
Madrid,
13 de abril
de 1937
A Ñ O XXXin. NUMEHO 10.581, REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN; SERRANO, 61. TELEFON O 51710. APARTADO DE CORREOS NUM. 43 LA GALICIA
ABC
de lobos montesos baixaron d as chouzas n- a noite calada...
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DIARIO REPUBLICANO DE IZQUIERDAS Director: E L F ID IO A L O N S O
colección de carteles murales, del Frente Popular acá, sería paradas generaciones futuras d mejor poema de nuestra gran epopeya revolucionaria. Entre el arte épica de nuestros pintores destaca como una joya lírica la Galicia, mártir, que es el reflejo de la odiosa e injusta guerra en el alma suave Castelao es un alma lírica y dulce, que y triste de Castelao. En la égloga verde y azul de Jas rías garezuma nostalgias rife una tierra lejana, de tm hogar perdida Es la melancólica sauda- llegas irrumpieron un día las hordas fascislos lobos de de de los celtas. Añoranzas de mar desde la tas, como ¡gran Curros la cruda invernía que Enríquez, aquel intierra; añoranzas de tierra desde el otro cantó el menso poeta, buen gallego y gran librepenlado del nar. sador:
MÁRTIR
ESTAMPAS DE CASTELAO
Castelao las ha sentido horadar con plomo derretido su carne de patriota gallego, y las (ha fijado n estampas eternas, trágicas, para asombro de la posteridad. Helas aquí: El dios de los fascistas. -Es un teutón inmenso, cráneo en punta de casco desacero su carne, una extraña mezcla de músculo y ropa militar; las piernas, cruzadas como Alfonso Bodríguez Castelao, dibujante, periodisun Bixfcha de Occidente, señor del odio y la ta y diputado a Cortes, autor del libro Galicia, onartir Así rompió su manadero la fuente suave crueldad (al Budha de Oriente le llaman los indios señor de- amor y de compasión) El de la dulce Rosalía. Castelao canta a su Galicia también, en vientre, abierto, es una guerrera vacía de una cruz del camino. Es una de esas crUices la lengua que habla; mas ahora dejó la pa- entrañas y llena de calaveras mondas. A sus bizantinas, ya antaño recogidas por Castelabra ipor ía imagen, y ha pintado en unas plañías, un ¡baño de pigmeos, con el bra- lao, que ostentan, sobre columna de afiligraestampas trágicas él alma transida de Ga- zo en aito y la pa lma de la nano extendida, nado capitel, -hincada en tierra, la tosca cruz rinde fullto a su repugnante dios. licia, la mártir. y en ella clavado un Cristo primitivo, meQueman, roban y asesinan en tu nom- dio monigote, medio dios, Detrás, un cielo Las estampas de Castelao nos han estremecido, de emoción, y al contemplarlas nos bre. -Un paisaje ondulante y húímedo. En- cubierto de nubes... tre las colinas asoma una sombra que puede han corrido calofríos por la medula. Arriba los pobres del mundo. -Uno de Nuestra guerra no ha logrado aún su poe- ser copa de árbol o torre barroca de igle- aquellos mociños honrados, de sangre brasía ni su música. En cambio, ha producido aia. Una campesina enlutada, de rodillas, vía, de la aldea triste, y sola. La camisa un arte maravilloso de color y línea. Una juntas las enormes manos huesudas, ora ante desabrochada, éxtasis y terror en el rostro como el mendigo del inmortal nocturno que
Cantarte hei, Galicia, teus doces cantares, qu asi m o pediron n- a velra d o mare. Misterios d a tarde, jnormuxos d a noite; cantarte hel, Galicia, n- a veira d as fontea. Qu asi m o pediron, qu asi m o mandaron, que cante, e que cante n- a lengua que eufalo. Asi m o pediron n- a veira, d o mar, o pé d as ondinas que venen e van.
Manadas famentas
El entierro de! comandante Martínez de Aragón;
virou pra os oeos o puño pechado, e cara es touzales rosníando marchóu...
JE 1 ministro de Instrucción pública, el general Miaia, el comisario general del Centro, el coronel Bojo y el teniente coronel Ortega, n I preildenoia d l duelo. (Foto Día Casariego.
Un retazo de sol ilumina blanco muro 1 del sacrificio, con huellas, de sangre y de balas de otras inmolaciones. En el suelo, el sol dibuja don sombras la silueta de los fusiles homicidas. Los muertos se: levantarán triunfantes y se penpetuarátv. en la libertad gloriosa del puebloi redimido. Así ¡prenderán a no tener ideas. -Montón de cadáveres hacinados. Más lomas ortdülantes al fondo. Arboles. Una casita blanca. Juventud sacrificada al dios brutal del Vientre de las calaveras, que nunca tuvo, ideales. Ni satoe ío que es ternuira. ¡Cobardes! ¡Asesinos! -La camisa desgarrada, afeitada la cabeza, las iniciales simbólicas U. H. P. escritas a fuego y sangre en ¡la frente, aquel pelele humano que fue mujer nos dice que la infamia penetró en el hogar humilde. Una mano dejó sus dedos de sangre sobre la pared enjalbegada. Debe haber un trabajador muerto en la habitación contigua, y obre la puerta, todavía a medio cerrar, lo infames escribieron el Inri de esta. muerte y crucifixión de los pobres del mundo: Arriba España La última lección del maestro. -Junto al