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í A B C, S A B Á D O 6 DE JUNIO DE 1936 V EDICIÓN DÉ LA MAÑANA. PAG 25; En e: choque no se utilizaron más que armas de fuego. Pero hay otra cosa muy importante que señalar. La de que resultaron muertos y heridos, no durante el choque y la resistencia a los ataques, sino cuando aquellos habían ya cesado. Alguno de los heridos declaró al orador que después de la lucha, cuando se hallaba refugiado con otros en una alcantarilla de la carretera, los guardias les hicieron fuego y allí recibieron las heridas que causaron la muerte a dos de ellos y le dejaron a él en estado gravísimo. Otro de los heridos ha declarado que presenció la lucha entre la fuerza pública y el pueblo cuando trabaja- ba en la carretera y que al huir para evitar mezclarse en la contienda los guardias le hirieron en una pierna. A otro individuo un guardia le dispara desde el cuartel cuando a las doce y media del día, terminada ya la ludia, camina tranquilamente por la calle. A una mujer que va también por las calles del pueblo le dan el alto, le ordenan que eche el cuerpo a tierra, y en esta posición la hieren de varios disparos. Otra mujer, hospitalizada en Hellín, cuenta que a lr. s diez de la noche, cuando trataba de subir la cuesta que conduce a un viejo castillo, donde se halla la cárcel del partido, y que está a 200 metros del cuartel de la Guardia civil, ésta le dispara, hiriéndole gravemente. Nicolás García, a quien había requerido el alcalde para que con una camioneta fuera a recoger víctimas al lugar del suceso, es detenido por la Guardia civil y resulta muerto a consecuencia de los disparos. El pueblo percibió claramente la sensación de que la fuerza pública estaba al servicio de las personas que representaban las antiguas oligarquías. No fueron recogidos inmediatamente los heridos paisanos; sí los de la Guardia civil. Nada menos que tres horas permanecieron algunos de. los primeros en el suelo, hasta que fueron retirados por sus familiares. Personas de toda solvencia afirman eso. Por lo que yo vi en los lugares de los sucesos hay dos momentos en lo ocurrido: uno, cuando surge la lucha entre la Guardia civil y los elementos del pueblo, y otro, en que sin resistencia por parte de esos elementos del pueblo, las fuerzas que sean, los guardias que sean, cometen atroces agresiones contra gente indefensa, a la que matan y hieren. Nosotros- -los que fuimos a Yeste- -pudimos apreciar el estado de nervosismo de la fuerza pública, el estado de pasión- en que se hallaba. Después de hacernos mostrar los carnets de diputados, nos obligaron a descender del coche y caminar un rato a pie. El propio delegado gubernativo pudo comprobar que a poco de los sucesos existia una marcada agresividad por parte de algunos elementos de la fuerza pública. Y nada más, señores- diputados. Pedimos que se aclare lo ocurrido y que se aplique la ley a todos. Que se haga justicia. La República es un régimen de responsabilidad y se necesita ahora, en virtud de lo ocurrido, exigir ésta imperiosamente. (Aplausos de los marxistas. El presidente de la CÁMARA explica la tramitación que en el salón de sesiones tie- nen las proposiciones no Je ley. ¡Después de defendidas, hay dos turnos, uno en pro y otro en contra, y luego pueden explicar su voto los jefes de minoría. Cede 1 la palabra al Sr. Mije para que consuma el turno en pro que ha pedido. Creo que el Sr. Guerra del Río habrá solicitado la palabra para consumir un turno en contra. El 1 Sr. MIJE, comunista, dice que su minoría quiere que los hechos se aclaren hasta leí fin; que después de este debate, el Frente Popular sak- a más robustecido yque LA MACIOM ITALIANA Y LA GUERRA -POR EL MARISCAL PEDRO BADOGLIO En este artículo, escrito expresamente para BLANCO Y NEGRO rebosante de ardor, el vencedor de Addis Abeba exalta los destinos de la nueva Italia. g: íp Esta semana en BLANCO Y NEGRO Í! l! l l ¡il! il! IUU! ll! i! lllill! las derechas vean cómo se desvanecen las maniobras que pretenden realizar con motivo de los sucesos de Yeste. Para nosotros, la raíz de lo ocurrido en Yeste está en el hambre que hay en los pueblos y en el caciquismo que impera todavía, no obstante el triunfo del P rente Popular. El pueblo de Yeste no es, como digo, el único pueblo en esas condiciones, pero debe ser el último, para evitar que la gente pacífica de los pueblos siga cayendo en la boca de los cañones de la Guardia civil. Esos sucesos de Yeste han ocasionado ocho muertos a los obreros; un guardia civil muerto