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5 rarse dé algo relacionado con líquidos. Como mada, y anda, -corrió los otros, las madres todo el mundo ha leído a Freud, no es preci- con el chorré a la espalda, el churumbel so explicar el fenómeno de las represiones y más granado llevando del ronzal el pollino el mecanismo de las válvulas por donde es- al ferial, al abrevadero o al esquileo, y posLo importante es conservar el espíritu, capan, transformadas extrañamente, las an- tulando todos al son de sus cantos y de sostener las virtudes. Cuando se dijo: ilLa sias que han tropezado con una prohibición. sus danzas y diciendo la buenaventura, el gitano andaluz no es el húngaro del oso El fruto ha sido el siguiente: intención basta se estableció que no debe No vamos al Amazonas, pero vamos a y la mona, sino ese gitano, flamenco de juzgarse por lo que se logra, sino por lo que se aspira. Los medios nada tienen que ver con Berlín. No sale un día en el Ariabro ese España, que habla de los faraones sin sala voluntad. El hombre que se arroja al tor- culto y simpático capitán Iglesias, entre los ber a ciencia cierta lo que dice, y que, sin mentoso océano para salvar a un bañista entusiastas adioses de un. pueblo agrupado tener religión, acata el catolicismo, y se tiene tanto mérito, o acaso más mérito, que en la costa, y con su equipo de geógrafos, siente cristiano y de tierra, porque tielos que se acomodan en una lancha insumer- botánicos y entomólogos. Pero sale Pedro ne el giisío de ella. ¿Pero es lo mismo, pues, gible para librar de la íuria de las olas a Rico con unos cuantos concejales, entre los gitano que flamenco? Sí y no. Flamencos los tripulantes de un buque encallado. ¡Divertirse mucho! y los guiños- malicio- de España eran precisamente- -así, llamaque fueron sos de los amigotes. No descubrirnos las dos- -los naturales de echados de su sitia Entre todas las preocupaciones con que Flandes que habían fuentes del Amazonas. Pero investigamos por los nos aflige el presente, ofrece la delicia de venido con Carlos I de España a inmiscuun oasis el comprobar que persisten, desafian- en el río de cerveza que corre, espumoroso y irse en los negocios de los españoles, y don do todas las calamidades, aquellas condicio- alegre, por las gargantas y se remansa en Antonio Machado Alvarez, erudito de gran nes de la raza española que han causado la los dilatados estómagos. Como Isabel la Ca- talla, padre de los admirados poetas seviadmiración de los pueblos y elevado cumbres tólica empeñó, según la leyenda, sus alha- llanos Manuel y Antonio, opina que se magníficas en los horizontes de la historia jas, el empeñado Municipio de Madrid ofre- llamaba flamencos a los gitanos de Esuniversal. A la vuelta de cavilaciones que ce cuarenta y cinco mil pesetas- -un tesoro paña, por zumba irónica, muy natural del nos hacen dudar hasta de que pueda seguir en estos tiempos- -para la audaz empresa. carácter andaluz, refiriéndose precisamente subsistiendo España, se presenta de pronto ¡Aun hay raza! Cada época tiene su mi- al tono bronceado de su tez, que era el un hecho maravilloso, en el que reconoce- sión, sus cuidados y su altura. Allá, lejos, opuesto, al blanco y rubio de los verdademos nuestra peculiar grandeza, nuestro in- los argonautas. Luego, Colón. Ahora, Rico, ros flamencos naturales de Flandes. Así, mortal espíritu, los habituales impulsos que un héroe sin la esbeltez física ni espiritual para nosotros, nuestro flamenco era gitaen otras horas nos condujeron al poder y a de los clásicos, pero con la audacia y la cra- no y nuestros gitanos son muy flamencos, la gloria. situd que hay también en la fisonomía de y véase cómo sin poder explicarlo, que al fin y a la postre no lo expliqué, todo