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A B C. MÍER COL- ES 14 DE ABRIL DE 1937. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG, 36. No recuerdo bien si él abandonó a su alegría, si cu alegría, ls abandonó a él o fue un jmutiio abandono. Mi nuevo amigo era, unos años mayor que yo: fuerte, alegre y lo que ss dice un fterabre valiente. De una valentía consciente. Su patria era Rusia. De joven había tomado parte en ¡a revolución que parió 1 régimen que. hoy es la admiración da una parte ücl mundo y la pesadilla de la stra. He hablaba de su paíria, con una fe ea B grandeza futura, que me emocionaU ba grande mente y me hacía pensar c n la viaja Hspaña 5 us ES moría en las manos, rojas fie sangre, de sus uniformados verílusjss, prontos a desfiles operetescos, teaiesfl eemo espectadores un rebaño de Jaamfoí lemtes, esperados da manos y de intaHsresfeia. -OJi! Si les españoles se decidieran- -me dija. tm i E- paáía, volvería a su antigua Erasflcza. -distinta y rm yor, porque sería la sr máesft ÜP- 1 saber, de! trabajo, tíe la justisie. y ds la libertad. K a separó la. vida. -El volvió a Rusia. Ts r srcjé a Madrid. Cambié el caso del pler s p r el tintero, el cincel por! a pluis- ft, y ea el sitio de honor do mí nueva asa colgué mi moho manchado de parailn T di a mi desuno nuevos dorretcars Intenté aprender ei oficio de P riodis- te. AÍÍSI no pacS del inter. ío. 2 ÍB me cividC fie mi amigo, el raso iiuX 3 x e que veía hace íiiez años a su patylv gfrs. n e, prospera, y feliz, tal como es ¿soy. tiva el arta teatral, una firme linea acusadísima es seguida- por la. atención despierta de las grandes ir. asas proletarias, hasta el punto de qué pusfls decirse que el 7 0 por 100 del público lo constituyen obreros manuales. Aparte de los. grupos de agit- pro existentes en- fábricas, talleres, cuarteles y koljoses en Moscú funcionan más de sesenta teatros profesionales y más de treinta- cinco en L- erdngrado. En la Ru- y sia de los zares, actuaban ciento cincuenta y cuatro; en la L R. S. S. existen hoy más de seiscientos, donde se representan pro. flucciones en cuarenta lenguas tlistiutas. El número de escuelas, teaíraie. 3 que había en Moscú antes de la revolución ss elevaba a veinte; ahora se ha aumentado en ocho, y en todo el territorio soviético pasan de tres mil. Institución viva, orientadora y arraigada Claro que estas halagüeñas, estadísticas no podrían lograrse de no haber encontrado el teatro en Rusia un camino directo para llegar al pueblo, primero, y los senderos precisos para, eltvar. se, subiendo, al Propio tiempo, a los es- pícíadores hasta el alto nivel artístico conseguido. Hemos aludido a los grupos de agit- pro Ellos iniciaron a la masa en la- práctica teatral, siquiera su misión resultase confusa en tos primeros momentos. Luego, orientados y depurados, esos grupos de ocho o diez aficionados presentaban sus breves esquemas, improvisaban diálogos sobre temas actuales y ofrecían sus actuaciones en las calles, parques, vestíbulos de cines o almacenes... ¿Recordáis la- reciente labor de este tipo, desarrollada por el Quinto Regimiento en el Madrid heroico? Ksas fueron las primeras manifestaciones del teatro de masas que, evolucionando, condujo al que hoy se representa incluso en los clubs de fábrica, y que está, tan alejado del que se pudo llamar propaganda por la propaganda como del que llevaba el lema- ei arte por el arte Hoy el teatro soviético podría definirse corno una- institución popular- -en el más noble y elevado sentido de- la palabra- viva, renovadora, orientadora y de profundo arraigo en el pueblo. Acaso sea en la V. R. S. S. donde haya adquirido por primera- vez: el teatro la categoría- trascendente de la, antigua Grecia. El ruso de hoy, como ei griego de ayer, profesa el culto deTalía. Pero es que