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A B C. DOMINGO 5 DE JULIO DE 1036. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 41. CON EL SOLO VOTO EN CONTRA DEL DELEGADO ETIOPE Y CON CINCO ABSTENCIONES, LA ASAMBLEA DE LA S. DE N. HA LEVANTADO LAS SANCIONES A B C en Ginebra. Panamá, Suráfrica, Chile, Venezuela y Méjico dejaron de votar. Las peticiones abisinias, desechadas. El jefe del Poder ejecutivo de Dantzig acusa de parcialidad, ante el Consejo de Ja S. de N. a! alto comisario. El Consejo volverá a reunirse el 18 de septiembre y la Asamblea el 21 La Ciudad Libre de Dantzig es un reducido territorio con cuatrocientos mil habitantes, casi todos ellos alemanes, pero con un hiv. icrland polaco. La prosperidad del puerto de Dantzig depende en gran parte del comercio exterior de Polonia, de modo que tiene interés en mantener buenas relaciones con Varsovia. Si éstas se hubiesen establecido desde un principio, probablemente Polonia no se hubiera decidido a gastar centenares de millones de zlotys para transformar una miserable aldea de pescadores, Gdingen o Gdynia, en uno de los puertos más importantes del Báltico. Gdynia está en las inmediaciones de Dantzig, de modo que el primer puerto no deja de perjudicar al tráfico del segundo. Dos estadistas qu- e han visto lejos. Hitler y Pdsudski, han renunciado a la lucha estéril y han concertado un acuerdo entre los dos países vecinos. Dantzig no ha sido separado del Rcich por consideraciones étnicas (puesto que es alemán y no polaco) sino para dar a Polonia una salida libre al mar. Mientras las relaciones entre Berlín y Varsovia fueron tirantes, la intervención de la Sociedad de Naciones, como arbitro, fue lógica, pero hoy nada impide que Alemania y Polonia se arreglen directamente en cuanto a la administración de la Ciudad Libre. El jefe del Poder ejecutivo de Dantzig (allí le llaman presidente del Senado) ha pronunciado ante el Consejo un discurso en tonos enérgicos en que dice, entre otras cosas, que la población de Dantzig no está dispuesta a ligar eternamente su suerte a la Sociedad de Naciones y que la administración actual no es imparcial (pues favorece ce la oposición) y, además, es onerosa. Un Comij té va a examinar, la cuestión, pues en Ginebra se femé que pueda crearse un hecho consumado, que mine todavía más la autoridad de la Liga. Las sanciones han sido levantadas, cotuo era de esperar. Sin embargo, el discurso más lógico fue el pronunciado por el ras! Nasibu. Porque una de las dos cosas: o ha faltado Italia a sus obligaciones, y en ese caso merece castigo, o no ha faltado, pero entonces que se lo haga constar así. Todo menos que dejar entender: Seguimos considerando a Italia como agresor digno de castigo, pero confesamos que nada podemos contra ella Si un Gobierno hace tal confesión, se puede hablar de anarquía, pues también se puede afirmar que la actitud de Ginebra crea una anarquía internacional. La Sociedad de Naciones no ha sabido evitar que la potencia acusada por ella de agresión hubiera vencido y anexionado al Estado protegido por la Liqa. El hecho consumado ha resultado más fuerte que los párrafos del Pacto y el veto de cincuenta países. A B C en Ginebra La Asamblea fue inexorab e con Etiopía. Remordimientos y presagios. Violenta diatriba del presidente de Dantzig contra la gestión del alto comisario, nombrado por la Liga Ginebra 5, 1 madrugada. (Retransmitido de París. Él borrón y cuenta nueva con que la Liga acaba de enterrar el pasado, su propio pasado, esto es, la agresión, la guerra, la conquista y la anexión- -una íutesa- había sido previsto y anticipado literalmente en nuestras referencias de la víspera. Existieron las dificultades que en el mismo texto sugerimos, pero la Asamblea hizo la digestión de ellas con un desenfado susceptible de resistir las más bajas temperaturas. La semana que agoniza deja una estela de remordimientos y presagios. Nunca palpitó tanto la criatura o el monstruo concebido por Wilson, ni nunca sus vagidos alarmaron como ahora a familiares y observadores. Hemos oído la reclamación del Negus, que, fiado en la palabra de cincuenta Gobiernos, decidió resistir; hemos yisto cómo a la parcialidad de ciertos- periodistas respondieron otros ensañándose en el vencido; hemos presenciado el acto de un desequilibrado que, bañado en sangre, moribundo, clamaba en nombre de Israel justicia contra Alemania. Todavía hace horas los delegados tuvieron que escuchar y