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A B C. MIÉRCOLES 20 DE MAYO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 26. elemental del hecho de que la política del Gobierno esté controlada por elementos marxistas. Y al llegar aquí quiero recoger alusiones que se han dirigido al fascismo por el jefe del Gobierno. modo. Pues yo os digo que Italia ha estatificado el Banco de Italia hace unos cuantos meses. ¿En qué país burgués se ha mutilado el interés del capital, el interés de los dividendos, señalándole un tope máximo, más que en Italia y en Alemania? ¿En qué país burgués de democracia parlamentaria se ha llegado como en Alemania y en Italia a la nacionalización de las industrias, especialmente de las de guerra? (Rumores. Un DIPUTADO pronuncia palabras que no se perciben. De las industrias de guerra y de otras. (El Sr. ALONSO GONZÁLEZ: Ya sabemos que lo es su señoría. Pero aunque sean las de guerra, habrán de reconocer sus señorías que eran industrias que operaban a base del capital privado, y han sido expropiadas por el Estado. EÍ fascismo en este sentido representa un movimiento de integración, que se opone al socialismo en cuanto suprime la libertad individual por suprimir la propiedad individual, y al capitalismo en cuanto corrige los excesos y abusos del capitalismo; ni más ni menos. Me interesa dejar constancia de esta evidente conformidad mía con el fascismo en el aspecto económico, y en cuanto a lo que pudiera decir en el político me callo por el motivo que antes he indicado al Sr. Casares Quiroga. (Un DIPUTADO pronuncia palabras que no se perciben. Hace falta ingenio para interrumpir, señor diputado. (El Sr. ALONSO GONZÁLEZ: Ya sabemos que lo es su señoría; pero no tiene el valor de declararlo públicamente. Yo tengo valor para decir lo que pienso, y su señoría menos que nadie puede prohibirme la expresión legítima de mi pensamiento. Su señoría es una pequenez, un pigmeo. (EÍ Sr. ALONSO GONZÁLEZ: Yo soy tanto como su senoríe- aquí y en la calle. El Sr. GAMAZO: ¡Cállese, hombre; cállese! Rumores. El señor ALONSO GONZÁLEZ ¡Aquí y fuera de aquí! ¡Vamos fuera a verlo! El PRESI. DENTE reclama orden. El Sr. ALONSO GONZÁLEZ: Su señoría es un chulo. Un DIPUTADO ¡Es que no. se puede aguantar tanta chulería! El Sr. ALONSO 1 GONZÁLEZ Yo voy solo a todas partes y su se. noria lleva pistoleros. E 1 PRESIDENTE: ¡Orden, Sr. Alonso González! Siéntese su señoría. El Sr. ALONSO GONZÁLEZ: Estamos ya hartos de aguantar vuestras chulerías. El PRESIDENTE: ¡Orden! No interrumpa el debate, Sr. Alonso González. El Sr. ALONSO GONZÁLEZ: Y vosotros tenéis el deber de callar y debíais callar. El PRESIDENTE: Me voy a ver obligado a llamar a su señoría al orden por primera vez. El Sr. ALONSO GONZÁLEZ: Me callo por su señoría, pero no! por esos individuos, a los que no respeto aqu ni en ninguna parte. Estamos pecando de tolerantes. (Fuertes rumores. El PRESIDENTE: ¡O r d e n orden! Siúntese su señoría, Sr. González. do español; el principio- de autoridad se resquebreja, lo mismo en las localizaciones rurales que en sus esencias de tipo nacional. Una gran parte de España, unos cuantos 1 millones de españoles viven sojuzgados por unos déspotas rurales, monterillas de aldea, aue cachean, registran, multan, se incautan de las fincas, parcelan y dividen la tierra, embargan piaras de ganado, centenares y; millares de reses (se me han denunciado casos concretos, como uno de 3.000 reses, ocurrido en Sevilla) individuos que realizan toda clase de funciones gubernativas, judiciales o extrajudkiales, con total desprecio de la ley, desacatando a veces las órdenes de la autoridad superior, pisoteando los Códigos vigentes y no reconociendo otro fuero que el del Frente Popular, que lleva trazas de convertirse en una. especie de derecho, divino, ante el cual tpclos han de prosternarse de hinojos. Vivimos en plena anarquía, en un régimen de taifas da la anarquía, en un cantonalismo asiático, y de ello encontramos ejemplos de todos los estilos- el del alcalde de un pueblo manchego, creo, que Malagón, que dicta un bando haciendo, saber que todos los vecinos tienen la obligación de entregar las armas que tengan en su poder, con excepción de los afiliados al Frente Popular. (Rumores. Y el del. alcaide; de un pueblo de Levante, que corta los, hilos del teléfono de la Casa- cuartel de la Guardia civil para que no pueda acudir en, socorro de quienes la llamen; y el ejemplo del alcalde de un pueblo extremeño, que ha invadido la finca de una dama cubana, dando lugar a una reclamación, que no sé si habrá llegagado ya al ministerio de Estado; y. el del alcalde de Fuentela, piedra, que en estos últimos días ha organizado y acaudillado personalmente un motín! encaminado al incendio de las. iglesias. Y el de los alcaldes de Cambre y Vimianzd, en la provincia de La Coruña, que han acordado (aunque es de suponer que no lo consigan) expropiar sin indemnización, úrio dé ellos, tm viejo. castillo y el otro una casa particular. Los ejemplos de esta índole que yo pudiera citar serían innúmeros; pero más grave, que c. sta desmoralización del principio de autoridad, en los medios rurales españoles es la desmoralización del principio de autoridad eri sus- e séncias. Se está esfumando el sentido de la responsabilidad, el principio de la jerarquía y, sobre iodo, el concepto de la autoridad, señor presidente del Consejo de ministros, el