y cinco o siete guardias más heridos. -No justificamos esto, aunque podía justificarse; pero lo que de ninguna manera tiene justificación, lo que no puede quedar sin ejemplar castigo, es lo que ocurre después, es la represalia que sobreviene más tasde, llevada a cabo por la Guardia civil. ue ha habido represalia por parte de la uardia civil, no hay duda, y he aquí una relación de hechos y de muertos y heridos, que voy a citar para conocimiento de la Cámara. En la alcantarilla que está a unos metros del lugar donde ocurren los sucesos se fusila a tres personas, -Jesús- María (González, Francisco Muñiz y José González García, que se habían refugiado allí, hu. yendo del tiroteo. En otra alcantarilla es muerto otro obre ró, refugiado allí también: Manuel Parra Rodríguez. Eí obrero Iluminado Martínez es muerto también en la calle. En el puente se mata a otro. Se mata también a un obrero que llevaba una bandera roja y se le juzgó revolucionario por ello. Un peluquero que iba de la peluquería a su domicilio sufre heridas graves. Hay que destacar que estos Crímenes se desarrollaron desde las cuatro a las cinco de la tarde, y los sucesos habían sido a las once de la mañana. -Hay dos mujeres heridas, una. a 500 metros de la cása- cuártél de la. Guar. dia civil. A las diez de la noche, el obrero Nicolás García es muerto a 150 metros de dicho edificio. A es. a hora están: en las calles otros cadáveres de obreros. Pedimos que se hag. a justicia de una manera inflexible, no sólo contra los autores rnateriáles, sino eri la. persona de los induc- ¡tqj- es. morales de estos sucesos, que son el Sr Guerra del Río, abrigado, -de los her. rhanos Alfaro, y los dueños de la finca de Yeste donde. sé iniciáronlos hechos con las I detenciones de obreros: Antonio y Edmun- do Alfaro. (Ru, mores y expectación. Son también responsables señores del Gobierno, esfos mists ñores (Señalando, a. las deíeéhas qite anota We oyen con tanta atención. (Voces en las derechas: ¡Bueno! ¡Bueno! No pedimos que el. Gobierno republicano del Frente Popular obre desde ahí como si ahí estuviéramos nosotros, pero pedimos que se haga justicia. Pedimos también que se ponga en libertad a los detenidos, que son más de treinta. Nosotros no decimos que el Gobierno sea culpable de los sucesos. Entendemos, sin embargo, que debe dictar medidas inmediatamente. Tenemos que hacer en este momento la siguiente declaración: Más que nunca creemos que está robustecido el Frente Popular. Si hay alguien que viene con insidias, como ya se lia visto. -a propósito de lo de Yeste, se equivoca. El pacto del Frente Popular lo cumpliremos. Ahora lo forzoso es que gentes como los hermanos Alfaro, que he citado, sufran el rigor de la justicia. Los bienes de los Alfaro son del pueblo; hay que entregárselos a éste. (Aplausos de ias izquierdas. El Sr. GUERRA DEL RIO- consume un turno en contra de la proposición no, de ley. El Sr. Mije, dice, ha desviado su jntervención, y, contra lo. que; se anunciaba, resulta que de todo lo ocurrido en Yéste son responsables los hermanos Alfaro, de los que yo, fuera de aquí, -no he sido abogado, nunca, y dentro, de aquí he de advertir que nunca fui abogado de nadie. El problema social creado en Yeste tuve la obligación de. conocerlo, siendo ministro de Obras públicas. Hasta, mí llegaron entonces las. quejas de- todos los vecinos de Yeste, propietarios obreros. Por sus. sencillas palabras comprendí que era un problema gravísimo, y entonces fui personalmente a este con los elementos técnicos que consideré precisos. Oí a los correligionarios de su señoría (Se dirige al Sr. Mije. y oí a todos. Fui a Yeste conociendo la solución que al problema había- querido darle el señor Prieto. Y me encontré con una resistencia lógica y explicable: la de que la gente de Yeste que sufría hambre no quería trasladarse a otros pueblos de la sierra para vivir allí, construido el- pantano, de Ja. Fuensanta en el valle que antes aprovechaban y desaparecido el medio de subsistencia de transportar los pinos por él río. -La gente de Yeste tenía dos medios de subsistencia. la vega, a orillas del Segura, y los montes ¿que daban trabajo a los leñadores y a la gen- te dedicada al transporte de pinos por el río. La necesidad de dar más agua a la vega de Murcia creó el pantano de la, Fuensanta, que por un lado se comió toda, la vega. Los propietarios de ésta percibieron el. dinero de las expropiaciones y pudieron irse a otro sitio, pero los asalariados ser. quedaron en ia? miseiria; e qaedaron en k tfilss. 8