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A B C. U E V E S r i 8 D E MARZO D E 1937. EDICIÓN- DE LA MAÑANA. PAG. 9. CRÓNICA E RETAGUARDIA Los ojos abiertos Ante el agujero de la trinchera- -un cañón de fusil y ntn rostro atento- -se extiende el paisaje triste del campo de batalla. Ar. boles ¿ronchados, embudos abiertos por el cono de acero de los abuses, casas lejanas en ruinas, campos de soledad y de muerte, donde dos símbolos luchan para- salir del tránsito de lo viejo- -el ayer semifeudal- -a lo nuevo, el mañana de los ideales fraternos: El borboteo de les ametralladoras llena de silbidos el aire. Y cerca, enuna pausa de silencios, se oye la risa sana, de un. miliciano que no teme a la Pálida. Por la noche, sin luna, la obscuridad es densa. Suben al espacio las bengalas luminosas que buscan el blanco propicio del mortero. Suena el estampido seco, que quebrará el sueño de los que descansan en las entra ñas de la tierra. Un- oficial- -uno de esos oficiales que ha creado el Ejército popular- -se acerca al centinela y le dice fon vox cordial, pero enérgica- -Cantarada... ¡no hay que dormirse! ¡Pero si tengo los ojos abiertos! Y. la mirada buida y penetrante, añadiríamos nosotros. Cada antifascista debe tener su trinchera en la retaguardia, con la observación despierta, sagaz, descubridora de todos los movimientos astutos del enemigo, emboscado detrás del muro de cemento de la hipocresía. La guerra es lina gran incubadora de traidores. Judas ¡espió al Rabí para venderle a los pretorianos. Los espías modernos no se ahorcan, porque- previamente, vendieron la conciencia. Bien Quisiéramos que la frase del miliciano se hiciese- norma actuante de los que viven la gesta madrileña. Los ojos abiertos y una atención inteligente. Porque se puede todos los días hacer la guerra, un poco sin empuñar el fusil. El ocio espiritual- -en esta hora trágica del país- -es un pecado de ciudadanía. Vivir al margen de la emoción bélica sin aportar -el esfuerzo, de un deseo fervoroso, base constructiva de la victoria, es volverse de, espaldas al sentido humano y bello de la solidaridad. En comunión devota de ideales, nadie debe ser el zángano de la colmena. ElXcó- inodo encogerse de hombros es kíta tácita servidumbre al vencedor de mañana, al que. se le puede fingir ima falsa adhesión ftconipdaticia. Las horas gra ves qué pasamos son horas claras, en las que la sinceridad es un deber y la mentira un delito. ¡No es ¡precisó, la woz dramática y angustiosa, precursora de las catástrofes irremediables. Hay un tono de vos que descubre por tersura la grandeza de la serenidad interior, He aquí el secreto: estar sereno. Con la ¡sencillez del que sabe que los debe- ¡LOS APLASTAREMOS, ASI EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO! res han de cumplirse con desprecio absoluto del egoísmo. ¡Muy apegado a la materiase halla quien tiene miedo a la muerte! No se trata ahora de discutir la sensualidad de los epicúreos, sino de. calibrar el concepto de dignidad de los hombres que se sienten y quieren ser libres. Para éstos, lo que- importa es salvar a España de la esclavitud. Los que de verdad aman- -en los diversos matices sentimentales del amor- el sacrificio es un placer con renunci- a: nierdo a toan recompensa. ¿No sería monstruoso ene en fa vorágiíSe de- una guerra de invasión perviviese el tipo de arribista? Pites lo es quienno trabaja un poco o un mucho por la victoria de la Democracia y de la Libertad. Lo que tenemos ante la propia conciencia es un problema histórico a resolver sin opción al término medio. La misma disyuntiva de Hamlet, el rubio príncipe dinamarqués: ser o no ser. Es decir, ganar o perder la guerra, y entre los dos verbos el odio de un pasado que agoniza y de p futuro que alborea. No- se concibe el pesimismo cuando se conocen las leyes inmutables de la biología. Ni la Historia- ni la Naturaleza, ni la civilización retroceden nunca. El viejo no vuelve a ser jamás niño; ni el pueblo que muere por una idea salvadora, ¡ue es un paso hacia adelante, la pierde. Todas las divisiones alemanas e italianas- -nuevos bárbaros del siglo XX- -no podrán quitarnos la razón, que se transmitirá de. generación a generación con un ftíerte espíritu, reivindicativo. Y la fuerza- biológica nos traerá nuestra primavera florecida de justicia y da triunfo. La tierra empapada de sangre tiene cosechas de frutos eternos. Y la voz de los muertos llegará a las almas de los que hande construir la nueva España. Pero todos los hombres de la República, jóvenes, víaduros y viejos, han de poner todas las potencias de la voluntad al servicio de la liberación del país. Como el miliciano de la trinchera, con la atención despierta y los ojos abiertos... Ha llegado la hora de vencer o de morir; ante el asombro del mundo, que en cualquiera de los dos casos es, nada menos que la inmortalidad. LAZARO SOMOZASILVA. LOS JEFES Y OFICIALES REPUBLICANOS DEL PIRINEO FRANCÉS FELICITAN AL GENERAL MIAJA, MILITAR SIN MIEDO Y A. SUS VALIENTES SOLDADOS Bayona 18, S madrugada. Se han reunido los jefes y oficiales de la Federación de. oficiales republicanos de la reserva del Alto y Bajo Pirineo, con asistencia del coronel Raynald, héroe de la defensa, de Vaux en la batalla de Verdún. Eli medio del mayor entusiasmo se acordó enviar un telegrama al ilustre soldado que dirige la defensa do la capital de la República española. Él texto dice: AI general Miaja, jefe del Ejército español, militar sin miedo, sin reproche, leal y de íe jurada- nuestro homenaje respetuoso. A los valientes soldados jae combaten jsjo su mando la expresión de admiración profunda por su valor heroico y, abnegado. A la España auténtica, republicana, el deseo del triunfo final y total sobre las hordas extranjeras que han invadido el territorio. -Fetms.