él Aquel arrojo que nos llevó a descubrir la edad en que vivimos. mundo lo entiende; por donde afirmo que continentes, aquella sobrehumana resistenestas Palmas flamencas de Tomás Borras W. FERNANDEZ FLOR. EZ cia que permitió a puñados de hombres reson poesía gitana de España, palmas de correr mares desconocidos, atravesar extenmúsica, con aromas de nardos y con. resiones de tierra inhóspita, lejos de su patria, entre enfermedades y peligros, en lucha in- PALMAS FLAMEN- gusto de vino. Así, en el libro, procesión de poesía popular, abren el cortejo tres cesante, y todo para conseguir creyentes para nuestra fe, dominios para nuestros re- C A S Y GITANAS paterneras, tres mozas de Paterna del Campo, las peteneras, Concha, Soleá y María, yes y un poquito de oro para sus bolsillos, Encuentro en no se extinguieron aún. El afán andariego, lumen flamante mi mesa de trabajo un vo- con tufos de señorío de poesía española. Tan tras el que luce como faro unfinasombroso se circunscribe a una y noble, persiste todavía. Pudiera decirse española, que hasta andaluza, con un puro región, y Las tres como castañuelas, que sus manifestaciones se han desflecado, acento dees. poesía libro me lo debe de raza. Este las tres como cascabeles, que su intensidad se ha subdividido, como haber traído en el pico la paloma mensajera pero las tres muy señoras. un río que se reparte en muchos cauces es- que aparece en la portada, junto a una vitrechos, o como una cuerda que se deshace huela, cuya boca sonora está cortada en Vienen cantando en hilos. Pero la posibilidad, la fuerza exis- forma de corazón. Todo un símbolo. Es nor, con los modossus versos de arte meondulantes de la llate latentemente. como las bocas de nuestras vampiresitas mada música flamenca de España; con su Esos estimables ciudadanos que acaso re- muy siglo veinte, que apuntan los piquitos ornamentación frondosa y complicada; con corrían a pie centenares de kilómetros para del labio superior con el lápiz de Dorin. sus giros melódicos quejumbrosos y sus inasistir a un mitin en el que hablaba Gil Ro- Pero en ellas es mentira la verdad de la flexiones lánguidas y danzarinas, que acubles, ese limpiabotas que venía andando des- guitarra, porque no llevan corazón en el san una relación estrecha con el arte árade Barcelona a Madrid para lustrar los za- pecho y se pintan un corazón minúsculo en be como era en su período decadente entre patos de Lcrroux, ese camarero que afron- la- boca. Hay más en la portada de este los siglos x y xv en todo el mundo mulsumán, taba la magnífica empresa de eliminar des- libro qué escribió mi compañero y amigo que así como las mezquitas se tornaron iglede Valencia para servirle una horchata a Tomás Borras: hay un pequeño disco que sias y los morabitos, cimbórreos, y los alAlcalá- Zamora, ¿no eran revelaciones? En nos habla del sol andaluz; hay una mancha minares, agujas de catedral, bajo la mano pugna por manifestarse el espíritu de aven- de campo verde, de ese verde tierno y obs- del artesano español, en las gargantas antura de la raza- -no de la loca aventura, sino curo de los plivos que mudan bajo el vien- daluzas, con letra de su poesía popular, la de la que siempre deja un resultado proficuo to la intensidad de su color; hay un tre- más jugosa y rica de amor y de bravura, y enorgullecedor- -brotaba por esos resqui- sillo de corcheas, sin compás ni pentagra- se hicieron coplas las voces del almuédano cios, como para gritar al mundo: ¡Aquí ma- ¿libertad de un canto con normas pu- que oraba a Alá, cristianizándose con graestoy aún; vivo y aliento dentro del cuerpo ramente personales? y el fondo es de vedad litúrgica de canto gregoriano, mísde. hierro de estos hombres! un amarillo claro como el topacio