digerir! a solemne y 1 final abjuración de un representante- del Eniperador desposeído. Pero la Asamblea fue inexorable. Ha hecho algo más que otorgar un premio al agresor: ha desahuciado al agredido. Mas la Liga, a través del Consejo, acaba de sufrir un nuevo desaire. Si Mussolini observó, por lo menos, la forma, la manera, M. Greiser, presidente del Senado de Dantzig, no ha. querido alardear de corrección. Invitado por el Consejo a que respondiera a las quejas presentadas por el comisario de la Sociedad de Naciones de la Villa Libre, pronunció, en tono de visible irritabilidad, una violenta diatriba contra la gestión de aquel funcionario. La situación de Dantzig- -dijo- ra hasta el advenimiento del partido nácional- soclalista un barril de pólvora colocado ál Este de Europa. La acción de la Liga tendía a provocar una explosión. Gracias a Hitler y a Pilsudski, que prescindieron de la Sociedad de Naciones, la virulencia- del foco se aplacó. Hablo en nombre de cuatrocientos mil. alemanes, que no quigren depender de Ginebra. Es intolerable que el altó Comisario in. te. nte imponernos la tesis de la minoría local. La solución momentánea consistiría en substituir al actual éomisáíio, y la racional y definitiva, efue la- Sociedad de Naciones organizara un plebiscito, a fin de que los ciudadanos de la Villa Libre declaren si s: resignan o no a la tutela ds la Liga. Y basta ya terminó, arrojando sus papeles sobre la mesa. Después de la sesión de la Asamblea, el Consejo reanudó el examen del tema, bajo la desagradable impresión del alegato transcrito. Los reunidos se adhirieron al dictamen del ponente, Edén, quien, a su vez, designa como mediador al delegado de Polonia. Mas la actitud del coronel Beck no deja ds ser equivoca. Por un lado, la Sociedad de Naciones trata de contrarrestar la influencia nazi; por otro, Polonia, que podría ser beneficiaría de tal política, contemporiza con Berlín. Insistió M. Lester, alto comisario, en que la dotación del crucero alemán Leipzig actuó en su reciente visita a la plaza como si la autoridad del alto comisario no existiera. Y rectificó el presidente del Senado, en términos sumamente despectivos. Según el orador, hay que revisar el estatuto de Dantzig. Y hace 3 a declaración, no ya en representación de los vecinos, sino en nombre de todo el pueblo alemán. Terminó expresando su confianza en no volver per Ginebra. Con gesto desabrido, Edén, que preside, pide al Consejo que pase al orden del día. Inmediatamente, Greiser se levanta, estrecha la mano con afectación a cada uno de los delegados, dirige un saludo hitleriano al público y. al pasar ante los informadores, la mayoría antifascistas, se lleva la palma a la nariz. El delegado británico aconseja a los agraviados que se calmen. Los agraviados aplauden a Edén. Después, en -ejión secreta, se acuerda que una comisión de tres, constituida por miembros de as delegaciones de Francia, Gran Bretaña y Pertuga! sigan atentamente el desarrollo de la situación en Dantzig. El Consejo y la Asamblea se remarán en la segunda quincena de septiembre, si antes no surgen acontecimientos que exijan una convocatoria extraordinaria. -LAN- ZAROTE La Asamblea levanta las sanciones Protesta del representante del Negus Ginebra 4, 8 noche. La Asamblea ha reanudado su sesión a las seis y media de la tarde, bajo la presidencia del Sr. Van Zeeland. Como medida de precaución, fue establecido un servicio de orden en el interior y exterior de la sala. Él Negus no estuvo presente a la sesión. Hizo primeramente uso de la palabra el representante de Etiopía, el- cual dio lectura a un extenso escrito declarando que la Delegación de Etiopia no puede creer que en esta hora tan trágica para los destinos de su país la Sociedad de Naciones deje una víctima entre las manos de su. agresor y pronuncie una sentencia equivocada. El representante de Etiopía dice: ¿Sí o no la Asamblea confirma su voto de octubre de 1935 declarando a Italia culpable de una agresión a Etiopía? ¿Está decidida, sí o no, al reconocimiento de una anexión territorial cometida por la fuerza en detrimento de miestro territorio etíope por Italia? I La Asamblea confirma, sí cr no, su voluntad de seguir aplicando las sanciones económicas y financieras? En todo caso, la Delegación etíope sostiene; sus dos proyectos de resolución y reclama su. puesta a discusión para que se dé al pueblo etíope una contestación sobre las preguntas que plantea; r Lea y ted AB C