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A B C. MIÉRCOLES 27 DE ENERO DE 1937. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 11. LA SOCIEDAD DE NACIONES pañoles, sus divisiones de Ejército, sin las cuales les sería imposible a los facciosos continuar su crimen contra la Patria. Sometida a todas las decepciones que le produce la injusticia internacional, España sigue proclamando, por encima de su indignación y su dolor, su adhesión a la Sociedad de Naciones y a la causa de la paz. ALVAREZ D E L VAYO DEMUESTRA QUE SE TRATABA DE CONFUNDIR EL DERECHO DE ASILO CON EL DE EX- Desafortunada intervención del delegado de Chile TRATERRITORIALIDAD Después del discurso de Alvarez del Vayo, Una sesión en la que el interés estuvo al margen de ella Ginebra 26, 2 tarde. En la sesión de ayer del Consejo de la Sociedad de Naciones, aparte del importante discurso del ministro de Estado, la sesión de lá tarde apenas si tuvo interés, puesto que, sobre el conflicto francoturco y la cuestión de Dantzig se llegó rápidamente a un acuerdo. La sesión se distinguió, en cambio, por la profusión de entrevistas y conversaciones entre los distintos hombres de Estado que asisten a esta reunión. Los periodistas siguieron con particular atención las actividades de nuestro ministro, Alvarez del Vayo, quien se entrevistó en varias ocasiones con Mr. Edén, con Delbós y con Litvinof. Todas estás personalidades guardaron especial reserva sobre lo tratado. y a la distribución de los refugiados, en el aspecto de su mantenimiento. Para aquellos que, por causa de la guerra, abandonaron el lugar de su residencia, el Gobierno espa ñol tendrá muy en cuenta la opinión de la Delegación, a la cual agradecemos que haya destacado los esfuerzos realizados hasta la fecha en este sentido por las autoridades españolas. Me complace también- -continúa Alvarez del Vayo- -que la Delegación reconozca lealmente que encontró el más completo apoyo en las distintas ciudades españolas que ha visitado, y considero con esto que han rendido un homenaje al espíritu de solidaridad de la España leal. Sé recomienda también en el informe que se autorice al Gobierno español para una compra de autocamiones, con objeto de facilitar la evacuación de la población civil. Desde que se formuló tal sugerencia, el Gobierno se preocupa de adoptar medidas en dicho sentido. Hemos estudiado- -añadió- -la adquisición de 200 camiones para aumentar a los 50 ya adquiridos. Desearía que se pc; i; tiera al doctor Lasnet proseguir su estrecha colaboración con el Gobierno español para continuar la humanitaria labor iniciada con tanto acierto. que produjo gran impresión, el representante de Chile, Edward, intentó repetir la petición hecha durante la sesión 95 del Consejo, que no ha sido incluida en el orden del día de la sesión 96, porque así lo estableció el Consejo privado. Edward pronunció un discurso poco afortunado, en tono polémico, y algunas de sus frases produjeron la hilaridad de los representantes. El error en que se basa la argumentación chilena Al contestarle Alvarez del Vayo, recordó cómo en la sesión privada del Consejo la demanda chilena fue excluida del orden del día, quedando el problema de los asilados limitado a su aspecto humanitario. Recordó que España no estaba comprometida por ningún convenio al derecho de asilo. Precisó que los Tratados que regulan en América el derecho de asilo estipulan que los jefes de misión tienen obligación expresa de comunicar, en el plazo de veinticuatro horas, a los Gobiernos cerca de los cuales están acreditados, los nombres de las personas recogidas en las Embajadas y Legaciones. Hasta hoy- -dijo nuestro ministro de Estado- yo no tengo conocimiento de los refugiados en la Legación 1 de Chile, aunque conozco sobradamente sus actividades. Tengo demasiado claro el sentido de mi responsabilidad para dar a la discusión un giro distinto al previsto en la sesión privada del Consejo; pero, ante la actitud del delegado de Chile, pongo en manos del ponente, que es al mismo tiempo presidente del Consejo, todo el material necesario para probar irrefutablemente cómo algunas representaciones diplomáticas en Madrid se convirtieron de refugios de asiíados, en centros de conspiración. Jurídicamente, la argumentación del delegado de Chile se basa en un error fundamental. ES derecho de asilo es territorial, como íoáas las materias que se refieren a la ley penal. E! refugiado en un barco goza del derecho le asilo, porque el barco es parte del territorio. El privilegio de humanidad diplomática es privilegio personal, en razón de su función. El derecho de asilo, como ta! ao lo tienen las Embajadas ni con sus nropios subditos. El señor Edward confunde el derecho territorial con el derecho de extraterritorialidad. El delegado de Chile asume una representación que no puede ostentar, puesto que, de la acción conjunta del Cuerpo diplomático, se desentendieron voluntariamente quienes no tenían asilados o no estaban conformes con los abusos notorios a la tolerancia que el Gobierno español había dado lugar. El doctor Lasnet confirma su excelente impresión sobre España En la sesión de la tarde del