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JL Í t i Vi que mi modesta ¿AS impresionesdescribir para repluma pueda flejar de una manera exacta todo lo que he visto en mi viaje como delegado a Rusia, es solamente un pequeño extracto de la grandeza poderosa y sublime que encierra el pueblo soviético. Ya nuestra estancia en el barco Jorge Ditnitrof en el que efectuamos nuestro viaje de ida, nos había dado urna visión aproximada de este gran pueblo a través de la actuación de los camarada- s que en dicho barco trabajan. Al llegar a Odesa se reafirmó en nosotros la sensación de solidaridad que desde España hablamos percibido del pueblo ruso, al ver cómo en el muelle divisamos la enorme masa de cantaradas que esperaban nuestro arribo con esa alegría sana y verdadera del que siente la causa nuestra como suya. Sirenas de barcos, de fábricas, bandas de música, la multitud que atropellaba al doble cordón de Policía por acercarse a nosotros, nos hizo una impresión tal, que yo, que alardeaba de impasible ante los impresiones fuertes, confieso honradamente que desde aquel momento me consideré un fracasado de tal alarde. No puede haber ni habrá quien conserve ni tan siquiera un átomo de serenidad ante aquel grandioso espectáculo, ante aquel recibimiento que nos hicieron los cajtaradas soviéticos. A través de todos nuestros viajes, las pruebas de adhesión y de sentir la causa nuestra se multiplicaban, hasta el extremo de que muchas veces teníamos que volver la cara para que no vieran cómo se nos llenaban los ojos de lágrimas. Gobierno, fábricas, taM- eres, cuarteles, aeródromos, barcos de guerra, koljós, todos en un ansia de demostrarnos su ayuda incondicional; todo el pueblo soviético vibró al unísono de entusiasmo durante el tiempo que la Delegación española ha permanecido en este pueblo, que es grande por sus ideas, grande por su cultura, por su organización y su disciplina; y esto de disciplina lo he de poner de relieve porque fue lo que ha logrado que este pueblo se haya puesto a la cabeza de todos los países del Mundo, y esta misma palabra, aplicada en estos momentos por que nosotros atravesamos, ha de ser uno de los factores principales que decidan el triunfo nuestro sobre el fascis- mo internacional, cómo decidió que el gran pueblo soviético ganara su Revolución, y luego la enorme obra que ha llevado a cabo. Cantaradas combatientes de España, hombres que lo estáis poniendo todo al servicio de la causa del antifascismo mundial, un hombre que acaba de regresar, que trae aún caliente la llama del gran entusiasmo que este pueblo siente por nuestra lucha, hasta el grado de considerarla como suya, os dice: Combatid con fe, combatid con coraje, tened siempre y en todo momento disciplina, que éstas han de ser las armas que derrotarán al fascismo en nuestro país y en el Mundo entero; la Unión Soviética está a nuestro lado, tomemos su ejemplo, tomemos las buenas lecciones que nos puede dar, acerquémonos hacia este pueblo, fundámonos en un solo laso con él, impongámonos el ansia de superar su gran obra, y así, de esta- manera, les daremos la contestación que ellos ansian como premio a la solidaridad sin límite que nos prestan. Cantaradas de la Unión Soviética: ¡Hemos vencido! PABLO FERNANDEZ De laé fábricas de municiones. mayor impresión la ha producido todo cuanto he visto en la U. R. S. S. pero, sin embargo, hay cosas que sobresalen de las demás. Una de éstas es, sin duda alguna, la simpatía que sienten hacia el pueblo español en armas contra el fascismo mundial y el sentimiento de solidaridad y ayuda que les anima hacia nosotros. Como ejemplo de esto diré que no hay un solo taller, una sola escuela ni ningún lugar de trabajo, en general, donde no tengan el mapa de España con banderitas rojas y negras, indicando nuestras posiciones y las del enemigo. Otra prueba de esto nos la dan los niños, que, al igual que los mayores, se preocupan de recaudar fondos entre ellos mismos para que no les falte de comer ni pasen frío los hijos de los valientes luchadores del pueblo español. FRANCISCO ESCAMILLA Del regimiento de Ferrocarriles de Guadarrama. ron tantas y tan engarzadas unas con otras, en nuestra breve estancia en aquel maravilloso país, que en el desfile gue por mi mente despierta esta pregunta acuden en tropel, pugnando por ocupar el primer puesto, desde el individual apretón de mano, estrechada mudamente, en los paseos de las horas libres de invitaciones, hasta las múltiples palabras, pruebas y detalles de solidaridad percibidos, con los adecuados medios de traduc ción, de aquellas inmensas muchedumbres, en los actos organizados oficialmente en nuestro honor: Pero por lo que de interés y de- universalidad tiene, por su trabajo constante de abnegación y sacrificio en mitigar los contratiempo? sufridos en la lucha por su emancipación, del proletariado, ocupa el lugar preferente la visita efectuada al Socorro Rojo Internacional. Jamás en ninguna de las reuniones a que asistimos pude contemplar mayor diversidad de razas e idiomas que en aquella visita. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que en aquel ambiente se respiraba cuanto existe de brutalidad y atropello en los países capitalistas. Había que ver con qué emoción y envidia nos contemplaban los camaradas sojuzgados por regímenes fascistas y la admiración y fe en el triunfo con que enaltecían nuestra lucha dichos cantaradas en sus salutaciones, promesas y esperanzas a su vez de que tras de nuestra victoria llevaba consigo sacudirse el yugo de la tiranía imperante en sus países. Y al cerrar el- acto con las estrofas de la Internacional, en tantísimos lenguajes diferentes, pero con idéntica ansia liberadora, me daba, emocionado, más cuenta de la importancia de los acontecimientos desarrollados en nuestro país en pro de la, emancipación de todos los trabajadores del mundo. Delegado a las fiestas del XIX aniversario de la revolución rusa por los milicianos metalúrgicos de Madrid, V. G. T. F RANCAMENTE, no lo sé. Fue- MANUEL DEL RIO