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A B C. V I E R N E S 28 DE MAYO D E 1937. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 5. iniciativa de las fuerzas leales, apoyadas por la Aviación. A última hora de la tarde continuaba el combate entablado esta mañana para recuperar las posiciones abandonadas ayer en el sector Orduña- Barambio. La iniciativa sigue correspondiendo a las tropas leales, eficazmente apoyadas por la Aviación, y están a punto de recuperar la posición número 11. También se pasó a nuestras filas, por el sector de El Gorbea, un soldado fiel campo enemigo. -Felbas. OSOTROS, LOS HÉROE Muchas veces, durante este último piedio año, al glosar o poner comento a las acciones bélicas, he escrito: El heroísmo de Madrid, el sin par heroísmo de los madrileños. El invicto y heroico Madrid, y otras tantas, leyendo la Prensa provinciana o extranjera, he encontrado frases exaltando la epopeya de Madrid. La lección de ciudadanía y valor que el heroico Madrid da o España y al mundo. El temple de Madrid ante los riesgos y privaciones... Tanto escribir, hablar y leer sobre el heroísmo de la villa que me vio nacer me ha llevado a reflexionar sobre mi propio heroísmo, para analizarle y aquilatarle, porque, indudablemente, soy un héroe, sin haberme costado gran esfuerzo, 3 sin enterarme, hasta que me lo han dicho y demostrado. Acto de valor, d la manera que yo hasta ahora concebía el heroísmo, como el de Eloy Gonzalo, como el del cabo Noval o el de Coll, no he realizado ninguno. No me considero, -pues, héroe en la forma clásica. Puede que de verme en trance semejante a Daois, a Velarde, al teniente R. uiz lo hubiera sido; pero la suerte no me ha deparado la ocasión. Creí que iba a deparármela una tarde memorable del mes de octubre. Reunidos los que redactamos los periódicos en el salón de solemnidades de la Asociación de la Prensa, algunos miembros de la Directiva, que aún 310 se habían alejado de Madrid, varios cronistas de campaña y ciertos compañeros, de quienes ignoraba el espíritu bélico, pronunciaron encendidos discursos, más bien arengas, incitándonos, a empuñar, las armas, pues no era ningún heroísmo, tíos dijeron, esgrimir las plumas en las Redacciones, y en el frente hacían falta hombres Naturalmente, nadie rehusó su aportación, tanto por patriotismo y amor a la causa como por lo que se había vituperado la cobardía de los que desertaban de los puestos, sino que, por el contrario, hubo pugna de ofrecimientos e iniciativas, y quedaron nombrados comisarios de guerra y compañeros encargados de organizamos y utilizar adecuadamente nuestros esfuerzos y aptitudes. Pero el 6 de noviembre, cuando creí llegado el momento de realisar el acto heroico a que estaba predispuesto, y acudí con los compañeros de la Federación Gráfica al cuartel de nuestras milicias, se limitaron a decirme que debía permanecer en la Redacción en espera de órdenes. Quinientos cantaradas gráficos alojamos aquella noche de zozobra en estos edificios de Prensa Española, sin que se me presentara la oportunidad de poner a prueba mi heroísmo. Bien entrada la mañana, nos dieron orden de retirarnos, y lo hice con no poca amargura; pero no muchos días después se iniciaron mis dubitaciones. Los que nos arengaron aquel domingo en la Asociación de ü Prensa y otros muchos huyeron de Madrid, yo per manecí en mi puesto. Indudablemente, no realizaba ningún acto heroico, ya que me lo habían dicho los que tuvieron miedo a quedarse; pero se desquitarán teniendo valor para volver. Y no he realizado ningún acto heroico, por la sencilla razón de que tenia pleno convencimiento de que el enemigo no había de entrar en Madrid, y porque consideré siempre una baladronada el anatema lanzado por una radio facciosa, amenazándonos con imprimir el priwier número del A B C monárquico en las pieles de los que componemos el republicano. En todo caso, se hubieran limitado a fusilar a los que no tenían decidido morir matando, a suprimirse calladamente, para evitar molestias y cargos de conciencia. No teniendo miedo, no siendo consciente del riesgo, no hay heroísmo, creo yo. Que esta creencia es la cierta m- e afirma el hecho de que algunos de los conscientes, de los que tuvieron miedo y no han ido a parar a América o al campo adverso, sino que se detuvieron en Valencia, están co nectados en el servicio de Propaganda y Prensa, y desde allí laboran por l.i causa y ponen su vida y su inteligencia ktl servicio de la Libertad, como otros lo hacen desde París o Singapoore. Tampoco considero heroicidad pasar hamjbre dignamente, toda vez que, por ser el caso colectivo, ha dejado de juzgarse vergonzoso, y porque ¿en Propaganda y Prensa aprecian, retribuyendo espléndidamente, a los conectados, que es más meritorio su trabajo que el de los que permanecemos en Madrid con