Consejo, y después de despachar varios asuntos de trámite, el presidente preguntó al doctor general Lasnet si quería hacer nuevas comunicaciones respecto a la misión sanitaria enviada a España. Este hizo una exposición complementaria, confirmando los distintos puntos presentados en la Memoria. Se expresó en términos cordiales para España, y elogió la labor sobre materia de higiene realizada por el Gobierno de la República. Insistió, especialmente, sobre los siguientes puntos: evacuación de Madrid, necesidad de enviar camiones al Gobierno y organización del abastecimiento. España pone por encima de todo su contribución a la paz mundial Permítanseme ahora- -agregó- -algunas consideraciones de orden general. Todas mis intervenciones en la Asamblea han pre tendido convencer a los asistentes de que España pone por encima de todo la contribución de sus esfuerzos por la causa de la paz. Se encuentra hoy desangrándose en una guerra, por la independencia nacional, a pesar de que existía, como nunca, una firme voluntad constructiva para facilitar su participación activa y fructífera en la gran obra de colaboración internacional. Así lo han comprobado el doctor Lasnet y sus colaboradores en la visita efectuada a la Casa de la Cultura, donde los hombres de ciencia evacuados por el Gobierno prosiguen sus trabajos. También ha podido comprobar la Delegación cómo Madrid, en pleno furor de la batalla, atiende convenientemente a los servicios sanitarios. Alvarez del Vayo expresa la gratitud del Gobierno al organismo ginebt srino El camarada Alvarez del Váyo le contestó en un discurso que ha producido gran impresión. Expresó la complacencia del Gobierno español por la prontitud con que se puso en práctica la recomendación hecha en la anterior reunión del Consejo, pues ion ello se observa una prueba más de la eficacia del órgano ginebrino. En lo qué respecta a la colaboración internacional, desea expresar al secretario general de la Sociedad de Naciones y a su Sección de Higiene el reconocimiento por el envío a España de la Delegación cuyo informe acaba de someterse al Consejo. También testimonió su gratitud a las personalidades que la integraban, así como por la carta que la mencionada Delegación envió al secretario general, en el día de hoy, y que tiene seis conclusiones. -Voy a examinar- -dijo- -las dos primeras, que se refieren, primordialmente, a la cuestión sanitaria. Aseguro desde aquí, que el ministerio de dicho ramo tendrá muy en cuenta las sugerencias formuladas por lá Delegación. Propongo que parte del informe relativo a la cuestión sobre higiene se envíe al Comité correspondiente, cuya opinión estimo que será de gran valor. Me complazco en que la Delegación reconozca que no existen en España síntomas epidémicos, CL pesar de las circunstancias difíciles porque atraviesa la población civil. Como existen diferentes procedimientos de vacuna antiexantemática, propongo que los técnicos discutan sobre este extremo, a fin de aplicar en España la que sea más eficaz. Otras de ias conclusiones de la Delegación 6 g refieren a la evacuación, de Madrid El discurso de don Manuel Azaña El Presidente de la República hace sólo cinco días, y en el recinto del Parlamento, rodeado de su Gobierno, entre aplausos unánimes de toda la España leal, lia dado suficiente fe ante Europa del sentir nacional. Sólo un régimen de democracia, de libertad y de justicia social le será dado a España para realizar la misión, para la que nuestra nación se siente llamada. El Presidente Azaña lia hablado como quien se siente responsable del porvenir de ¡a totalidad de la nación. Su palabra revelaba la honda amargura que le producían unos españoles que, arrastrados por el sectarismo al más grande delito que se puede cometer contra la Patria, se hayan convertido en instrumento de una dominación extranjera. La España republicana desea ver la unidad española restablecida, en torno a la legitimidad constitucional. El Presidente expresaba el dolor de ver ía capitalidad española situada a veinticuatro horas de Ginebra, sometida a la demolición perpetrada por la Aviación alemana. Y mientras España acepta de nuevo el control propuesto por la última resolución unánime del Consejo, presencia cómo los Estados que le hacen la guerra retrasan semanas y semanas su puesta en vigor para poíles enviar, confortablemente, al lado de los rebeldes es- Una cosa es el espíritu de conciliación y otra el tolerar ni el menor ataque al Gobierno soberano de España En mi declaración de diciembre- -continúa- -dije que estaba diapuesto a examinar el problema de los asilados, considerando, en todos sus aspectos, la cuestión. Esto lo he hecho con Méjico y la Argentina, habiendo recibido del ministro de Estado argentino, Saavedra Lamas, un mensaje de gratitud por la caballerosidad con que el Gobierno español se ha comportado. De la consistencia del material de prueba que ha querido aportar Edvard da idea el hecho de que atribuye la salida del Sr. Madariaga del territorio español a unas supuestas ame. nazas de muerte. En el Times de Londres- -agrega- -ha a, par cado una carta del propio Madariaga negando en absoluto dicha versión.