Talía, sin descender de su pedestal, ha sabido comprender y sentir el problema- -la serie de problemas- -de la Humanidad actual. En los escenarios de Rusia, el trabajador ve cómo se plantean, discuten y resuelven las cuestiones del momento. antípoda -uyo. Sin embargo, así es. Me yertíólcl dio sus primeros pasos como direc- tor junto a Stanislavsky, aunque bien pronto se apartó de su línea para seguir la que hoy lo- ha dado prestigio mundial. Al contrario que su mentor, Meyerhold no se mantiene respetuoso con los textos, que modifica a su antojo, según le conviene para la plástica de su espectáculo. Fiel a la idea generadora de la pieza a representar, se identifica con ella hasta llegar a -crearla cen sujeción a su concepto. La cVv: i- no es tal como el autor la hizo, sino c- n orme él la ve. La música es elementa iniordial en- sus interpretaciones. AcomI ¡ar- do a ella, el cuerpo se convierte en ívj. tíintico personaje: sólo con ver moverse 1 actor- -menos aún: con contemplar su caracterización o el color del reflector que le ilumina. -sa sabe quién y cómo es. Así consigne la máxima perfección plástica. Cada mcvinv- inío, cada ademán, cada gesto, respondón a un ritmo perfectamente estudiado y armonizado con el tono general del espectáculo. Este culto al personaje en su figura interpretativa le lleva a la creación ele los escenarios verticales, donde puede siiuaive mejor, dar a cada uno su relieve conforme al plano que ocupa en la situación y hacer que ninguno quede nunca es camoteado ante los ojos del espectador. Las representaciones dirigidas por Me yerhold sen- algo personalísimo, sin ante. cedente posible en la historia del arte tea- tral. Tienen algo de pantomima, y farsa, dei ballet y de cuadros plásticos. Pero, adern- i s, el público se siente prendido irremi- sibls- mento en las sutiles redes del espec tf ü- ulo, porque Meyerhold pasea sus períiOiiajes por la sala, les pone en directo contacto con los espectadores, los mezcla y cor. Iiíiiue con ellos hasta hacerles vivir a tinos y otros la misma vida. Meyerhold es el auténtico, el legítimo creador del teatro revoliiclonaric. JLas largas noches ds invierno, de esta 5 svl rao que agoniza ya, bajo techo o cara si cielo, en silencio o aturdido por secos esle. -M- fídos de obús, yo me acordaba y ersát, ver. a, mi amigo el ruso. Y pensaba: ya. sos hemos decidido los españoles a que S cea grande, libre, feliz y justa. Desáe ios llanos que miran, cohibidos, la TfiipcTiente. altivez: de los Urales, desde su eísCa- d de IlEt- Zylrna, mi amigo vclvió a. Eípafia en octubre pasado. Lo vi en un írsate do Madrid a primeros de marzo- -a ÍES fiíez años- hcy, media hora antes de scribir estas líneas, ¡o he vuelto a ver en la e i a do en hospital. Dos balazos, cuanCa, esri su brigada, tomaba una trinchera sn Tnigá. en la Casa de- Campo. Bespués de abrazarme me ha dicho: ¿Te acuerdas ds San Ssteban de Sar i í vi ras? Ta os habéis decidido los espa ñoles a hacer de vuestra patria un pueblo gran fie. Yo ls ha mirado a- la cara y ha venido a mi memoria la pérdida del Komsomol íís visto con los ojos do la imaginación las piruetas de nuestros chatos hs oído el ce. -to ceco e igual de las ametralladoras ant aértas y me he acordado con emocionado rseonocimiento del pueblo glorioso que e- 3. ISL patria de mi amigo herido. alud, pueblo soviético! JUAN DS VIKLAFEANCA Otros nombres Pero 0.3 01 arrancan otros, lo mismo que í- 1 dimana de Síanit- lav l; y. Tomándole como punto de partida, Natalia Satz- -poc ejemplo- -ha acometido unas deliciosas rea. lizacioncs de teatro in ar. -il, cuentos escéniecs, historietas dialogada- de una gracia y una sencillez, que ni sospechan siquiera los autores españoles que c; criberi obras para los chico, Be todos estos continuadores de Me yerhold- -que no son nunca servirles