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Informaciones y reportajes La decana de las adrices españolas, Matilde Ruiz Lanilla, gloria de la escena, ingresa em la Casa de Cervantes de la Almudaina. De tal palo tal astilla. Hace por ahora un siglo que por esos caminos de Andalucía una actriz, después meritísima, Antonia Lanuza, y un gran bailarín, Francisco Ruiz, recorrían, unas veces en carreta y otras en diligencia, los pueblos cordobeses y granadinos, animando sus ferias. Con esta singular pareja de artistas viajaba una chiquilla que ajenas contaba diez años, y ya recitaba de corrido los versos ¿más bellos y encendidos de nuestro teatro; clásico. La niña de ayer es nuestra anciana gloriosa de hoy, hija de la insigne actriz y el sin par maestro de baile que honraran el arte en los rústicos tabladillos de la farsa que improvisábanse en hosterías y posadas. ¡El nombre y la figura de Matilde Ruiz ocuparon, a finales del pasado siglo, repetidas veces las columnas de los periódicos españoles en homenaje a sus éxitos artísticos. Fue por aquellos años, en. que la yida de España se agitaba en contiendas civiless o en lucha con los yanquis, una de las figuras más populares de nuestro teatro. En; la intimidad de los medios artísticos era conocida con el cariñoso diminutivo de La- Rnizita, como expresión xie su levedad física; no exenta en su juventud de. un gran atractivo físico, más que porcia perfección y gracia de su rostro, por la gallardía y el sugestivo empaque de su figura, llena. del garbo y la simpatía de una modistilla madrileña. Pero no es madrileña Matilde Ruiz. Como descendiente de actores- -gue por su misión Matilde Ruis Latvusa hace más de treinta años, cuando su nieto Francisco Gutierres, actual apuntador del teatro de la Comedia, de Madrid, era un niño. (Fofo Palmi. La Ruizita En un modestísimo piso de la recoleta vía madrileña que lleva el nombre del glorioso autor de los Episodios Nacionales- -puente tendido entre esos dos caudalosos ríos de corriente humana qje se llaman Fuencarral y Hortaleza- encontramos, presa de una gran excitación y visible contento, a una ancianita venerable, a decana de las actrices españolas, doña Matilde Ruiz Lanuza, que cuenta casi un siglo de vida y cincuenta años en la escena española. Su figura menuda, aun más enjuta por la acción de los años y de ese manojo de nervios que vibran en la expresión de su rostro afilado y ía actitud resuelta de sus ademanes, se escapa del viejo sillón cuando la sorprendemos, al entrar en su casa, en pleno recital de unas estrofas de Lo- campana Matilde Ruis Lanusa, con su hijo Francisco Galván y ni hija política Concepción Grajales, e n una de las dcpcndendías de la Casa de Cervantes, donde acaba de ingresar. (Foto Duque: