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clasificación es tóHavíá- mas- fácil. ÍJVxIaslaS fisonomías de los enamorados del azar se revelan, inconfundibles, desde el. dominó hasta el ppckcr. Subamos a ía biblioteca... Aquí, en la biblioteca, es donde la flor de la personalidad se destaca más libérrima... Lectores de periódicos, lectores de li- 1 bros y revistas y lectores de nada (porque hay socios que, como 1 paraje menos ruidoso del Círculo, eligen la biblioteca para dormir. Entre los lectores, de periódicos, dos categorías: la que desprecia los órganos de opinión contrarios a la suya y la que lee todos los periódicos, con la aspiración- -acaso ingenua- -de captar la verdad: la verdad que es prismática, como decía Vau venárgues. Si bien un periódico que cuide de recoger en sus informaciones cuanto ocuTre en el mundo ofrece al lector avisado el consabido prisma de la verdad. Lectores de revistas: El de las revistas ffñvoises, que vienen de París; el de las revistas literarias, de cenáculo; el de las revistas blancas, o grises, para todos el de las revistas viejas... ¡Ah, esos lectores de Blanco y Negro, de Nuevo Mundo y de La Ilustración Española y Americana. Los que vuelven la mirada atrás... Y se explica. Sin la evasión de lo presente no hay manera de sonreír... Lectores, de libros. ¿De qué libros? En la vitrina de las novedades hay volúmenes manoseados y volúmenes intuosos, que nadie pide. Y en los estantes, los libros que circulan y los que duermen. Muchos de los. mejores duermen... Pero, en fin, existen en la biblioteca unos cuantos lectores de libros. Y hay- un libro, lector, que no tiene apenas letras, sino números, muchos números, y que dos o tres socios consultan y estudian como el astrónomo el firmamento. Es un libro, son unos libros grandes, apaisados, en los que aparecen al día los colores y números que salieron en la ruleta, en los años en que se jugaba a la ruleta. Y los lectores de tales: libros, que al observador superficial se le antojan unos hombres frivolos y un si es, no es chiflados, son, verdaderamente, unas personas, muy serias que buscan la lógica dentro del azar y llegan a demostrarnos que, al cabo de un año, un jugador prudente que se conforme con la táctica del tanto igual y no aspire a ganancias portentosas... gana Estos lectores son, sin duda alguna, los más personales- -y geniales- -de la biblioteca Y quizá los únicos que, si se. ejercitan en el calculo de las, evoluciones de los astros con la misma íe que ponen en el estudio de los caprichos de la ruleta llegarían a persuadirnos de que no es utópica la frase del héroe de Lawrence. Entre tanto, la vida- -él gran juego- -sigue- siendo- personalidad, diversidad y azar. ALBERTO INSÜA Heroicas y místicas, biérí se traté de, las rién. tes y bellas regiones. -levantinas y ñjéditerráñeas pletórieas, a itrávés de los siglos, de savla. de vida, de luz y de aventuras; b de las costas y tierras, dé- Andalucía, en cuyo ambiente perdura el fatalismo; musulmán- amalgamado ál fanatismo; cristiano, de tan peculiar sensualidad... No es, pues, extraño que el inquieto temperamento del joven artista y pintor, alemán Stefan Ck. Frank haya, de nuevo reincidido, en volver, a Sevilla para, continuar creando en el ambiente de esa bella ciudad sus interpretaciones pictóricas de paisajes y tipos andaluces que, hace menos de tres años, hubo de descubrir maravillado y comenzó a- plasmar en su primer viaje por España, pleno de entusiasmo, en lienzos y apuntes llenos de personalidad, en, los que el. ambiente y el color como sinceros: medios expresivos nos dan la más perfecta sensación de verdad y de vida. Nacido en Hamburgo, Stefan O. Frank se reveló pintor desde su infancia, consagrándose por completo a vocación tan bella; y luego de visitar varios países europeos para: estudiar en ellos y perfeccionarse- en su arte, y tras obtener en Alemania éxitos halagüeños como pintor al óleo y acuarelista, y. también como decorador moderno. y original, ha vuelto, ahora el joven artista a Sevilla, donde ya estuviera hace tres años, y en cuya ciudad realiza nuevamente una labor digna del mayor encomio y merecedora de ser animado y proseguir én ella, tanto por ser un artista que pudiéramos llamar nuevo- -en consideración a su- juventud- -como por su constante y lograda depuración estética. En sus lienzos y apuntes andaluces, Stefan O. Frank consigue captar con brillante paleta y técnica sencilla, suelta, moderna y sin artificios ni extrañas influencias, una visión sevillana en todos sus más varios aspectos, y que responde a la realidad más sentida, así cornoa la; compenetración estética más acertada y perfecta con el ambiente indígena, que sin embargo no dejaba de ofrecer diferenciaciones y serias dificultades para su asimilación e interpretación por un espíritu extranjero, nacido en las lejanas tierras del septentrión. Los paisajes, ciudades y tipos sevillanos pintados por Stefan O. Frank son torres, calles y casas encaladas y con fuertes sombras, bajo la claridad deslumbrante del. sol de mediodía que también ilumina y fecunda con sus rayos toda la policromía lujuriante y embalsamada de los jardines y azoteas perennemente flor. ecidqs; son aspectos del campo andaluz en remansos de égloga y bajo una luz suave de aurora, como en el Molino del Guadalquivir, o bien son interpretaciones subjetivas, rápidas, certeras y sangrientas, henchidas de fuerza, de sol, de movimiento y de dramatismo como en sus- varias escenas de toros. Stefan O. Frank ha conseguido captar