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A B C. SÁBADO 25 DE JULIO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 17. C ASTlLL (Del enviado especial dé la Agencia Fetus en Guadarrama y Navacerráda. En las estribaciones de la sierra de Guaáarfamá quedaron instaladas durante toda la 1 noche las baterías ligeras de artillería que ya ayer actuaron conteniendo a los facciosos y obligándoles a retroceder por el Alto e eiJ León y- las posiciones inmediatas que teríían ocupadas. Las fuerzas que componen está columna, integrada por Guardia civil, Aíálto, milicianos y Ejercito adicto, pasó toda ía noche vivaqueando en un frente amplísimo para impedir los movimientos del enemigo. Relato de U 1 Deriodista 1 a Francia, y muy contentos se dicen -Pero oye, si Cañardo ya está el sexto, -Sí, pero a ¿Ber- rendera no hay quien le quite ya el premio de la Montaña, -Da lo mismo, si; n. o. es- él, es Ezquerra. ¡Pero qué tíos riiás grandes! -Así corno n, ose 4 res- Esta jovialidad, esta confianza es francamente confortadora. ciclistas españoles que están dando la Vuelta los de Asalto, detuvimos a dos de las ocho camionetas que componían la caravana, ocupadas exclusivamente por soldados, y íes convencimos de la celada en que habían caído. Con gran alegría se unieron a las fuerzas leales y se lamentaban de no poder desengañar a sus compañeros, que avanzaban carretera, adelante. Este contingente de facciosos se ha unido a los. rebeldes de Segovia y, -IValladolid. Amanece. A luchar otra vez A Navacerrada Muy de mañana llega una columna de soldados licenciados- que se dirige al puente de Guadarrama para tomar parte en la operación. Estas fuerzas custodian diez tanques de agua para aprovisionamiento de las tropas leales. Como en las primeras horas actúan principalmente las artillerías, abandonamos Guadarrama para ir en busca de la columna, de Navacerrada. En, una casa de peones camineros, a 24 kilómetros. de La Granja, presta servicio la primera sección de la quinta compañía de Asalto, que anteayer cogió, al enemigo en las Siete Revueltas el cañón y la camioneta con municiones, armamentos y víveres. Nos detenemos a hablar unos mU iiutos. con ellos, y los guardias comentan, sin dar importancia, la operación, relatándonos otros muchos pormenores. También en este, sitio se oye el. cañoneo de Guadarrama, y. las baterías de 15,5 inician él fuego muy intenso a las ocho menos cuarto. Desde esta altura se ve cómo con fuego de ametralladora y fusil avanzan en guerrilla los leales. Suben los guerrilleros pegado su cuerpo al suelo. Les cuesta conseguir los objetivos que se les nan señalado, pero no retroceden! Avanzan y avanzan disparando miles de tiros por minuto. Los cañones, elevando su tiros sobre las guerrillas, protegen la subida de ios infantes. Nos falta poco para llegar a la cumbre de Navácerrada, y por unos minutos, para regresar en seguida, ascendemos, coronando la explanada de las Dos Castillas, donde hay un movimiento extraordinario. Las primeras fuerzas milicianas que están en las Dos Castillas fueron reclinadas casi en su- totalidad entre las juventudes de Chamartín de la Rosa por el sargento Reyes, que fue también quien cogió la artillería de Cuatro Vientos. Con estas tropas hay mujeres, algunas con monos azules, correajes y armas. Ya se ha hecho de día. Las cinco de la mañana y aparece en el horizonte una pareja de aviones leales qué inspecciona el. frente A Villalba enemigo, evolucionan por las montañas y regresan a Madrid. En el camino se encuen. A las, dos de la madrugada llegó en un iren- especial una columna compuesta, de 600. tran con- otros dos que hacen un detenido í; Uardiás civiles, y por carretera, en nume- reconocimiento en un radio de acción extensísimo. Notamos que han, localizado a 1 los rosas camionetas, abundante material, guerebeldes en el- Alto del León, entre el trozo Trero. y víveres. Las. camionetas transportacomprendido en esta cima y San Rafael, ídn al amanecer a este contingente de fuerzas, hasta la. línea de fuego. De Madrid; fue ocupando; toda lavertiente posterior los efectivos, de infantería y la artillería, emplazaiacesanfe la llegada de, camionetas y. coches da precisamente en la misma cúspide, sobre con milicianos armados, y fuerzas de Asalla carretera y en los. pinos. Las fuerzas leato. A las cinco de la madrugada entraron en Vilíalba y se di- rigier. qn. por la carretera de les ocupan las estribaciones de la otra verGuadarrama ocho piezas de Artillería de tiente; no será necesario decir que las más próximas a Madrid, divididas en dos columi. r, S centímetros; de calibre, con- varios: canas, una adelantada sobre; el- pueblo de