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C. VIERNES Í 9 DE JUNIO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 26, Bluhí. Al fin Francia, encadenada y temerosa, con la guerra dentro, no puede hacer otra cosa que seguir en todo la política inglesa, y si Inglaterra dice: Levantamos las sanciones Francia, en el foro de Ginebra, tendrá que cantar: Si; levantamos las sanciones ¿Quién se atreverá ahora a mantener laj postura sañcionista? ¿Quién que da? ¿Existe siquiera la Pequeña Entente? Las relaciones entre Italia y Alemania van cada día mejor. Austria y Polonia entran en el juego, jugando en el mismo bando. Las negociaciones italogermánicas, en el orden económico, uno de los órdenes de un orden total, ya están hoy en el Palacio Chigi. Rusia modifica su línea general de conducta. Francia y España, a un lado, viven retrasadas la hora del mundo. Madrid aplaudirá unas semanas o unos meses todavía al Negus, cuando éste aparezca en los noticiarios, en los cines de Chamberí y Cuatro Caminos. Francia no sale de asombros y temores. Sobre el golpe de las sanciones que le llega de Inglaterra, la preocupación y disimulo por el rapporl italogermano, tiembla en la Prensa izquierdista. El, panorama del mundo para los nietos de Danton y los sobrinos de Stalin no puede presentarse más turbio. Están viviendo en los últimos climas soeialmente propicios los días finales de la impunidad. Como anunciamos hace ya algún tiempo, la revisión de los últimos años cíe represión a las formas bárbaras oriénteles o restancamiento en el limbo liberal, claman urgencias inaplazablemente. Ahora es Italia. Mañana mismo será Alemania. Alemania, que ya ha puesto sobre la mesa de Europa el dosier de sus derechos coloniales, próxima carta que la jugará después de ésta de las sanciones. La importancia de lo sucedido en Londres, norma de lo que sucederá en Ginebra el día 26, es, en fin, ésta: Italia vuelve a entrar en el concierto europeo, en el Consejo de Administración de los grandes países que deciden la suerte o el infortunio de los pequeños. En eso es en lo que hay que pensar. Porque las declaraciones del discurso de Edén son un simple detalle anecdótico más, en un orden categórico de cosas que hoy se inician. -GONZÁLEZ- RUANO. dispuestos a adoptar esta acción militar. Sugiero estos hechos para llegar a la conclusión de que si la Sociedad de Naciones debe alcanzar los objetivos que se fijaron en un principio tiene que estar dispuesta a adoptar medidas completamente diferentes a las que. se han adoptado hasta ahora. Resignación o guerra. Violentas interrupciones Si la Sociedad de Naciones quiere aplicar a Abisinia una paz que la Sociedad pueda aprobar en pleno derecho, tiene que estar dispuesta a adoptar una acción que inevitablemente ha de producir una guerra en el Mediterráneo (Aplausos en la mayoría) y no hay nadie que pueda decir que esta guerra se limitaría a! Mediterráneo. No tengo ninguna razón para creer que la Sociedad de Naciones está dispuesta a semejante acción y tampoco tengo razones para creer que nuestro país, sobre el que recaería el peso mayor de semejante guerra, lo desea. (Aplausos. El Gobierno no lamenta la acción que en este caso adoptó. No cree que se trate de que el fallo dictado por la Sociedad de Naciones durante el otoño pasado acerca del acto de agresión tenga que ser modificado o retirado. Dice a continuación que no considera de la menor utilidad la continuación de las sanciones, y en estos momentos de los bancos de los socialistas salen gritos de ¡Qué vergüenza Dimita que no son contestados más que por escasos aplausos de la mayoría gubernamental. El Sr. Edén prosigue su discurso en medio de continuas interrupciones y gritos de: Dimisión, dimisión Las sanciones son ineficaces y peligrosas Manifiesta que la continuación de la aplicación de las sanciones no restablecería la situación en Abisinia, pues sólo podría restablecerse mediante una acción militar que ningún Gobierno, el nuestro tampoco, puede adoptar. El mantenimiento de las sanciones sin un objetivo claro llevaría al derrumbamiento del frente sañcionista de tal forma, que dentro de algunas semanas la Sociedad de Naciones se hallaría ante un estado de cosas más lamentable que hoy. 5 Grandes risas de las minorías de oposición acogen las palabras del Sr. Edén, según las cuales el mantenimiento de las sanciones podría producir un desorden entre las potencias. sancionistas, en las que hoy reina el orden Naturalmente que las decisiones a adoptar deberán ser adoptadas por la Sociedad de Naciones, y sea cual fuere el criterio del. organismo ginebrino, será aceptado por el Gobierno británico. Ante los resultados de estos últimos meses el Gobierno ha estimado que es necesario que mantengamos permanentemente en el Mediterráneo una fuerza defensiva más fuerte que la que existía antes de la iniciación del conflicto. Se refiere después a la reforma de la Sociedad de Naciones, y declara que sería mejor aplazar el asunto hasta la asamblea de septiembre, y en ese lapso de tiempo los Gobiernos examinarían los defectos que se han puesto de relieve en el funcionamiento de la Sociedad En espera dé la respuesta alemana Es natural que, teniendo en cuenta la reocupación de Renania, Europa desee conocer las intenciones de Alemania hacia los. países de Europa central y oriental. Una contestación franca y tranquilizadora sobre este asunto sería la vuelta a la confianza de Europa. Los informes que hemos pedido al Gobierno alemán son muy. necesarios y es por esto por lo que el Gobierno espera una próxima respuesta del Gobierno alemán, que creemos permitirá realizar progresos en las Lea usted que ea E! mejor compañero de viaje por la abundancia de su lectura. El mejor cronista por sus interesantes secciones de Teatros, Deportes, Toros y Cinematografía. El favorito del Sector de novelas. Separables del tomo, para que se puedan encuadernar fácilmente, cada don o tres ejemplares forman una novela de las de mayor éxito mundial. Arte, Ciencia amena, Literatura, Acrismc. El predilecto de los niños. porque les oírece eñ forma separable del semanario El levantamiento de las sanciones ante la Cámara de los Comunes Londres 18, 9 noche. A la sesión de hoy asiste enorme concurrencia. Las galerías y tribunas están abarrotadas. En la tribuna diplomática veíase a los embajadores de Francia, Italia y Bélgica, y príncipe de Bismarck, encargado de Negocios de Alemania, así como otros varios representantes del Cuerpo diplomático acreditado en Londres. Después de discutirse cuestiones de orden secundario, durante las cuales se observaba en la Cámara cierto nervosismo, el jefe del Gobierno manifestó que el Gobierno estaba a disposición de los diputados para discutir la política extranjera, y el Sr. Edentomó la palabra en medio de gran expectación. Tenemos que rendirnos a la evidencia Tenemos que rendirnos a la evidencia de que las sanciones no lograron el objeto que de ellas se esperaba. La campaña militar italiana ha tenido éxito, y, que yo sepa, no existe ningún Gobierno abisinio en parte alguna del territorio del Negus. Escuna situación que nada, excepto una acción militar de otro país, puede cambiar. El orador pregunta si existe ese país o Si hay alguna capa de la oponión británica Gente Menuda. Una peseta ejemplar en toda España.