imitadores, pues cada uno tiene su nota propia dentro del acorde general- -sólo queremos mencionar un nombre, que es el más nuevo de todos y el menos divulgado) a través de las fronteras: Ohklopkcv. Bastaría, para situarle, decir de él ciué es más audaz que Meyerhold. Empieza por haber, suprimido el escenario, para repre sentar en una tarima colocada en el centro de la sala de espectáculos. El decorado, tal como se entiende en los teatros al uso, no existe. Apenas si queda de él una somera referencia: un teléfono, un árbol, un farol o una silla, sitúan ia acción de manera sucinta e inequívoca en un despacho, un campo, una calle o una sala. Más aún que con Meyerhold, el pú. buco e compenetra con lo, trama, pues está siempre en la misma línoa que el actor, vive el ambiente de la obra. Puede decirse que el intérprete forma parte dat auditorio, y que el espectador es parte integrante del espectáculo. En cuanto a, la. técnica, está muy próxima a la del circo en toda su singular pureza, y, con ello, remoza la poesía del teatro. Síanislavsky y Meyerhold No permite el escaso margen de un trabajo periodístico realizar el amplio análisis debido al arte escénico de la nueva. Rupia. Expuestos los motivos de su auge creciente, conviene- -sin embargo- -lanzar una rápida ojeada a los precursores del movimiento triunfador. T es el primer nombreque surge en la memoria el de Stanislavsky. Fue en plena época zarista (1898) cuando Síanislavsky fundara el teatro de Arte, íu escuela sorprendió, en aquellos momentos, por constituir una vuelta a la naturalidad, un retorno al realismo, casi olvidado en el mundo entero. Se caracteriza ia obra de Stanislavsky por un gran respeto a los textos, un concepto interpreta- tii O basado en ei estudio meticuloso de la psicología de cada personaje. Todo ello dotaba a las representaciones de un carácter subjetivo que las hacía extrañas y desconcertantes. ¿Cómo se puede comprender que de este maestro proceda- -y él le tuviera siempre por su i ¿iás destacado discípulo- -el genio EL TEATRO EN RUSIA Algunas cifras elocuentes Cuantos escritores se han ocupado de, ía vida, rusa, por muy enemigo? que lehaya hecho su partidismo del régimen comunista, han tenido que rendirse ante una incontrovertible realidad: el arte teatral alcanza ea Rusia un nivel como no lo ha tenido jamás ningún pueblo ds Europa. Y no es que se trate de manifestaciones esporádicas, de esfuerzos aislados, da ensayo; para minorías, siempre ericonüables, aunque? o siempre se vean correspondidos lc: j esfuerzos por la asistencia de los espectadores, no; desde las jjequeñas salas ¿ls estas- -donds no falta nunca, el esee: -o ni el aparato cinematográfico- -de le c- 2! careros do fábrica, con una ca bU i da quinientos espectadores (tal la que le- mj! -ea- clos do vina, industria- de aparatos ¿e preeisids tisné establecido en la Calis Kirov, súmero í 9- -antiguo restaurante aristocrático- de Leningrado) hasta el inmenso íjatro de TiSis (Georgia) eapxz para, cincuenta mil oyentes, en todos los locales de la U. -R. S. S. donde se cul- E! teatro Realista de Moscú Algo parecido ea el modo de hacer qus se observa, eñ el teatro Realista, de Moscú Pero allí no podr. a, decirse si el decorado no existe... o hay demasiado deeora- do. Porque, en realidad, el local entero s trans forma, en escenario. Suponiendo qus B trae te da- representar episodios de la vida ágrí 4 cola, entre las butacas se alsa- n copudos árboles, grandes montones con sacos lleno de labranza en Por un error de ajuste aparece sin fir- de semillas, aperos flores y plantas los riscones. macizos de silvesma el dibujo en color que simboliza tres. Y laa puertas simularán las de las co la Agricultura de la U. R. S. S. ori- dieras, el establo o la casona campesina. ginal de Ramón. Puyo (Pasa a la página 52.