Guamiones repletos de granadas dé 44, kilodarrama y con la; misión. -de avanzar, por el gramos de pesp cada una. lado izquierdo, y la- otra desplegada por la Durante toda iá noche hubo gran movimiento en el frente del Ejército leal de Gua- parte dé Cercedilla pa ra coronar la montaña por su lado derccho y- evitar. que el enedarrama de tropas y transporte de armamenmigo en su huida pueda- -correrse hacia los to y municiones. cerros de Navacerrada. Los cañones de 7,5 Las baterías dé las fuerzas facciosas emcentímetros ya hemos dicho que quedaron plazadas en. las crestas de Guadarrama comenzaron a disparar a las tres y no cesó el emplazados en las- mismas posiciones que ayer, y los de doble calibre, llegados de- manroteó, lista muy; avanzada la m a ñ a n a Apenas hemos podido descansar. Dormí- drugáda tin poco a la derecha de aquéllos y algo retrasados. raos. como las tropas combatientes, dentro de los coches, y de alimento nos sirven unas Desde las tres, en que los cañones enemilatas dé conservas, mermelada, pan y agua. gos comenzaron a disparar, aunque espaciasin cauLos combatientes piden perió- t damenteyno cesó el bombardeo, perode! ejérsar bajas ni daños en el material cito nacional. Al amanecer e! fuego de- artidicos llería se hizo más intenso. Las- baterías lea Corno por la tarde, los milicianos y el. res- les comienzan a responder v a cada disparo se ve que van precisando más los tiros, hasto de las fuerzas nos rogaron que si podíamos pedir a Madrid periódicos, para ente- ta hacer enmudecer las baterías enemigas durante un largo rato. De las fuerzas de carse de lo. que pasa en el resto, de España, iníántería: qüé avarí. zan por 4 a- montaña? llega lo hiciéramos, repartimos numerosos ejemla noticia a la retaguardia de que ha sido plares. de distintos diarios que otros compadestruida una de las piezas de los facciosos. ñeros nos llevaron a Villálba. El reparto de pericdicos ofreció un espectáculo confortador. Los combatientes, apenas sin dormir í esde hace varios días, buscaban por todas partes un faro o la luz de un coche para leer Referencia de la jornada de El lo queípasa en Esnañá. Unos y otros comen! an con gran alegría las últimas informaPardo clones dando cuenta de la rendición de los Mientras presenciamos el cañoneo hablatocos sediciosos que quedaban. Maravilloso mos con dos cabos de Asalto que intervisencillamente. Qué espíritu el de estos ciu: nieron en la jornada de dominar la sublevadadanos qtié olvidándose de las penalidades ción de El Pardo, y nos dicen: C Ue padecen y del riesgo en que ponen su vida continuamente, se olvidan de tocio y- -Los oficiales que mandaban las fuerzas gritan locos de contento con los ojos hunacuarteladas en El Pardo, al sublevarse el didos por el sueño, los triunfos que consiguen martes, se dirigieron éh camionetas, huyen- los compañeros que luchan en ctras partes do del fuego de las fuerzas leales, carretera de España! No hay tabaco. De Madrid. nos adelante, según la consigna recibida y- plan traen a nosotros seis cajetillas. Nos quedapreconcebido por los revoltosos de otros lumos con una y, equitativamente repartimos gares y p? ra unirse con los de Segovia y las otras cinco. No tienen pialabras para Valladolid. Decían a los soldados que salían agradecer; todas estas atenciones que nos- a luchar por la República. Per los pueblos, otros consideramos que no son tales, sino el. los. militares, engañados, saludaban a los vecumplimiento, de un deber, y lo hacemos con cindarios con el puño en alto al, grito de gran satisfáccon. ¡U. H: P. I ¡Viva ia República! Entre ¡estos militares va un hijo del S r. Largo Caballero, que quizá ahora, ignorante dé todo, Buen humor estará disparando contra- los que auténti- Todavía algunos tienen el liumór de có- camente defienden la República. Nosotros, rnentar el resultado de ia actuación de los Se dispersa el enemigo. La resis? tencia del capitán Rexach i A estas, fuerzas de, Chamartín se han ido ¿agregando numerosos elementos de los distintos radios, de las Juventudes de Madrid y un gran contingente de fuerzas de Asal; to. Juntos, todos, en una acción de arremetida, dispersaron al enemigo, haciéndole huir, ¡hacia Segovia y batiéndole totalmente, has; ta llegar a La Granja. E n su huida el enemigo colocó muichos obstáculos sobre la carretera, derribando árboles, que atravesaban, y volando un puente. Esta columna fue también la que el martes dispersó a los revoltosos de Ei Pardo, después de matar a los cinco carabineros. Este grupo de facciosos, alejándose de Madrid, se enteró de que las milicias les- -seguían de cerca y se hicieron fuertes en la Sierra, de Hoyo, junto a la presa de