el secreto español de Sevilla en matices y rasgos impresionantes y á la vez llenos de sentimiento, que constituye toda esa vida tan fiera y- poética de. la Andalucía riazarita tejida de luz y de sombras, de sufrimiento y de sabor a pecado, joven y de acentos de En la diversidad de sus ambientes y de crueldad y de ternura. Y ha logrado, en fin, sus paisajes, de sus tipo? raciales y de sus plasmar la materia, la vida y el sentir de un ciudades, pcbladas de evocaciones legenda- pueblo en el que todo es personálísimo, ya rias, son las innumerables bellezas de Es- sean sus fiestas o sus creencias, su melancopaña como fuentes perennes de aguas vivas lía, su inquietud o su deseo... para la inspiración y el numen creador de Y quien, todo esto ha podido ya realizar los artistas, que ante ellas se postran ren- en los dominios del arte, -y apenas cumplidps didos- bajo ese encanto emotivo y fuerte de los veintitrés años, como es J caso de Stélo que hoy podríamos llamar valces ibé- fán O. Frank; seguramente está predestinaricos. Y si antes era torzado para todo ar- do en un futuro próximo paía lograr él tista el consabido viaje a Italia, hoy la es- triunfo más completo y la r jtisagración que tancia en España no es menos obligrda eta- se merece su carreta pictór. ca. pa en los periplos y peregrincloncs estéticas de los pintores interi) j; u! fr 5 de nuesEL MARQUES DE CERSALBO tros días; y todos ellos? n (Hstinciii) ci ¿razas, de escuelas, ni de tetnpeí anión JS, se sienten subyugados y como poseídos por- 1 embrujamiento que emana del ambiente español en todas sus latitudes; ya sean las ciudades castellanas que desgranan en sus pie- TABtiADA (Madrid) Tratamiento tubércudras parleros romanees oe antiguas gestas, l i EPñ ÍSS S 3 ja Etas. Aduana, 27, ABC EN CHILE Parcelaciones Sin estrépito alguno, sin violencias de ningún género, sin coaccionar a nadie, sin ntrar, como las hordas. de Atila, por los dominios ajenos, y sin arrebatar las propiedades a sus legítimos poseedores, en, Chile se viene realizando una sosegada parcelación de grandes fundos aptos para la división en superficies adecuadas para instalarse familias campesinas amantes del trabajo y de las inquietudes agrarias. Porque en la industria rural no todo son venturas. No todo es poesía en las tierras de cultivo. Hay sus horas y sus épocas amargas; y las contrariedades no escasean. Es una fábula ese bello discurrir de los rebaños custodiados por hermosas pastoras, de rubias trenzas o de, pelo negro, seguidas de enamorados rebadañes que se entretienen todo el día rascando las tensas tripas del cordaje del rabel para extraer melodías de un ramplonismo atroz. Como es un cuento alegre la generosa exuberancia de los suelos fértiles capaces de abastecer descomedidamente las paneras sin el previo esfuerzo de las duras roturaciones, de la siembra oportuna, del exterminio de las plantas perjudiciales, de la siega y los percances posteriores de la recolección. Las parcelaciones que se hacen en Chile están basadas en las facultades económicas de los que fincan, porque entregar unas, cuantas hectáreas a quien carece de medios para adelantar en las penalidades inherentes a la vida del campo es ir a un desastre total. Teóricamente es muy hermoso decir: la tierra, para quien la trabaja. Perfectamente, Ya hemos puesto a Perico en cinco hectáreas. Ya tenemos a Perico con su yunta desigual, compuesta de un borriquillo y de un caballejo quijotil, rompiendo el seno de su hacienda, en besanas de poca hondura, fruto de la pobre, y agotada fuerza de sus animalías mal nutridas, y abundantes en edad. Perico, con unas fanegas de candeal, que ha podido adquirir a crédito, o con la rebusca en el arcón familiar de algunas pocas monedas, ahorradas en tiempos idos, desparrama la semilla en aquella sepultura que él ha labrado en compañía de los desfallecidos brutos que son su riqueza viva. Ahora, hay que hacer paciencia; y hay que mirar a lo alto, de donde viene la humedad que ha de apagar la sed de los surcos, en cuyo fondo habita la esperanza de mañana. Eso de arriba no admite coacciones. Si quiere, llover, llueve. Y si no quiere llover, no queda otro recurso que aguantarse. Perico, que ya es terrateniente, ha perdido su condición de jornalero. Es todo un labrador con solar de su dominio. Y como en la comarca donde él tiene ahora la raiz burguesa de su finca, se ha extirpado al latifundista, que pagaba a los gañanes- que trabajaban su fundo, resulta que Perico carece de recursos para comer él. y comer la mujer, y comer el hijo pequeño, y comer los animalillos de la yunta, porque los pastosos ejidos han sido destruidos por él y por los demás nuevos ricos de la campiña rnalparcelada, sin ton ni son, futura desesperación de los pobres y sencillos pobladores de los burgos que abrieron confiadamente srs puertas, como España a los cartagineses, a los charlatanes que, para ellos encumbrarse y vivir sin sudar les ofrecieron el oro y el moro, convirtiéndoles en duro escabel de su ascensión prodigiosa. No resultará tan disparatadamente improvisada la transformación campesina ác Chile, porque las parcelaciones se hacen con método, pagando a los dueños tod 3 el valor de sus grandes predios; y obteniendo de los sucesores en el dominio una cuota inicial, de pago de. su compra, con hipoteca por el saldo de la deuda, a favor de la institución fiscal que interviene en las operaciones, llevadas a cabo con un criterio exento de marxismo y ¡de brutalidad. T EL BACHILLER ALCAÑICES EL PINTOR ALEMÁN STEFAN O. FRANK