Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. JUEVES 7 DE MAYO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG, 30. Estos son los hechos. ¿Qué preguntas me aegieren, señor ministro de la Gobernación? Unas cuantas. Primera. ¿Qué hace el Gobierno, qué ha hecho el Gobierno, qué piensa hacer el Gobierno? Esta última pregunta puede formularse porque es indudabla que continuarán la mayor parte de los elementos que le integran, aun después de la elección del. Sr. Azaña para la presidencia de la República. ¿Qué piensa hacer el Gobierno y qué ha hecho el Gobierno? La política de orden publico del Gobierno ha conocido un momento de aparente transformación después de haberse encargado el, Sr. Casares Qu ¡roga de la cartera de Gobernación. El señor Casares Quiroga, que tiene fama, justificada, de hombre, enérgico, ha querido demostrar con hechos este su temperamento. Y, en efecto, obra suya han Sido dos linajes de acuerdos gubernativamente sancionadofes: uno, con relación a un determinado Cuerpo perteneciente o adscrito actualmente al ministerio de la Gobernación: el de la Guardia civil; otro, con relación a u n conjunto: (Rumores. El PRESIDENTE- Sr. Calvo Sotelo, hay anunciada una interpelación por el Sr. AJadariííga desde hace unos instantes, y ahí tendrá S. S: ocasión de desarrollar perfectamente su intervención. Ahora yo no puedo permitirle, en modo alguno, que traté dé este tema con motivo de los sucesos desarrollados anteayer en Madrid, que esa es la íridole de la- pregunta. El Sr, CALVO SOTELO: Eso es, señor presidente. Preguntaba qué ha hecho el séñor ministro de ta Gobernación y qué piensa hacer, y estaba diciendo que, a mi juicio... El PRESIDENTE: Ya le contestará el señor ministró de la Gobernación. El Sr. CALVO SOTELO: Voy a con ¿cretar esta pregunta con otras más, vista su hermética actitud. Otra, la detención gubernativa. -de millares de españoles por aparecer ser fascistas. El PRESIDENTE: Vuelvo a decif a sti señoría que eso no son los sucesos de anteayer en Madrid. El Sr. CALVO SOTELO: Señor Jiménez Asúa (Un señor DIPUTADO: Señor presidente. Evidentemente, señor presidente de la Cámara. Como comprenderá S. S. yo, por sentido jurídic? y hasta pcff sentido político, he dé ser subordinado, acatando la autoridad de la presidencia en todo momento y en toda ocasión. El- PRESIDENTE: Y la presidencia se lo agtadece. El Sr. CALVO SOTELO: Pero deseo rogar a S. S. que, con un leve esfuerzo dé memoria, recuerde el alcance y la amplitud qué se ha dado siempre a, las preguntas, y con un menor esfuerzo dé inteligencia aprecie que ahora estoy formulando Una serie dé ellas al señor nihistro de la Gobernación; no me ponga cortapisas, porque si su señoría insiste en ellas es indudable que yo, que repudio toda clase de violencias, habré de abstenerme de continuar estas preguntas sentándome en estos escaños, pero consignando una modesta protesta, por lo que considero una ntérpretación reglamentaria excesiva por parte de la presidencia. El PRESIDENTE: No, excesiva no, desde el instante en que, vuelvo a insistir, el Sr. Madariaga ha pedido la palabra para explanar una interpelación al Gobierno, y está en mi deber no anticipar interpelaciones sin c, ue el Gobierno las acepte. El Sr. CALVO SOTELO: Pero yo puedo. formular preguntas al señor ministro dé la Gobernación. El Sr. ALVAREZ ÁNGULO: Pero no capciosas. El PRESIDENTE (Sr. Jiménez Asúi) Cierto; pero sobre los sucesos dé anteayer en Madrid. El Sr. CALVO SOTELO: Es quejón relación a estos hechos y a otros anteriores se han realizado una serie de detenciones, que unos calculan en ocho mil, otros en diez mil y hasta doce mil españoles, muchos por ser fascistas, otros por parecerlo, otros por haberlo sido. Y tengo derecho a preguntar, señor ministro de la Gobernación, en qué se funda esa política de encarcelamiento en redadas, con un criterio tan ciego que en algunos casos ha producido situaciones, ya enojosas, ya grotescas, porque se ha cogido toda una lista completa de- personas adscritas en otro tiempo a Falange Española, en Madrid, pero que no pertenecen ya a esta organización, y se las ha ido a buscar, habiendo entre ellas fallecidos, emigrados, etc. (Un DIPUTADO: Explane su señoría una interpelación. (Otro DI. PUTADO: Eso no se puede consentir. (El Sr. ALVAREZ ÁNGULO: ¡Que se hable de eso y no de las víctimas de Asturias es una vergüenza. ¡Estáis haciendo lo que os da la gana! El señor ministro de la Gobernación, que me parece más parlamentario y más tolerante que los señores que constituyen la mayoría, comprenderá que la pregunta es perfectamente lícita. Cuando vosotros erais minoría de oposición... (Fuertes rumores. Un DIPUTADO: No nos dejasteis. Ahora abusáis de la libertad. Otra pregunta que deseo dirigir al señor ministro de. la Gobernación. ¿Hasta qué punto se, ejerce en España la representación del Estado con aquella fortaleza política que es elemento inexcusable de su propia dignidad, también, política y estatal? Que existe un. Estado: oficial contsitucional trazado en la Constitución misma de la República, to- dos, 1o sabemos; pero es que ese Estado se halla mediatizado por otro subalterno, capcioso, muchas veces faccioso, por un Estado subversivo, integrado exclusivamente por el marxismq, que actúa sindicalmente en unos casos, y políticamente en otros. Actúa sindicalmente, sojuzgando, a patronos y a obreros, al EstadQ v a la economía nacional, al servicio de un interés perfectamente legítimo, pero que no es siempre el interés nacional, que es el que debe pesar sobre todos los demás; y actúa políticamente, porque el Estado en muchos casos ha descendido, ha degradado su propia jerarquía insubstituible y suprema, consintiendo la incrustación jpendicular de organismos milicianos marxistas, que suplen a las fuerzas del Estado, que nunca debieran prestarse a tales substituciones. (Fuertes rumores. Y yo pregunto al señor ministro de la Gobernación: ¿Cómo y porqué hay ciudadanos pertenecientes a una determinada fracción política, que, invistiéndose de hecho de una autoridad que no lies corresponde, cachean, registran, detienen y ejercen facultades policíacas, amparados unas veces y suplantando otras a los gobernadores civiles, qué en pror vincias como Murcia y Válladolid han tenido que enfrentarse ya con esos elementos? Su señoría comprenderá que ésta es una pregunta lícita. Otro de los extremos que iba a tratar era el relativo al desarme. Yo debo decir que me parece muy bien que se desarme, si es por igual a las derechas y a las izquierdas. (Grandes rumores. Un DIPUTADO: ¡Ahoira, ahora! El Sr. ALVAREZ ÁNGULO: En Granada se han recogido más de veinte mil armas a las derechas ¿Qué piensa sobre esto el Gobierno? ¿ruede tolerarse un criterio desigual? Estas eran algunas de las preguntas que tenía que dirigir al ministro de la Gobernación. Si su respuesta me da pie, y licencia la presidencia de la Cámara, insistiré sobre el tema. (Aplausos. la pregunta del Sr. Gamazo y no he de hacer el juego a S. S. Sr. Calvo Sotelo, y caer en la celada que quiere tender. El Sr. Gamazo ha relatado esos hechos vituperables, execrables, que ocurrieron el otro día en Madrid, y ha eludido elegantemente hablar del origen de los mismos. Tengo la sospecha, sin embargo, de que los que lanzaron la superchería de los caramelos envenenados no fueron, ciertamente, aquellos que a las tres de la tarde se dedicaron a contener a los grupos desbordados por la pasión. (Grandes aplausos de las izquierdas. Una noticias no sólo falsa, sino ruinmente inventada, levantó a las gentes en los barrios bajos, provocando el enloquecimiento de las multitudes. Si algún día se averigua quién fue y yo estoy en el ministerio, ¡ay de aquel que haya lanzado la cobarde infamia! Se produjeron con tal motivo una serie de hechos que yo repruebo. Por ellos no se puede acusar al Gobierno de lenidad. Y, según partes de la Guardia civil ¡De la Guardia civil, Sr. Calvo Sotelo! Supongo que S. S. no los pondrá en duda) gracias a los esfuerzos de la Guardia civil y de los guardias de Seguridad no llegaron las cosas a otros extremos. Sus señorías exclaman ahora: 1 Qué dirán en el extranjero! Pues bien yo me estremecía de horror cuando llegó a mi despacho el expediente de un registro domiciliario en Madrid, durante el cual se recogieron balas dutn- dum, que estaban preparadas para los pechos proletarios. Alude a los comienzos de una campaña de alarma que se ha querido desarrollar. El 2 de mayo, junto al Obelisco, durante la conmemoración de la fiesta de ese día, un individuo disparó una pistola. Se le detuvo, se recogió el arma y en ella aparecieron seis cápsulas, además de las ya disparadas. Pero aun hay más. El individuo en cuestión tenia en los bolsillos, para pasear por la calle nada menos que 16 balas dum- dum, como éstas que os muestro, y que están preparadas para destrozar por completo las carnes de las víctimas. (El Sr. Casares Quiroga, muy excitado, saca del bolsillo unas balas y las coloca en el pupitre del banco azul. Habéis hablado varias veces de los retirados, los habéis defendido aquí, un retirado fue precisamente quien llevaba esas balas. (Grandes rumores. Después de los caramelos vinieron los pinchazos envenenados, y éstos duraron precisamente el tiempo que tardé en dar con uno de los culpables, gracias a las fuerzas de Orden público y a los hombres de buena voluntad que ese día se lanzaron a la calle para contener a la gente, la campaña de alarma fue inmediatamente contenida. Hace tres años, S. S. Sr. Calvo Sotelo, publicaba un artículo en el que decía que a mí no me gustaban los pájaros, las flores y las mujeres, y preguntaba a los lectores de El Ideal Gallego: ¿Qué se puede esperar de un hombre que nos sacrifica la Nochebuena? Los que han creído que podían hacer un poquito de guerra civil en España están seguros de que no consentiré que lleven; adelante sus planes. Sepan todos que he dé llegar a tiempo. Cada vez están más en la mano las riendas del Poder. Movimientos de locura, movimientos de histerismo, exal- ví taciones populares, se han de cortar con energía. El Sr. Calvo Sotelo ha señalado mi preocupación por el desarme ciudadano, y ha pedido el desarme para todo el mundo. Pues el desarme, Sr. Calvo Sotelo, es mi única preocupación. En Granada se han recogido cerca de 13.00 armas. En Jaén van recogidas 7.000. Y el desarme continuará. Me preocupa el desarme de aquellos elementos de peligrosidad más inmediata. Me cuido de vigilar a las derechas. De estos Contestación del Sr. Casares Quiroga El ministro de la GOBERNACIÓN: Venía dispuesto, a contestar concretamente a