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Á B C, VIERNES 15 DE MAYO DE 1936. EDICIÓN DE, L; A- MAÑANA 1. PAG. ig. LA SITUACIÓN POLÍTICA LA DI PUTAC 1O N PERMANENTE DE CORTES SE REUNIÓ CON ASISTENCIA DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO Y APROBÓ EL DECRETO DE PRORROGA DEL ESTADO DE ALARMA, CON LA ABSTENCIÓN DEL SEÑOR CALVO SOTELO La reunión de la Diputación permanente de las Cortes Los concurrentes Para las cinco y media de la tarde de ayer estaba citada la Diputación permanente de las Corr. es con el fin de examinar la petición del Gobierno de prorrogar el estado de alarma. A esa hora comenzaron a llegar a la. Cainara los miembros de la Diputación y a las seis menos djez de la tarde se reunieron, bajo la presidencia del Sr. Martínez Barrio, los Sres. Cid, Calvo Sotelo, Carrascal, Aizpún, Pórtela, Palomo, Vargas, Alvarez del Yayo, Prieto, Corominas, Tomás y Piera, Pascual Leone, Rico, Fernández Clérigo y Pérez Urría, este último como suplente del, señor ¿Velao, actual ministro de Obras públicas. Los Sres. Carrascal y Aizpún ostentaban la representacion. de los Sres. Gil Robles y Lucia, respectivamente. Como había número suficiente para adoptar acuerdos, la sesión quedó abierta por el Sr. Martínez Barrio. La deliberación. Los motivos del decreto El Sr. Carrascal solicitó del presidente del Consejo las oportunas aclaraciones al decreto de prórroga del estado de alarma, cuya aprobación solicitaba el Gobierno. Entonces el Sr. Casares Quiroga manifestó que el Gobierno consideraba necesaria la aprobación del decreto, pues precisamente en estos días se habían producido hechos de violencia en provincias donde hasta ahora reinó la normalidad. El Gobierno rio podía prescindir de los resortes que el estado de alarma ponía en sus manos. Intervención del Sr. Carrascal El representante de la C. E. D. A. luego de escuchar las explicaciones del jefe del Gobierno, recordó que Esquerra Catalana e Izquierda Republicana habían mantenido constantemente la teoría de que la Diputación permanente de las Cortes era órgano competente para entender en la prórroga de los estados de excepción, a lo que contestó el Sr. Fernández Clérigo que él, por. su parte, entendía que la Diputación podía aprobar el decreto de prórroga, para lo que tenía facultades. Continuó el Sr. Carrascal, y dijo que la minoría popular agraria votaría la prórropesado en el ánimo de sus Cuestión previa. Se pide la pre- ga porque habíalas consideraciones hechas representantes sencia de un representante del por el jefe del Gobierno; pero deseaba aclarar que votaban la medida si servía para corregir el estado anormal en que se enGobierno cuentra el orden público en España, pues si Comenzó la sesión, planteando el Sr. Ca- no servía para conseguir el mantenimiento rrascal, en nombre de la C. E. D. A. una de la autoridad, era innecesaria e inútil. cuestión previa: la de que no se hallaba pre- También protestó el Sr. Carrascal de la sente ningún representante del Gobierno y persecución- de que son objeto los afiliados había sido práctica constante la de que al- a! Acción Popular. gún ministro asistiese a estas reuniones. Deseaba conocer el criterio de! los asistentes ¡Bl Sr. Calvo Sotelo habla de Ja a la reunión para saber si creían convenien- facu rad. de la Diputación; permate entrar en el fondo del problema o no. Intervino el Sr. Calvo Sotelo. Dijo que nente, de la situación del país y la cuestión planteada por el Sr. Carrascal, del abuso de la censura y. que pensaba provocar el orador, tenía en efecto carácter previo. El artículo 42 de: A continuación habló el Sr. Calvo SoJa Consttiución exige para prorrogar el es- telo. Dijo que necesitaba exponer el critetado de excepción acuerdo previo de la rio, político de la minoría del? Bloque Na. Cámara Se estaba ante un proyecto de cional: fíente a Ja prórroga! dél estado de decreto sin valor si no lo aprobaba el Par- excepción. Constitucionalmente, a su juicio, lamento. Era, pues, inexcusable la presen- esa facultad incumbe al Parlamento, na a cia de un representante del Gobierno, por- la Diputación permanente, mientras el Parque sólo éste podía esclarecer los móviles y lamento nó esté disuelto. Él artículo. 