Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
C R 1 T 1 CA Y EJ maleficio de la pantalla de D. Valentín de Pedro. La, cuarta esposa de Fernando Vil de don Augusto Martínez QJmedilla. Otros libros admirable. y poco común: un rasgo de. sincera, modestia. Quien más ha trabajado por Don Felipe. Pérez Capo, veterano escritor el- éxito logrado, el director y confeccionaque distribuye su incansable actividad lite- dor de Crevillente ha ocultado su nombre; raria en multitud de facetas diferentes, ha y nosotros, complacidísimos por el feliz rerecogido en. un volumen de más de trescien- sultado que supone el logro de esta publitas- páginas cuanta doctrina y legislación cación, al consignarlo asi, felicitamos cor; conciernen a un tema tan interesante como dialmente a don Joaquín Valdés, por el es el. de la Propiedad intelectual, sazonan- triunfo personalísimo que ha, obtenido en. dolo por contera con muy discretos comen- premio a su labóí inteligente y entusiasta. tarios. No es un advenedizo el Sr. Pérez- Capo LA CUARTA ESPOSA DE FERen el asunto de que trata su reciente publiNANDO VII cación, puesto que repetidas veces ha dado pruebas bien explícitas de ser una notoria Están de moda las biografías y, por fortuautoridad en materia de tan gran importan- na, muchos escritores españoles e hispanocia para los escritores, los artistas y los americanos se dedican a la investigación hombres de ciencia. primero, y luego a la descripción de figuras Con muy gallardo acepto de polémica es- eminentes, pintadas sobre el fondo de su cribe el autor, combatiendo ese morboso época. María Cristina, la italiana inteligenafán de embrollar los asuntos más claros: te y liberal, e s j a última evocación que nos No hay nada- que litigar. No hay más que arrecen los editores, y su biógrafo, el culpagar, por buenas o por malas, y pagar lo to y notable literato D. Augusto Martínez que el perjudicado estime pertinente. Ten- Olmedilla. dría poca gracia que para cada pellizco al Interesantísimo, y puede decirse sagrado derecho de propiedad hubiera de tual es el período que abarca losque acpostreemplearse montones de papel y años de tiem- ros años de Fernando VII y la regencia po, cuando, muchas veces, lo que se pellizca de su cuarta esposa. Compréndese en el ese es el pan de humildes escritores y el hecho cuyo centenario cede retrasárselo litigiosamente por parte del ciclo del romanticismo, estos meses, y suceparcamente defraudador constituye una segunda in- lebramos importantes como las guerras carsos tan famia. listas y la lucha por la Constitución hasta El Sr. Pérez Capo, en contra del criterio que se sienta en el trono Isabel II. Época sustentado por otros compañeros suyos, de- llena de elemento pintoresco, de hechos fiende con ardor la vigente ley de Propiedad heroicos, de tormentas políticas y de transintelectual y se opone a la creación de otra formación social. Época en que los carac nueva. teres individuales son fuertes y de una sola A mi juicio- -dice- -la vigente ley espa- pieza, impermeables a las ideas ajenas. ñola está admirablemente. Lo que no está Martínez Olmedilla se muestra excélente bien es no cumplirla, y, peor aún, no obligar costumbrista y profundo conocedor de los a su cumplimiento. datos históricos. Desfilan por su libro cenLa aportación del Sr. Pérez Capo a tan tenares de personajes, dibujados con sagavital asunto es, indudablemente, de muy alto cidad y exactitud. El cuadro se agranda al interés. estudiar Martínez Olmedilla la España de entonces en todos sus aspectos y procurar que el espíritu de cada figura nacional re CREVILLENTE presentativa de un ambiente quede bien deTirada en excelente papel conché, a gran finido y con sus contornos limpios y netos. El