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nudez, fue ultrajada y destrozada a palos y cuchilladas Tres díars estuvieron tirados en la calle los despojos de la desventurada mujer, para ejemplo de malos patriotas En Galicia no se ha reparado en el sexo ni edad de la víctima, Era igual que fuera hombre o mujer, viejo o niña. Las partidas de pistoleros de Falange decían que era preciso extirpar hasta la semilla marxista Han convertido las cuatro provincias en otros tantos gigantescos cementerios, donde el qire no está muerto llora, desconsolado, al pie de la sepultura del hijo, la madre; el padre o la esposa. El caso de la esposa del gobernador de Coruña no puede darse más que en un cubil de fieras enloquecidas. Al asaltar el edificio, muertos sus heroicos defensores, la joven compañera de la primera autoridad de la provincia fue sacada a culatazos; y trasladada a un sanatorio, donde ingresó, después de haber presenciado la ejecución de su marido. Por bárbaros procedimientos, Ja infeliz mujer, que estaba embarazada, se la hizo abortar, y a. los tres días, de madrugada, se la sacó de la cama en brazos de un enfermero practicante, y entre ultrajes inenarrables se la asesinó... A 1 regresar de la. bárbara excursión el enfermero tuvo que ser recluido en un manicomio. 1 1 infeliz, obligado a presen 0 ciar la proeza enloqueció... No habrá en Galicia tranquilidad para los fascistas. Miles de hombres luchan para vengar tanto crimen. No crea usted que en Galicia se ha restablecido la normalidad después de esta espantosa razzia Los gallegos no se resignan, no cejarán hasta que el castigo caiga, sobre los verdugos. El terror los ahoga, pero no los. inmoviliza. En aldeas y pueblos no En el lazareto de San Simón, en la bahía de Vigo, está el almacén, donde hay siempre más de mil detenidos, esperando siempre la madragada trágica. cuatro muertos en un t r a c t o de once kilómetros. ISn el lazareto de San Simón, en la ensenada de Ronde, en la bahía, de Vigo, está el almacén, donde hay siempre entre mil y mil quinientos detenidos... La cifra, nunca disminuye, y a diario, en madrugadas de horror, son sacadas de aquel sitio para asesinarlas de veinte a cuarenta personas. En un mes, dos sublevaciones militares. Cabanellas, en peligro. Un aspecto de la Ribera del Berbés, de Vigo, antes del 18 de iulio. Ahora, los pescadoíes que no cayeron asesinados están en Jas guerrillas de la montaña. queda, uti hombre capaz de empimar un arma. Las calles de los lugarejos están siempre desiertas; d, e noche no busque usted albergue. Puertas y ventanas se atrancan y reina un silencio de cementerio. El campo está solitario. No se ha labrado. No se hizo la sementera. No habrá, cosecha. Reina el hambre por todas las comarcas. En la costa, las barcas están abandonadas. Los pescadores que no cayeron asesinados están en las guerrillas de la. montaña. No habrA. tranquilidad para los fascistas en Galicia. Lo saben y lo padecen. Son millares de hombres que no se resignan a vivir bajo la pistola. No puede con ellos ni la Guardia civil ni el Ejército. Los falangitas hace tiempo que no van a. buscarlos. Y saben dónde están. Más de doce mil hombres hacen la, lucha de guerrillas por los montes. Cerca, de seis mil van agrupados bajo el mando del famoso tirador de Vigo Manuel González Fresco, que desde la cadena montañosa de Vigo a Puenteáreas les abre una inagotable sangría en hombres, víveres, municiones y pertrechos. Les ha ido a buscar hasta la, s mismas puertas de Vigo para llevarse un hospital completo, con médicos, enfermeros y practicantes. Y esos heroicos luchadores les han capturado hasta ametralladoras, con las que cerraron hace tiempo todas las rutas serranas, cuyo acceso se paga con la vida, Pero las hienas del fascismo invasor no están aún ahitas de sangre. Siguen los asesinatos. El día 19 de enero vi yo en mi viaje de liberación, cerca de Túy, treinta y No es cierto que todo e Ejército se haya rebelado contra la Repúblien. Bn los primeros tiempos, por negarse a secundor oí movimiento, fue ron asesinados más do cincuenta oficiales y cerca de dos centenares de clases y soldados. Se ejecutó en El Ferrol al general fita, y detenido en Santiago el inspector general de Carabineros- -al que sorprendió la rebelión en aquel lugar- fue también trasladado a dicho departamento mivai y fasilado a últimos de agosto. A últimos de diciembre llegó a Coruña el perjuro Cabanellas, nombrado inspector general del ejército rebelde, para revistar a las tropas. Estas habían formado en v) paseo de los Cantones. Al aparecer el automóvil en la. entrada del paseo, numerosos ciudadanos que estaban de acuerdo con infinidad de soldados del único res ¡n: e. nu de Infantería que habín allí, sp mo Haror! con