ardiente ticas y sensuales, paganas y religiosas a La atomización de esa pujanza no permitía de la manzanilla sanlúqueña, del moriles, la vez, transparentes, frescas y sonoras de que fuese ni apreciada ni reconocida. No y del vino chico de las viñas jerezanas. agua y de cristales de España. En el libro puede extrañarnos, si pensamos que también Pero hay también en el dibujo una más- de Tomás Borras viye sólo la letra, que han transcurrido muchos siglos antes de que cara nueva, impasible, que ni llora ni ríe, es recuerdo y sugestión de música, y como se estableciese la identidad que existe entre como las, carátulas griegas del teatro, par- el poeta no es andaluz- -aunque lo castizo la angula y la anguila. Hay que considerar tida por la mitad, con una zona clara y de sus coplas garanticen el contagio de que en nuestra época, ya porque falten con- otra negra; según aquellos medios seres bi- andalucismo- ha podido observar objetinentes que descubrir, ya porque al que zarros del originalísimo Ramón Gómez de tivamente el cuadro y describirlo con. semás y al que menos no le es dado abando- la Serna. Allí no. se engaña a nadie, y laca- renidad de artista, y con sensibilidad más nar su oficina, la hazaña de Pizarro no pue- reta, como uri anuncio modernista, nos ad- refinada, y así ve desde fuera y pinta con de Yepetirse exactamente. Han cambiado vierte leal que esta poesía no se conformará colores de poesía, que suya propia es, a asimismo de norte los ideales, y el tono de con ser sólo popular y se disfrazará a veces D. Antonio Chacón, el papa del flamenlas aventuras no es ya el de la epopeya, sino de eruditismo vanguardista. ¡Vamos a ver! co en la Elegía del cantaor y las promuchísimo más modesto. ¿Qué cabe hacer Vamos a hojear estas Palmas flamencas, que cesiones sevillanas en el poema Paso de en el mundo a un español? Pues esto: traer- así se llaman la colección de poemas gita- las Vírgenes, donde al son del Tambor enle una horchata al presidente, escuchar un nos apretados en un haz de música. ¿Gi- ronquccid. o de aguardiente de luto entre discurso ilusionado, limpiar los zapatos a tanos o rlamericos, en que quedamos? me- Filas de capirotes; filas de cucuruchos de preguntará, el lector, avisado. Gitanos de pescao frito; hileras de luces en la mano; im gobei- nante. El ambiente es así... A veces, se pugna por volver a lo he- España, flamencos de España, le respon- en la punta del cirio, cañas de manzanilla, roico, pero lo estorba la realidad. El capi- deré al punto. Porque del gitano andaluz pasan ante las fachadas de Serva la Barí, tán Iglesias quiso descubrir las fuentes del no. es justo decir, generalizando, que no rojo zullal y verde flequillos de jazmiAmazonas. Un bello impulso. Pero los re- tiene patria y no se considera natural del nes en las rojas ponzoñas los corasones de gidores del país determinaron que el coste pueblo en que vive, aunque esta sea la ca- plata de las Vírgenes, con siete facas de del proyecto estaba por encima de nuestra racterística de todos los gitanos; porque asesínalo La máscara blanca y. negra- -los capacidad económica. Colón tampoco obtuvo aunque es calé, y habla su jerga, y es obe- medios seres de Ramón- -sonríe al oír las del Tesoro público la ayuda precisa. No diente a su ley, y a no mezclar- su raza, y frases que copio y subrayo. Modernísimo todo se perdió, sin embargo. En el subcons- es consecuente con sus oficios de herrero, ¡más, vanguardismo! -del poeta que sociente español quedó agarrada la idea de qut calderero, tejedor de mimbres, chalán, al- brepasó lo popular estilizándolo. Lo que el había que ir a cierto lugar remoto a ente- beitar y esquilador, tiene un espíritu nó- gran músico, Manuel Falla, hizo con los mo- EL VELLOCINO DE ESPUMA