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CRÓMICA DE GUERRA LOS CAMILLEROS del semanario ¡En pie! El comandante nic! o ofrece. -Este es- comenta- -el periódico de nuestra brigada. A su frente se encuentra, el comisario político, José Fernández Herrador. -Dígame algo- de los camilleros. -Le agradezco su pregunta. Los camilleros son muchachos heroicos, pudiendo decir con orgullo que jamás han dejado por recoger ni a un solo herido. Qué régimen de instrucción siguen? -Hemos conseguido hacer de todo el personal competentes sanitarios. Hay clases establecidas de instrucción militar, de camillas, vendajes y curas, y conferencias sobre gases, además del curso de primera enseñanza que se ha establecido todas las tardes, a cargo del compañero y maestro nacional Luis CeJdrán. ¿Tuvieron que salvar muchas dificultades en la organización? -Las naturales en los primeros momentos. Al principio nos servíamos de codies ligeros ipara efectuar los servicios, pero ya contamos con ambulancias, botiquines y todo lo necesario. Le agradecería dijera algo de los conductores de las ambulancias, pues se juegan la vida constantemente en sus diarias infiltraciones por terreno batido. Tenemos un coche que por su fealdad v continuos saltos le llamamos el carro de los tomates que en varias ocasiones se ha metido por caminos que parecían hechos- para el tránsito de caballerías únicamente. Me invita a ver. desde un punto estraté- Grupo de camilleros. -A y 1- La ¡palabra guerra sinónimo de destrucción y muerte, lleva fuertemente ligado ai sentido de su expresión una, ramificación de la guerra misma: el Cuerpo de Sanidad, con ia humana misión: de recuperar lo que no fue destruido del todo, rescatando a los combatientes a la muerte. Los compañeros de Sanidad, héroes desconocidos en su mayoría, actuando siempre en vanguardia, sin medios propios con que defenderse, salvan las vidas de los demás arriesgando las suyas propias. Sin embargo, nada o casi nada se ha dicho de ellos. Los cronistas de guerra tenemos una deuda contraída con ellos, y para saldarla en lo posible me he trasladado a la Comandancia enclavada en una popular barriada madrileña próxima a uno de los frentes del sector de Madrid, con el objeto de conseguir datos sobre la campaña que vienen prestando en esta guerra de defensa de nuestra Independencia. Al frente de la Comandancia se encuentra el comandante y doctor José Aragón Ortega, que imc recibe y dispuesto a contarme la ejemplar actuación de sus camilleros. La brigada, además, tiene un hospital donde prestan sus servicios jl capitán Olegario Arias, tenientes médicos Antonio Lucea y ícente Guadaño, tenientes de Sanidad Eduardo Ramírez y Aquilino Valiente y practicantes, con la graduación de alíérez. Manuel Ladrón de Cegama, José Bruli y Luis San Román. -I Puede decirme cómo funciona Sanidad con los heridos y enfermos, en lo que se refiere a su evacuación? -Cada batallón cuenta con un médico. Ei herido o enfermo pasa, primero, por aquí, con una hoja que le extiende el médico de su batallón. En la Comandancia vemos la importancia del padecimiento, y si comprobamos que no es necesario el traslado a ningún hospital, le dejamos aquí, asistido por los médicos de la plantilla. Tienen montada alguna especialidad? -Venéreo y Odontología, a cargo de Lucea y Guadaño. Además existe un laboratorio perfectamente montado. De cuantas camas disponen ustedes... -Aunque i; tv local para ma treinta y cinco solamente, pues, por fortuna, no ha sido necesario ampliar las plazas. Llega un enlace, que le entrega un nú- Rico el H o s p i t a l Clínico- Su, s r u i n a s son palpable d o c u m e n t o del fracaso del ejército invasor en su loca p r e tensión d e e n t r a r en M a d r i d H a empezado u n fuerte combate en el sector de la U n i v e r s i t a r i a Desde nuestro p u n t o d e observación se precisa c l a r a m e n t e el ataque de nuestro E j é r c i t o regular, que, a cuerpo limpio, cerca u n a posición enemiga. E n t r e las explosiones d e bombas y c e r r a d o fuego de fusilería y ametralladoras, se divisa u n coche n e g r o que se acerca dando saltos y lanzando resoplidos del motor. Salimos a su e n c u e n t r o E l c o m a n d a n t e felicita al conductor, m i e n t r a s sigue a. los camilleros q u e conducen a l herido, a p r e s tándose a curarle. M e acerco al conductor. -Oye- -le digo- este coche es el c a r r o d e los t o m a t e s verdad? Me mira, furibundo. Despreciativo- se vuelve y mira c o n cariño, a su heroico c o che, que los h o m b r e s le bautizaron c r u e l mente c o n el remoquete burlesco. Luis G. DE MOLINA Transportando a un herido. Recogiendo a un herido en terreno batido. (Fotos Domar.