estilo familiar y suelto de Martínez Oltamaño y con cerca de un centenar de páginas, recibimos una magnífica revista que medula ayuda a la amenidad de esta biolleva por título el nombre de este pueblo grafía, divulgación oportuna y feliz de una alicantino y consagrada, por enteró, a exal- época, tan seductora y subyugadora como tar la religiosidad cristiana de los crevillen- la mejor novela. tinos y la suntuosidad de sus fiestas de la Semana Santa. Contiene esta publicación, verdadero alarde, de buen gusto de las artes gráficas españolas, una artística portada en tricornia del notable dibujante José Barahona, quien ilustra además muchas páginas de la misma; diversos apuntes a pluma, de Antonio Marco y copiosas fotografías- reproducción de los pasos, aspectos de sus procesiones, de la población, sus campos y sus- industrias, retratos de crevillentinos y crevillentinistas destacados- -y selecto texto en orosa y en versos, que autorizan, el insigne Benavente y literatos, poetas y periodistas, como Javier de Burgos, Francisco Más, José Maciá, Juan Martínez García, Anselmo Más, Ángel -G. DalmaUj, S. y, J. Alvarez Quintero, Luis Martínez KHser, Manuel de Góngora, Eduardo Marquina, Julián. de Levante, Luis Fernández Ardavín, Tomás Borras, Antonio Espinosa Candela, J. de Dios Ponce, Arturo Cuyas de la Vega, Manuel Machado, Julio. F. González, Rodolfo de S. alazar, P. Buenaventura de PuzoL Jaime Galdó Terol, Luis F. de Sevilla, Pilar Millán Astray, Gonzalo de Galipienso, Juan Cándela, Joaquín Galianq, Francisco Candela, Antonio Pérez Qués adá, Jos ¿María Roig, F. Más Magro y Remedios Picó. Contiene aderfiás; esta revista. otra cosa Don Augusto Martínez Olm PROPIEDAD INTELECTUAL Don Valentín de Pedro. EL MALEFICIO DE LA PANTALLA Aunque Valentín de Pedro omite la lista de sus obras en este libro, queriendo quizá comenzar con él su vida literaria, hay que recordar alguna de sus obras que le colocaron en privilegiado puesto: El arlequín asid, Veinticuatro horas fuera del colegio y su producción teatral en la que señorea el buen gusto y se ennoblece la poesía. Él maleficio de la pantalla, por justicia, le; colocamos, no como una iniciación, sino como continuación de una densa y juvenil obra de esfuerzos logrados. Prosista dotado del divino don de la amenidad, observador agudo, espíritu de compasivo sentimiento, poeta garboso y brillante, Valentín de Pedro es muy antiguo y muy moderno para usar la fórmula rubeniana. Ahora se presenta como cuentista en este tomo. Veintitrés de estos poemas épicos, el género definitivo, el que pone a prueba la invención, la sensibilidad, el conocimiento de la vida y la facultad de síntesis de quienes lo cultivan. Valentín de Pedro sigue en el cuento la escuela realista en que han triunfado, contemporáneamente, Ley va y la Pardo Bazán. Un hecho, al parecer sencillo, un tipo, un tí eño de acción. de los que es pródiga la vida cotidiana, le s ven para crear un todo armónico en que se expres a el fondo, destino, y ley profunda, que rige los actos. La fuente de la verdad es inagotable y ella enseña, al que sabe captarla, que toda anécdota es categoría si se decanta en forma artística. Así, los cuentos de El maleficio de la pantalla, desprendidos de los días habi t- ales, tienen, en su conjunto, la leve sombra tíe tristeza de un filósofo que ve los efectos y sé queda perplejo ante lo desconocido de las causas. En estos cuentos, escritos con tanta fidelidad a la naturaleza, el autor, sin comentario alguno, deduce suavemente un corolario pesimista, algunas veces teñido de ironía: un dejo de amargura por cómo es, irreniediablemente, iracaso y truncamiento nuestro ensueño. Signo, en Valentín de Pedro, esta, melancolía, de distinción espiritual,