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Notas de Arte LA M U E R T E DE APELES MESTRES El gran patriarca de las Letras y las Artes catalanas acababa de morir au Barcelona. Las trágicas y gloriosas jornadas por que atraviesa nuestra patria son causa de que Ja Prensa no se ocupara con atención de tan dolorosft pérdida, ocurrida en la madrugada del día, ¿o de julio de 1936. Tenía el gran artista noventa años y se mostraba orgulloso de su salud magnífica. -Cuando muera- -dijo alguna vez- -caerán relámpagos y truenos. La profecía se cumplió. Aquel domingo, día 19 de julio, el ilustre enfermo, que sofría un ataque de ictericia desde comienzos del año, empezó su agonía. ¡Eso es el zapateado final- -dijo el gran humorista. -No gaste bromas- -Je dijeron. -No, no es broma; alguna vez be de ihaMar en serio. Momentos antes de morir quiso levantarse del ledho. Su figura alta y serena se alzó en medio de la habitación. Quería andar, bajar ai jardín, quizá mirar por última vez sus flores. Ríanos amigas lo volvieron al lecho, del cual no había de volver a ikvamtarse. A ¡poco, media ¡hora más tarde, comenzaban a crepitar las ametralladoras y sentirse el estruendo de los cañones. Las balas pasaban silbando por delaríte del Pasaje Permayer, morada del artista. Moría una época y nacía otra. La muerte ¡había devuelto al poeta y pintor su rostro tranquilo, moreno y sereno, de meses antes. Unas manos femenimas cortaron las flores del jardín- -de su jardín- -y el hombre de las flores iba a mardhar a su última morada entre sus tan amadas. La ciudad contiuuaiba ¡batiéndose. El cañón- ¡a ametralladora y los fusiles eran las últimas salvas (jtie Cataluña le rendía. Sacaron el cadáver del glorioso anciano ¡los- empleados de ¡la funeraria. Solo dos o (tres amigos le acompañaban. ¡El nombre del artista, escrito ien un paipel de barba, era su salvoconducto por entre las calles donde eí pueblo armado, batiéndose, sailudaba los despojos del maestro. Ai día- siguiente, martes, sus amigos, encontrando enormes dificultades en, aquellos momentos para proceder a la sepultura del artista, recabaron el apoyo de algunos milicianos y pudo efectuarse el fúnebre acto. Fué inhumado al lado de su amada Laura, Ja esposa, musa e inspiradora del poeta. Urna pandera catalana, cubrió la losa sepulcral En las calles de la ciudad seguían batiéndose... Hapa sawu! No passar ul i ii paisau mih dutnunt d un clip d cendre tes Rosnes vidas les prendreu, nottrn p e n i no l hou da pcendre. M no S 8 JÜ Par mis quo Íou, No pawaraul i si passeu, quan tois haurem dsixeJ de viure, sabreu d íobrea a quin prou x abat un pobl digne i Híu Mst no aeré i Peí mes cpiá í u, no passareu! No passareu! i si passeu, decidirá mes lard la historia, smro al taió que clava en creu i ¡el just cpj hi mor, de qu ¡és IB gloríe. Mes no sari! Per mes leu, no pRssateuf ¡NO PASARAN! He aquí el grito de guerra que resuena en la Península desde el 13 de julio de 1938 ¡NO PASARAN! Escribió en esta poesía Apeles Mostrea. Sus palabras sirvieron de himno a los voluntarios catalanes de la Gran Cuerva, y las que adquirieron gran popularidad en aquellas Navidades de 1917. en París. Y 1914- 1 A sang i a ioc avan areu da fortal a OA forjulos pero, qué hi faí, ai queda en peu qyslcom mes íorh nostra íermesa! Per xo cantsmi Pai mes que feu, no pasaareuf APEI. -I. ES MESTRES 1930 Este apunte del natural, ante el cadáver glorioso del gxan artista, es debido al lapSx de su gran amigo Joaquín He nart, compañero Inseparable de Apeles Mostré durante los últimas años de su vida. El gran demócrata de múltiples actividades Apeles Mestres expiró en el momento preciso en jue crepitaban los primeros disparos del inolvidable 19 de julio. La noticia de su muerte y de su entierro pasaron inadvertidos para tantos españoles que amaban al artista y al hombre íntegro. A B C publicó a su tiempo la nueva de la muerte del maestro, pero la agitación intensa provocada por los militares traidores impidió a la Prensa de Barcelona y Madrid dar mayor difusión a la triste noticia. La memoria del gran poeta y pintor vuelve a exhumarse en Barcelona. E l Comisariado de Propaganda de la Generalidad de Cataluña, esperando que el pueblo rinda al artista, en su día, el merecido homenaje, resucita la poesía que publicamos, y que el maestro escribió con motivo del peligro imperialista de 1914, que a los españoles de hoy nos toca, a nuestra vez, combatir.