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Las ciudades mártires de España y la guerra integral (Viene de la página 12. meno incide lógicamente con la substancia del prusianismo. Porque los teóricos de la guerra- -los teóricos alemanes quiere decirse- -no pretenden nunca explicar el fenómeno bélico con un hallazgo en el fondo de sus causas o de sus consecuencias. No intentan siquiera justificar la guerra, como tema y creación de historia. No la combaten, naturalmente. Pero, en el fondo, tampoco hacen su elogio. Hacen algo más que elogiarla: endiosarla. Se elogia y se exalta lo que es mutable, lo que tiene principio y fin, lo que se valora con medidas de humanidad. Y los teóricos alemanes conciben la guerra, en ló que ellos llaman su perfección, y fundamentan su endiosamiento con una unidad permanente. La guerra, la preparación y el curso de. la guerra, la entienden como representación del estado perfecto del hombre, porque el político, el militar y el pueblo, que la preparan y la desarrollan, cumplen el destino para que fueron creados: perfeccionarse por la victoria y, victoriosos, ejecutar el mandato de su superioridad, que equivale a imponer en el vencido su doctrina, su mando y su organización. La guerra, en fin, para un teórico alemán, es el motor que mueve al mundo. Claro que, también para un teórico alemán de la guerra, los políticos, los militares y ei pueblo elegidos por ese dios suyo, batallador y terrible, son precisamente los políticos, los militares y el pueblo de Alemania. Entre 1871 (año de la victoria sobre Francia) y 1918 (año de la derrota ante el mundo) Alemania produjo muchos teóricos de la guerra. Fueron tiempos en que el pensamiento alemán se entregó a verdaderas orgías de adoración del poder y de la fuerza. Pero dos hombres se destacaron, sobre todo, entre los productores de teoría bélica: Treitschke, especie de profeta bíblico, denso y pesado, definidor de la fuerza creadora para quien sólo esta misma fuerza en acción justificaba la existencia de los hombres, y el general Von Bernhardi. Fueron tales su peso y su influencia en el Imperio kaiserista, que ei libro de este último, Alemania y la próxima guerra, fue como el breviario de oradores, periodistas y militares alemanes belicosos; verdadera catapulta que lanzó al pueblo alemán- -el elegido- -hacia su trágica aventura de 1914. Los años siguientes fueron de araarjo desengaño. La Alemania vencida no produjo ya nuevos teóricos de la guerra. Estaba demasiado reciente la terrible lección de la derrota. Es la hora de un Oswald Spengler, en que se quiere demostrar la decadencia de Alemania, como fenómeno anexo a la decadencia de Occidente. Nunca se aprende del todo, sin embargo. Y el año 1933, que anuncia, con la exaltación del nazismo al Poder, la nueva prusianización de Alemania, el retorno a la adoración del dios de la guerra, ve nacer un nuevo teórico- -A l í r e d o R u s sbüldt- nada menos que el inventor de la guerra integral La guerra del futuro- -segün la teoría de Russbtildt- -ya no p u e d e parecerse en nada ni a la guerra clásica, ni siquiera a la misma guerra d e ayer. Y no sólo por el perfeccionamiento d e las máquinas de combate en sí, sino porque a partir de este m i smo perfecciona miento, cambian s u extensión y su intención, -Hasta ayer se combatía en un frente, detrá, s del cual había dos pueblos, o varios pueblos, que trabajaban o vivían en una paz relativa. Ma, ñaña no puede haber solamente una guerra de frentes atrincherados y fortificados. La g u e r r a de mañana tiene que ser integral. Y esta resolución en la estrategia y en la táctica clásicas, nace Esto es la gueira integral: El popular distrito de la Latina bombardeado. de un mecanismo nuevo: el avión de combate. La guerra de mañana- -dice Russrra integral lanzada por Alfredo Rusbüldt, büldt- tiene que producirse simultáneamenteórico oficial del fascismo alemán. Brute sobre todo el país atacado. Al enemigo hay talidad tan enorme no llegaron a conceque destruirle rápidamente cuanto tiene, birla siquiera un Treitschke ni un Von cuanto quiere y cuanto siente; sus industrias Bernhardi. y su tráfico, como sus afectos y sus tradiciones; toda su economía y toda su belleza; su carne, corno su espíritu: sus combatientes y El heroísmo de los pueblos los efectos, de sus combatientes. Los aviones y el fracaso de las teorías. de combate deben derramar la guerra desde el primer día de lucha por todos los: rinNo en balde se ha dicho ya que el fascones M país enemigo: tíay que hacerle cismo alemán está ensayando en Kspaña sentir la potencia ofensiva del atacante en sus nuevas máquinas de combate y su nuelos frentes, por donde pasará rel soldado suva táctica de guerra. Pero- -añadimos- -no perior, y en las zonas de su suelo, que el sólo prueba las máquinas; prueba también enemigo cree poder conservar con paz inlas meditaciones terribles de su teórico ofiterior, atrincherándose en. ia frontera! cial. Madrid, bombardeado por la aviación Tal es, en esquema, la teoría de la guey por la artillería alemanas; Durango, Guernica, Eibar, Irün, Bilbao y tantas ciudades y aldeas de la España leal, saben ya lo que es la guerra integral la guerra concebida como la destrucción brutal e ilimitada de un pueblo. Pero los hechos, íepetidos en la Historia viva, tienen un poder de impasible fatalidad mucho más poderoso que los hombres, aunque éstos tengan la profesión de teóricos de la guerra. La destrucción metódica de Bélgica por los ejércitos del Kaiser estaba ya latente en las. teorías guerreras y en los libros de Treitschke y de Von Bernhardi. Como lo estaba también la guerra submarina. Pero Bélgica, brútalizada, no se rindió, mientras la guerra submarina alzaba al mundo, indignado, contra la Alemania, kaiserista. Y el heroísmo de Bélgica, y la indignación del mundo enterraron entre los escombros de la Alemania vencida la teorías de Treistchke y de Von Bernhardi. La brutalización de España por las máquinas de guerra nazis también está, latente en las teorías de Alfredo Rusbüuldt. Y el heroísmo del pueblo español, que no se rinde, las va enterrando en el suelo de su Patria. Ya empieza a sentir también a su lado y en su apoyo, ante Ja ejecución de la nueva teoría bélica alemana, ante horrores como los de Vizcaya, la indignación del mundo. La respuesta del pueblo español a la guerra integral. 4. Juan ae AGÜIRRE