A la una de la tarde se facilitó este comunicado: En el ministerio de Defensa Nacional se ha recibido el siguiente telegrama del sector de Teruel: Nuestras tropí. s h a n ocupado el castiüo de Albarraeín. Sigue en poder del enemigo la catedral, el convento y el Ayuntamiento, que están siendo atacados por nuestra Artillería. Ha caído en nuestro poder gran parte del pueblo. E l arrabal es completamente nuestro. Vuestras posiciones fueron atacadas por dos batallones enemigos, a os que so lÓ Este número está vi-