de la autoridad. Yo podría presentar algunos. casos. en demostración de esto que afirmo. Vea su señoría uno, como ejemplo. El Sr. ALVAREZ ÁNGULO: Alcalá. Otro DIPUTADO Lo de Alcalá ya lo veremos. (Rumores. El Sr. CALVO SOTELO: En un pueblo de la provincia de Granada, Pinos Puente, muere, de muerte natural, un guardia civil y los sepultureros, por presión de los elementos marxistas, se niegan a abrir la fosa y tienen que abrirla los compañeros de ese guardia, y a los tres particulares, únicos paisanos ¡que acompañan al en ierro, i i apalean brutalmente les extremistas de la lor calidad. ¡Principio de autoridad! Trescientas iglesias, por lo menos, han sido ii. cendiaJas desde el 16 de febrero (Protestas) y sobran dedos de la mano para contar las personas a quienes se les ha exigido alguna responsabilidad por estos hechos. En cambio, conozco casos concretos, se ha detenido injustamente a muchas personas; sé de un muchacho, de Val aclolid, Villapecellín, que lleva más de dos mrses en la cárcel, sin que haya sido interrogado todavía, y está allí por el horrendo delito de que, al cruzarse en las calles de Madrid con una manifestación jubilosa del Frente Popular, se le ocurrió gritar ¡Viva España! (Rumores y protestas. ¿Dónde está la autoridad, señor Casares Quiroga? El fascismo Señor Casares Quiroga, su señoría creo que ha formulado en la tarde de hoy un concepto que jamás se había expresado desde el banco azul; desde luego está en plena oposición con otros que no hace mucho profería el Sr. Azaña. Su señoría ha dicho que frente al fascismo el Gobierno es beligerante. Yo me he aterrado un poco al oír la frialdad con que su señoría lo decía y el calor con que los señores diputados que acompañan al señor presidente del Consejo acogían la afirmación de que el Gobierno se siente beligerante frente a un grupo de ciudadanos españoles. (El presidente del CONSEJO DE MINISTROS: Que le atacan. Yo recuerdo que en una crisis habida durante el anterior bienio una autoridad jurídica de la República, al evacuar su consulta, había formulado en contra de aquel Gobierno la acusación de que era beligerante en la represión de la revolución de octubre. He aquí, Sr. Casares, cómo su señoría viene a suscribir ahora el concepto, que mereció tan franca y tan justificada repulsa de aquel ilustre consultado por el Sr. Alcalá Zamora. El Gobierno nunca puede ser beligerante, Sr. Casares Quiroga; el Gobierno debe aplicar la ley inexorablemente y a todos. Pero el Gobierno no puede convertirse en un enemigo de hombres, de compatriotas, cualquiera que sea la situación en que éstos se coloquen, porque para castigar la delincuencia existen las leyes y un Poder judicial, que es el encargado de aplicarlas y de sancionar a los que las infringen (Un DIPUTADO: Luego los sueltan los jueces. Y ese concepto de su señoría va a sellar mis labios para parte de lo que yo pudiera decir, porque a mí me parecía también oportuno esta tarde aludir al concepto del fascismo y a lo que en torno al fascismo se ha dicho aquí; pero yo voy a sellar mis labios en todo lo que pueda significar discrepancia de esa doctrina, sin pensar en hombres ni en organizaciones, porque no me parecería ya francamente arrogante que yo manifestase mi disparidad, después de haber escuchado a su señoría palabras tan furiosamente hostiles. Y, en cambio, me voy a sentir animado a expresar conceptos de compenetración con esa doctrina en su aspecto económico, al. margen de la política, cosa que tampoco hubiera hecho sin esa incitación indirectamente vertida en el discurso de su señoría. En efecto, dejemos ahora a un lado el aspecto político del fascismo. Os invito a olvidar ese aspecto, como yo lo olvido. Vamos a examinar el problema económico, prescindiendo de las relaciones del fascismo con la democracia, el sufragio, la libertad, etc. Vamos a examinar, en brevísimas palabras, el problema económico en relación con el fascismo. La política de autoridad Yo considero que. se comete una impos tura y se realiza una mixtificación enorme ElSr. CALVO SOTELO: Decía, señoy solemne de la doctrina, no de la doctrina res diputados, que la política económica del de Mussolini o de Hitler- -no se trata de Gobierno está condicionada, además, por la personalizar- sino de la que genéricamen- política de autoridad, y así como en aquélla te se llama fascismo, al presentarla como se da la paradoja de que controlan una ecoreducto o baluarte del capitalismo: nada de nomía burguesa elementos que indiscutible eso. El fascismo ha mutilado el capitalis- mente- on enemigos de esa economía, así en mo como ningún otro país burgués. En In- la política de Gobierno y de autoridad se glaterra, en. Bélgica, en Holanda, en Sui- produce el fenómeno igualmente paradojal za, en los Países Escandinavos, aun gober- de que corresponda la iniciativa, el control, nando como gobiernan los socialistas en va- la tutela o como queráis llamarle a partidos rios de éstos, el capitalismo tiene prerro- que tienen por condigna, aunque temporalgativas que ha suprimido el fascismo de Ita- mente puedan parecer apaciguados, la deslia o en Alemania. Hablaba, lo he cita- trucción de la esencia de ese mismo Estado do antes, del Banco de Estado; es uno de burgués. ios propósitos del partido socialista del FrenHoy día, el principio de autoridad está a te Popular francés, estatificarle en cierto los pies de los enemigos jurados del Esta-