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ti ii II ii II mi ii iiniift el otro lado de su frontera nativa, suele ser prudente y asustadizo. ¿Quifin necesita dinero? ¿En qué condiciones vive el necesitado? ¿Cuál es el porvenir de su prestigio personal y económico? La Banca analiza con lente de microscopio al sujeto 1 que es motivo de crédito. Y, en este caso, el sujeto, la Alemania nazi, está en guerra. Esta, en guerra en España. Lo sabe todo el mundo. Y como nadie, con sus detalles concretos, lo sabe la Banca de. Londres, de La Haya y de Nueva York, Y ante país extranjero en guerra, el dinero de la Banca in- ternacional, que mide el prestigio y pesa los riesgos d una aventura cuyo término puee de desacreditar la aparente potencia del Kstado nazi, quien no cesa de especular con su fortaleza, se siente mas prudente: y mus reservado todavía. Esto, naturalmente, lo sabe Alemania. Y lo sabe bien a costa propia. Cuando realizo el gesto espectacular de su retirada en la Conferencia del Desarme, con ademan de desafío, estaba gestionando un en prestito con la Banca de Nueva York y la negociación fracasó aquel insímo día. Algo muy enrejante le ocurrió en Londres cuando casi violentamente volvió a su frontera del Rhin. i Quiere evitar ahora el Estado nazi, agobiado por sus gastos (el fascismo es caro) que la aventura de España ponga en la vertical del fracaso a su nuevo intento de empréstito exterior? ¿Quiere, por la línea de su apremiante necesidad económica, dar por terminada su ayuda al fascismo español cuando requieren su atención problemas más hondos y más graves todavía que el que ha intentado resolver a costa del pueblo y de las riquezas naturales de España? Acaso intentó, con vistas a este mismo empréstito que ahora gestiona, especular con una victoria fulminante en tierra española. Es muy posible que sea Sste el acontecimiento avizorado- desde su magnífica atalaya europea por el News Chroniele al ha, cer su comentario. Una peripecia histórica y una lección para conquistadores de pueblos. Pero hay otro hecho que importa mucho destacar: el rango, en longitud, que ha ido alcanzando la guerra en lispaña. Cuando el fascismo internacional se lanzó a su aven- de Nueva York, sueño de la economía nazi. El fascismo alemán no tiene dinero; Aquí, en el Banco de Inglaterra, ha intentado encontrarlo varias veces, sin conseguirlo. La City londinense, en un día de emociones financieras.