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El director de A B C ante e! micrófono de Unión Radio En la emisión que da Unión Radio, organizada por el comisariado general de Guerra, para los soldados del frente, habló ayer el director de A B C, Elfidio Alonso. H e aquí el texto taquigráfico de su discurso Camaradas combatientes del Ejercito de la República: Ha querido el Comisariado de Guerra que sea yo el que hoy os dirija la palabra, y con sumo gusto cumplo este cometido. Al hablaros como periodista, casi mejor cjue pronunciaros, un discurso o una arenca sería confeccionaros un periódico verbal mente, para, durante el tiempo- que ocupe vuestra atención, informaros velozmente de cuanto está ocurriendo cu esta hora por ei mundo; pero me considero incapaz de hacerlo bien, ya que mis condiciones de cbnr lista son incapaces para confeccionar- el número de un diario que en quirico mimaos os expresara la opinión del mismo con un artículo de fondo, con una crónica de guerra, que vosotros que la hacéis tendríais que oponerle multitud de reparos, y hasta con su caricatura del día, que para ésta sí que existen temas abundantes, ya que me bastaría con decir: La caricatura del día. Aquí, Radio Sevilla. Queiipo ue Llano está al habla. Y luego, cambiando la voz, anunciar a los cuatro vientos esta lapidaria frase: Esta nocihe entraremos en Madrid. En fin, renuncio a haceros un periódico hablado y si procuraré entretener vuestro tiempo, el rato de ocio que os deja libre la constante vigilancia, para hablaros de la Prensa republicana y de la veracidad de sus propagandas. Es posible que muchos españoles carezcan de oportunidad de! e; r periódicos facciosos y, sobre todo, de í rensa extranjera i s c r v c ¡0 (je fascismo. Yo tengo el deber de leerla, y os puedo ¡fi: i ar- que me avergiietiza el que periodist; cai- iían tan bajo tergiversando Ja verdad. La opinión internacional ha sufrido el mayor de h chantajes cmi su Prensa, que en los asuntos de España se ha convertido en el vertedero de todas las falsedades y estupideces. Los grandes pueb os hermanos de. América, cuyo. periódicos, por ios potente? medios de que disponen, han alcanzado el máximo poder social, son en su mayoría órganos al servicio del fascismo; y plumas que en España habían tenido el exquisito trato y la consideración de nuestro pueblo, no vacilan- cu mancillar el espíritu de independencia española, alabando servilmente a los dictadores extranjeros, que corren la aventura internacional de invadir el suelo de nuestra patria, I l a y periódicos por el mundo que han estereotipado tina serie de informaciones tan absurdas, que de ser ciertas la España republicana sería el tipo de una patología colectiva que todavía no se ha dado en la historia de los pueblos. Paraugoneando el orden social, los medios de vida 3- de seguridad pública y todas! a. s condiciones en que nos desenvolvemos, yo he leído en periódicos extranjeros tal cúmulo de inexactitudes calumniosas, que hacen enrojecer ai sentido común. Y en o que respecta a las operaciones militare- cada día han publicado un gran titular, diciendo que la batalla que se estaba librando era la definitiva; pues a hombres que viven en su i- igio, uue tienen conceptos claros de las cosas racionales y que han abandonado la superchería, para explicarse cua! uier asuuto cuotidiano, les ha ciado ahora, al tratar el problema militar de España, por recurrir al mito, por atribuirle a unos generales- -a los de la plana mayor de! ejército de África- ¡as cualidades providenciales que la Mitología atribuye a lo dioses. Nos explicamos que parte del ruralismo í pañol. religioso e inculto, pueda caer en la reencarnación del Todopoderoso; pero la Prensa internacional, ¡no! ésa lo que pretende es hacer ambiente, pagado no sabernos a qué precio. Nosotros, los periodistas españoles que estamos al servicio de la República y de España, somos, como vosotros soldados de nuestra patria, v los de Madrid seguimos a nuestro Ejército glorioso, sin pensar en los sufrimientos, sino átanosos de registrar en cada momento sus éxitos, v. aunque se dice de la Prensa republicana que no hace sino atribuirles victorias a sus soldado- se falta con ello a la verdad más cícrnenta! ya que no se conoce un régimen de guerra d mde la Prensa haya enjuiciado con más libertad y dureza cuanto lia querido enjuiciar. Y al hablaros de esta libertad de Prensa, conviene que os llame la atención sobre un fenómeno que observaréis constantemente: O de las discusiones en los periódicos y las constantes polémicas que en los periódicos se suscitan. Esto, que para las mentes dicV. 1 orales representa un síntoma de descomposición, que se jactan en el extranjero de niegar como manifestaciones caóticas del frente antifascista, es la prueba más característica del liberalismo tic nuestro movimiento. i No perdáis jamás la fe, soldados de la República, ni temáis a que en la retaguardia se produzca una división entre los antifascistas! Todos coincidimos en luchar hasta el fin para alcanzar la victoria, La vitalidad de nuestro pueblo es tal. que hace surgir la discrepancia en las o. piintuics í I apreciar los acontecimientos y la constitución del futuro; puro el presente, que es la guerra, que es la independencia de España, (fue es el sanio amor a la integridad de la patria. ¡é. -e 110 está en- litigio entre nosotros! sino que lo disputamos los españoles de la República con lo- extranjero- y los traidores a España. Como periodista v político, que au- cuUa. todos los días el país, asi os lo afirmo, v conii) cada mañana me comunico con vosotros desde las columnas de A B C me despido hasta la vista. Eludió Alonso, visto por Tejada.