Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
La Semana del Duro en Almacenes Rodríguez durante estos días de guerra civi El público madrileño se documenta ante los escaparates de la Gran Vía antes de penetrar en los Almacenes. adquirir. La numerosa dependencia de bio de mercancías) sino prodigando doambos sexos se multiplicaba para atender nativos cuantiosos para heridos y atenlas demandas de la clientela agrupada ante diendo cuantas- peticiones justas les habían los mostradores. Los estantes, repletos de sido hechas. Atraídos por los grupos que ante las Al salir ipor entre los grupos apiñados mercancías como en las épocas normales, vitrinas y escaparates del popuiar establetestimoniaban el esfuerzo de unos hombres en todas las dependencias, meditábamos cimiento se documentaban visualmente anadmirados sobre la psicología, especial del tes de penetrar en los salones de venta, que vencían con voluntad de. hierro lasdificultades de adquisición y de transporte. pueblo madrileño, que mira cara a cara entramos también a recoger en el ambienAl habla después con el personal, direc- la realidad del trágico momento con Ja te mercantil los latidos del momento histivo, supimos detalles interesantes del ge- sonrisa a flor de labio, como si la guerra tórico que vivimos. no le afectara lo más mínimo. COMIÓ si los aldabonazos de la guerra neroso desprendimiento con que habían Un pueblo de esta contextura moral, atendido cuantas demandas les habían sido se escucharan a tientos de kilómetros, el hechas, no sólo para ceder géneros en testimonio de superioridad espiritual, bien público llenaba totalmente los departamentos de las distintas ¡plantas, pendiente sólo momentos críticos de la contienda (más merece los laureles del triunfo. ALMAJAR de las iprendas u objetos que le interesaba de un millón de pesetas en vales a cam- Estas fotos reflejan con fidelidad indiscutible la serena normalidad de la vida madrileña en el corazón de la ciudad. Los semblantes alegres de la c l i e n t e l a dentro de los Almacenes es un mentís elocuente a la aflicción en que nos cree sumidos el adversario. (Fotos V. M.