siieldos de guerra. Dado a pensar en qué consiste mi heroísmo, he examinado los riesgos de los aviones y los obuses. Efectivamente, los primeros vuelos sobre Madrid de los siniestros pajarracos que con exantropía enviaron los generales infidentes a descargar sus mortíferas y destructoras bombas sopre la población, nos sobrecogieron por Jo espectacular: casas partidas en dos, edífipios vaciados por las llamas, el túnel del Metro perforado, sus estaciones convertidas en hogar de los que le perdieron... Poco a poco nos fuimos habituando. Perdi. mos el miedo, y, sin miedo, desentrañando bien, no existe el heroísmo, o, por lo únenos, no tiene mérito. En la frialdad del cálculo tampoco puede encontrarse el rasgo épico. En la pedrea de bombas, como en la de la Lotería, es muy difícil ser designado por la suerte. Algo semejante ocurre con la diaria lluvia de obuses. En cada jornada, los proyectiles alcanzan a veinte, a cuarenta, a cien madrileños, en sus casas, en la calle; ¿pero no es ésta una proporción ínfima entre un millón de habitantes? Tocamos a muy poco riesgo por persona. Hambre, peligros, trabajo excesivo, zozobras... Nada es esto sin destacarse en una. acción guerrera. Nc merece nada de ello la Placa Laureada, que se reservará para los auténticos héroes y para los que desde lejos defendieron la República. Los héroes modestos, anónimos, los del montón, no merecemos tatito. Si acaso, nos contentaremos con conservar nuestros puestos, corriéndonos un poco para dar paso a los que retornen. Después de sopesar todas estas i asones en pro y en contra de mi heroísmo, he llegado a la deducción, un poco triste, de que me corresponde una. parte, alícuota insignificante en el heroísmo colectivo; tal vez menos de la sque le cupiera al soldado de la mitad más uno que precisa morir para que el jefe pueda obtener la Laureada en juicio contradictorio. Si sobrevivo, si quedo en la mitad menos uno, podré, gozar mi parte alícuota del heroísmo de Madrid. Si la suerte rae designa para formar en el otro grupo, la posteridad me incluirá en esos pelotones heroicos, a los que durante algún tiempo, todos los aniversarios se dedican f ésas o coronas, y. algún Ayuntamiento romántico inmortaliza con un obelisco o el nombre de una cañe. ANTONIO FERNANDEZ LEPINA: La aviación facciosa Bilbao 27, 10 noche. Hoy fueron bastantes las veces que las sirenas anunciaron la presencia de aviones enemigos sobre Bilbao y sus inmediaciones. Las incursiones fueron todas breves, a excepción de la última, ctue duró aproximadamente media hora. No se tienen noticias de que hayan producido víctimas. Los aviones facciosos se han dedicado estos días a, arrojar gran cantidad de bombas en la carretera de Bilbao a Orduña. por la zona de Miravalles, habiendo arrojado, además, mucha metralla sobre el puente del ferrocarril de dicho lugar, no habiendo conseguido su objetivo. Feíms. La evacuación. Llegada de víveres Bilbao 27, 11 noche. Esta mañana llegaron al puerto de Bilbao los barcos Cabo Corona Golea y Zurrióla de regreso del viaje a Francia conduciendo evacuados. También llegó al puerto de Bilbao el barco inglés Seven Seas Spray con cargamento de víveres. -Febus, UN EPISODIO DE LA CONTADO POR BRUNO ALONSO Valencia 27, 2 tarde. Bruno Alonso, comisario político de la flota republicana, explica en un artículo periodístico un servicio realizado recientemente por la flota en el Mediterráneo, en medio de una gran tor: menta. La escuadra salió en busca de un convoy, para protegerle hasta la entrada del puerto. El enemigo- -aice- -nos ronda trai 3o ramente, y, para evitar una sorpresa, se ordena salgan otros destructores. Llega un avfeo diciendo haber sido visto el Canarías en actitud de atacar por la espalda. El jefe de la flota ordena dejar el convoy y forzar la marcha hacia el punto donde parece se encuentran el Baleares y el Canarias Nuestros barcos toman la alineación de combate. Así vamos unas horas, caminando a toda prisa, resistiendo el temporal y escudriñando el horizonte, pero nuevamente nos ha defraudado el valor de los piratas; porque, al saber, sin duda, que vamos, desaparecen y huyen del combate. La flota se vuelve rápida y recoge el convoy. Su carga, preciosa para nuestros combatientes, no nos la ha disputado nadie. -Fetras. UNA NOBLE ACTITUD N o se ha ejecutado la sentencia contra Jos aviadores alemanes Bayona 27, 5 tarde. La Oficina de Prensa vasca ha facilitado una nota, en la que dice que el Gobierno vasco no ha ejecutado la sentencia dictada contra, los aviadores alemanes, para contribuir así a la desaparición de motivos que puedan inducir a los países fascistas a. continuar su intervención en la guerra civil española. -Fataa. Mañana publicaremos un artículo de nuestro ilustre colaborador Roberto Castrovido, titulado El entierro de Vicente Blasco Ibáñez