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Madrid, 16 de ¡unió de 1937 S U S C R I P C I Ó N mm AÑO XXXIII. NUMERO 10.637. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 61. TELEFONO 51710. APARTADO DE CORREOS NUM. 43 Madrid: un mes, 3,50 pesetas. Provincias: tres meses, 12. América y Portugal: tres meses, 12,50. Extranjero: tres meses, 30 ptas. ÓRGANO Director: DE UNION ELFIDIO REPUBLICANA ALONSO Número suelto, 15 céntimos La experiencia de una victoria Cuando un pueblo hace la guerra, es decir, cuando hace su guerra de libertad y de independencia (únicas maneras de guerrear que tienen emoción y eficiencia populares) son ¡michos los puntos de apoyo disponibles para la armazón de su fe en la victoria final. Como son puntos de apoyo para justificar, incluso ante sí mismo, la lógica de su fe aquellos enunciados que subliman su razón y su derecho. Pero, en la guerra, el estudio del cuadrante hacia el que ha de señalar la brújula cuando se está en el camino de la victoria, tiene también otras apoyaturas sintonizadas dentro de la gran complejidad genérica de la guerra misma. Por ejemplo, y muy en el primer plano, la experiencia. La única cosa que se parece realmente a una guerra es otra guerra. Los únicos ejemplos- -optimistas o pesimistas- las únicas experiencias- -claras o indefinidas- -v para la hora de combatir, sólo pueden extraerse de los combates de otras horas. Así, naturalmente, para la guerra de libertad e independencia que está haciendo el pueblo español. En agosto de 1914 los ejércitos dé Guillermo II entraron en avalancha por tierras de Bélgica y de Francia. Un grito que repetían millares y millares de gargantas resonaba desde el suelo de Plandes hasta las orillas románticas del Rhin, desde las llanuras de Charleroi hasta el subsuelo minado de Lorena: ¡Nach París! Era el grito de guerra de la Alemania del kaiser: ¡A París! Una muralla de pechos franceses detuvo el alud germánico allí donde el Marne deja paso franco, por tierra llana, hacia la capital de FranW cia. Y, enterrados ios hombres en una guerra de topos, la lucha se. fue alargando. Desde el Iser hasta la frontera de Suiza, los aliados- -ingleses, franceses v norteamericanos, más tarde- -organizaron y acumularon el gran núcleo de su Ejército, su verdadero Ejército, al que se confiaban la resistencia y la victoria final. ¡TODOS A UNA, CAMARADAS! El Estado Mayor alemán estudió la situación. La primera consigna- ¡Nach París! -quedó suspendida de momento. No había nada decisivo a realizar en Francia. Otros planes y otros frentes se abrieron a su atención. El listado Mayor del kaiser planeó la ofensiva contra Rusia: victoria de Tannenberg, victoria de Lods, victoria de Auberkrugs. Un oficial de aquel Estado Mayor, el entonces coronel Hoffmann, militar de realidades, comentó aquellas victorias diciendo al general Moltke (según refiere el corone! Banermeister en su libro La guerra- en el cuartel gene ral ¡Magnífico triunfo! pero hay que vencer en Francia. Y al ocupar Falkenhayn la jefatura del Ejército alemán planeó la invasión y ocupación de Rumania, y Rumania fue invadida y: ocupada brillantemente. Hoffmaxm aguó también aquella fiesta de victoria: Hay que vencer en Francia. Ese Ejército que tienen los aliados en Francia... Y juego fue Ludendorff quien planeó la ocupación 3 de Polonia, de Servia y del Norte de Italia. Y antes y Ji después de la operación, cuando se planeaban y ejecutaban victoriosamente las ocupaciones, en las oficinas del Estado Mayor alemán seguía oyéndose, invariable, la voz del ya entonces general Hoffmann: ¡En Francia, en Francia! El Ejército de los aliados está en Francia. Un día terrible del mes de noviembre de 1918, el Estado Mayor de Alemania se derrumbó en medio de su propio asombro. Invasor y vencedor en Polonia, en Rusia, en Rumania, en Servia, en Italia, había perdido la guerra. Hoffmann tenía razón. El núcleo del gran. Ejército aliado estaba Frente de la Alcarria. Los soldados de Transmisiones marchan a cumplir su misión en el terreno recién ocupado por las tropas leales. en Francia. En sus manos floreció la victoria. (Foto Yubero y Benítez.