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A PARTE del ambiente general de solidaridad hacia el pueblo español en armas, es maravilloso v cojinw- vedor la precocidad de los niños en sus juicios hacia la España antifascista, que se demuestra en las actitudes v preguntas de que hacían objeto a- la Delegación española en l s corrillos con que nos cercaban en la: escuelas, Institutos, jardines infantiles, etc. Preguntas incontestables de chaveas de ocho, diez y doce, años: ¿Has matado muchos fascistas? ¿Relaciones del Gobierno de la Generalidad con el Gobierno central. ¿Qué régimen adoptará España después del triunfo? (Sic. Y aquíila, ingenua y conmovedora, de ¿Tenéis Hiiíií material que los fascistas? Y al responderle que, desgraciadamente, no, nos advirtió con toda energía: ¿Y por qué mi Gobierno no os facilite todo lo que necesitáis para- vuestre victoria? En fin; aquellos pioneros que nos venían a entregar personal mente el producto de sus ahorros para avadar a España; y aquel otro, inmenso en siis doce años, que fue detenido ev la frontera potoca, porque, eseapade de su domicilio, p- etendía venir a España a enrolarse en nuestras füas; y aquél, el otro, éste. Todos, multitudes pV niños que estudian nuestro país y siguen nuestra lucha prácticamente en mapas y espiritualmente con los sentidos... pero esto se haría muy largo contarlo y el espacio de que dispongo se ha terminado. Quede, pues, esto para otras ocasiones. Niños soviéticos: Herniosos, listos. cariñosos, ¡cuántas veces me habéis hecho llorar! BENITO GABELA Del Sindicato Nacional Ferroviaria F NTRE las impresiones recogidas en nuestro viaje ¡a la U. R. S. S. hay una que me interesa destacar por lo que pueda servir de estimulo en estas horas decisivas que estemos viviendo. Esta es la participación de la mujer en la contrucción de la nueva- vida soviética. En ningún país, fuera de Rusia, ha podido la, tnujer abarcar todas las actividades científicas, artísticas, industriales, etc. no por falta de formación o capacidad de trabajo, sino por una serie de prejuicios, que, en realidad, sólo encubrían el concepto de inferioridad en que siempre se latuvo. En Rusia, el único país donde se cultivan iodos los valores, la mujer puede, lo mismo que los hombres, llegar a los cargos de más responsabilidad y a las especialidades más destacadas, sin- que en sti ¡camino encuentre ningún obstáculo. Estas actividades no son freno- ni para sw feminidad, ni para la creación de la familia. Al contrario, li nueva Constitución establece de u i modo claro las normas que tiende i en la creación de la familia, no sobre las bases puramente economicesitió de sentimientos y convivencia, con lo cual se destruye la buscd del marido como solución del problema económico. La mujer, como el hombre, sólo es libre cuando lo es económicaiiwi: te, y no necesitan pensar en el r, vñana porque éste se le presenta- ¿i- i sombras, ya que sabe que mientras su conducta discurra por los cauces que la sociedad soviética ha establecido, encontrará en todo momento el apoyo del Estado y de los Sindkctos. El pueblo soviético no olvida fnc su lucha contra el imperialismo es cada día más dura. Sabe que EHIJpa entera se pone de acuerdo para destruirla. Nuestra guerra es el comienzo de esta táctica; por eso prepara de un modo eficas la defensa de su territorio, y en esta defensa hace participar a las mujeres de un modo permanente, instruyéndolas en el manejo de las armas y de todi clase de utensilios de guerra. La U. R. S. S. con la realización d; su segundo plan quinquenal, donde Ip producción ha sido superada en consi- tiembles porcentajes, ha resuelto también los problemas inherentes a u- na movilización militar. Todo Ejército w t- juto más eficas cuanto que sus necesidades de aprovisionamiento sean satisfechas de un modo regular. Con esta realización, plenamente conseguida, la población masculina, al ser puesta en pie de guerra, sabe que la población femenina los substituirá en las fábricas, en los laboratorios v en todas las industrias. Saben los hombres que a sus armas no les faltará) las municiones necesarias Para la defensa de su país, que es la defensa de todo el proletariado mundial. La educación política y social dr la mujer rusa les garantiza que sus sacrificios y entusiasmo no serán jamás enfriados mientras haya proletarios que necesiten de su esfuerzo. Otra de las impresiones más favorables fueron los niños. Los niños en la U. R. S. S. sanos, alegres y fuertes, están rodeados desde que nacen de los cuidados y atenciones más delicados que uno se puede imaginar. Ser niño en la U. R. S. S. es un privilegio, ¡Qué diferencia entre los niños rusos y los niños proletarios de España 1 Al verlos tan felices, recordaba el hambre y la tristesa de los pequeños que asistían a mi escuela, Por alcanzar la alegría y la felicidad de estos pequeños no debemos regatear sacrificio alguno. La lucha es y será dura; pero detrás de nuestros dolores está el bienestar de las futuras generaciones españolas. MARÍA NUÑEZ Maestra sin partido. Del frente de BuUragb- Somotierra.