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Madrid, 28 de mayo de 1937 AÑO. XXXIII. NUMERO 10.621, REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 61. TELEFONO 51710. APARTADO DE CORREOS NUM. 43 ABC m S U S C R I P C I Ó N- teMadrid: un mes, 3,50 pesetas. Provincias: tres meses, 12. América y Portugal: tres meses, 12,50. Extranjero: tres meses, 30 ptas. ÓRGANO DE UNION REPUBLICANA Director: E L F ID I O A LO N S O Número suelto, 15 céntimos FACTORES DE LA VICTORIA r L organización o del esfuerzo En dos apartados de la declaración ministerial que hizo pública el nuevo Gobierno al constituirse- -el tercero y el quinto 1- -queremos fijar el tema de este comentario. Dicen así: El Gobierno considera su misión más fundamental conducir a las masas populares al triunfó sobre los facciosos e invasores, consagrándose a ello con ardimiento, sin vacilaciones ni tibieza, seguro de que no habrá en España más política posible, ¡mientras 3 a rebelión no sea completamente aplastada En la propia estructura ministerial se cuida la unificación, de las funciones directivas de la guerra, así como también la unidad de la política económica, cuyo buen ordenamiento asegurará mayores recursos para sostener ¡la épica contienda que el proletariado y la Democracia entera de España sostienen contra los enemigos del pueblo. Hay enltre estos dos apartados de la declaración ministerial una correlación que debe señalarse: la que liga- -la que debe ligar siempre- -al esfuerzo combativo y perseguidor de la victoria, disciplinado y recio, con el esfuerzo económico lanzado por la misma vía en. persecución del fin idéntico. A la unidad de los combatientes ha de responder, sincronizada con ella, la- unidad de aquellos esfuerzos económicos que pongan en sus manos los elementos necesarios al logro de la victoria. Economía de guerra, -unificada, disciplinada y recia también. Con una unidad tan perfecta en la orientación, eti el régimen de trabajo y- en el rendimiento, como aquella que corresponde a las unidades militares en servicio de frentes de combate. La guerra se gana en los frentes cuando antes se ha ganado la tbatalla de lia organización para la guerra y de la producción para la guerra. El pueblo español, en su guerra de defensa contra 1 a alianza del fascisímo indígena con el fascismo internacional, hace diez meses que- viene conjugando su heroísmo con un esfuerzo insuperable y ¡magnífico. El combatiente del ¡pueblo ha dado en la guerra de España, superándose en ocasiones innumerables, toda su capacidad para la lucha; capacidad magnífica de luchadores heroicos. Pero aceptemos la realidad de este hecho: por falta de unidad en su orientación y en su rendimiento, la economía española no ha cubierto todavía- al límite de sus posibilidades a! servicio de la victoria. Y- cumplirá- él Gobierno con su deber haciendo que la unidad necesaria ponga a la economía española en el límite máximo de su rendimiento. Durante lia Gran Guerra- -y el ejemplo vale a nuestra tesis- -encontráronse los aliados, al finar el año 1917, ante una situación militar desagradable, t o s alemanes habían atacado duramente en Amiens. Estaba allí la zona de soldadura entre los Ejércitos de Francia y de Inglaterra. Y en Amiens misino el frente había sido roto, de tal manera, que los dos Ejércitos aliados quedaron sin conección ni mutuo apoyo. El viejo Clemenceau salió de París. Tíba a celebrarse, en las cercanías del mismo Amiens, la conferencia en que prácticamente se elaboró la victoria. En su curso fue instituido el general Fodh comandante en jefe de todas las fuerzas que se- oponían al avance alemán en el frente írancobelga. Rápidamente lleig ó desde Inglaterra Lloyd George. Se examinó la situación. Se convino en apreciar su gravedad. ¿Qué ocurría? Por qué no funcionaba normalmente la máquina militar de los aliados? Lloyd George hablló sobre el esfuerzo de Inglaterra: el blpqueo que mantenía su escuadra, sus envíos de hombres y material, el rendimiento de sus fábricas, su esfuerzo económico. Clementeau no habló para nada del esfuerzo de Francia. Duro, agresivo, en su temiperamental iplenitud de viejo luchador, definió el fondo de la cuestión con estas palabras: El esfuerzo de Inglaterra es magnífico, insuperable. Pero una guerra no se gana con un esfuerzo: se gana organizando el esfuerzo. ¡LO QUE HUBIERA SIDO EL GRACIOSO JUEGO DEL ARMISTICIO! En e ¡frente de Guadalctjara. Muchachos de las milicias aragonesas, que tan brillante aciuacáón tuvieron en la toma del pueblo tíe Sacecoibo. (Foto Cuazam.