42 disrazones de su proyectado decreto. tingue r dos casos distintos: suspensión de Como los demás miembros de la Comisjói? garantías, y prórroga de esa suspensión. La asintieron con su silencio a los razonamien- primera es facultad del Gobierno, sobre la tos de los Sres. Carrascal y Calvo Sotelo, j que tiene que acordar el Parlamento, preciel Sr. Martínez Barrio; suspendió la sesión samente, en término de ocho días. La sepor diez minutos para ponerse al habla con gunda es facultad de Parlamento. El acuerel jefe del Gobierno. Evacuada la consulta do de éste se toma a posteriori en el primer por teléfono, el Sr. Casares Quiroga anunT caso; a priori en el segundo. No hay razón ció al presidente de la Cámara que iría in- para que en éste, siendo más. profunda y mediatamente para ponerse a disposici. a soberana -la. mediación parlamentaria, baste de los vocales. El presidente del Consejo la deliberación dé- la: Diputación permanente. acudió, en efecto, y la sesión se reanudó con Lo curioso es que quienes- en las Cortes su presencia. 1 anteriores pensaban así. como la Eso ierra catalana, ahora se sumen al criterio opúes to, alegando, además, que es materia. ver suelta por las Cortes anteriores. ¿Resultará, al cabo, que el Frente Popular rinde acatamiento a las decisiones del Parlamento disuelto? Pero aunque existiese facultad de prórroga en la Diputación. permanente, a juicio del Sr. Calvo. Sotelo, habría uso abusivo de ella en el caso actual. Esa facultad puede admitirse, a lo sumo, cuando er Parlamento esté en vacaciones normales. Pero no cuando, sin cambio substancial del Gobierno, como ahora ocurre, el Parlamento- sé halle en período de funcionamiento normal, y, sin embargó, se suspendan sus sesiones, para provocar una reunión inesperada y súbita 3 e la Diputación permanente. Estaba anunciado que hoy reanudaría sois sesiones el Parlamento. Sin embargó, se han aplazado, de repente, convocándose la Diputación. ¡Ahí, esto puede ser un derecho; pero se ejercita con abuso y exceso. Si sé trajese, el pleito al Parlamento pleno, cada grupo político tendría que definirse ante el. país, y veríamos cosas sabrosas y quizá rec tificaciones descomunales. Así, todo sa. tra- ta en petit comité, más grato, pero menos! arrogante. Contra esto tengo que; formular políticamente mis censuras y discrepancias. Jurídicamente, eso no es correcto. Fondo del problema: necesidad c el decreto de prórroga. Nosotros, como hombres de orden, que, siempre apoyarán a los Po deres constituidos en la salvaguardia de los derechos de la sociedad, no podemos negarnos a la concesión de resortes, de excepción, si esos Poderes los reclaman con razones poderosas. Esta es una cuestión meramente política: una cuestión de confianza, que hemos de resolver negativamente. Nosotros, por doctrina, no podemos votar contra la prórroga de poderes excepcionales; pero, por. falta de confianza, no podemos votar a favor de ella en este caso. Por lo tanto, nos abstendremos. Pasó el Sr. Calvo Sotelo a plantear otro tema: el de la Censura, no en términos genéricos, aunque mucho podría decir de la desigualdad con que se ejerce, sino de su alcance sobre los textos parlamentarios. Recientemente le ha tachado un documento que el orador incorporó al Diario de Sesiones. Esto atenta a la soberanía del Parlamento y a la dignidad del presidente de la Cámara, que es quien censura todos los textos parlamentarios. Yo pido que entre el diputado y el país no puede interponerse un cen sor gubernativo. Lo que va al Diaria de Sesiones ha pasado ya por la censura del presidente de la Cámara: A os tres meses de Frente Popular, prosigue la anormalidad constitucional. Si sé recapitulasen los plazos de normalidad vividos desde el 14 de abril de 1931, apenas He- liaríamos tres meses, aun sumaado todos los oasis de plenitud funcional. El último fueron los veinte días electorales del Sr. Pórtela. Ahora, ni siquiera se vivió la norma- lidad para las elecciones presidenciales. Cree el Sr. Casares que esta prórroga será la última. Lo dudo. La razón es bien clara: es que la mecánica estatal de la Constitución de 1931 no sirve para satisfacer las necesidades sociales y políticas de la España de nuestros días. Cuando terminó su intervención el señor Calvo Sotelo, el presidente del Consejo manifestó que la medida adoptada por la censura, y a la que acababa de hacer referencia el jefe del Bloque Nacional, fue to- mada en contra del criterio del Gobierno.