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A B C. DOMINGO 3 DE MAYO DE 1 S 36. EDICIÓN DE LA MAÑANA- PAG. 43. LA GUERRA 1 TALOET 1O PE que sería ridículo subrayar al término de esta guerra endiablada, misteriosa y muds; para los observadores aue! a han venido co mentando sin noticias verídicas y planos dignos, es decir, sin firmes apoyos, salvo aquellos tendenciosos o falsos que a diario le proporcionaba el bujo o el rumor de Abisinia o de Roma. Si los ponemos de relieve es porque al hombre inexperto o ciego (como lo han estado todos los críticos militares respecto a la poca consistencia de los elementos de juicio) siempre le agrada y entusiasma el acierto de sus corazonadas El Negus ha dejado su Patria sin esperar en la trinchera o en su palacio la llegada del vencedor. Ya decimos que en el orden polítidjb el gesto del último Soberano de Abisinia es de universal trascendencia; en el terreno militar, hace ya tres semanas que el Ejército abisinio se había quedado sin caudillo y Etiopía sin Emperador, el mismo día en que Haile Selassie, en las alturas de Mecan- -al Norte del lago Ascianghi- vestido de gran uniformé, constelado por múltiples condecoraciones, armado de sable y pistola, y sobre el pecho los gemelos de campaña, sin olvidar sus típicos shalacof y capa negra, reñía su última batalla con Badoglio al frente de sus más selectas tropas. Vencido en aquel combate, no obstante el arrojo de que dio muestras y el acierto indudable- -los italianos lo han reconocido- -en la dirección de aquel ataque, el Negus perdió la confianza de sus soldados, que admiran y obedecen siempre más al jefe, dejack o ras vencedores, milagreros y heroicos, que a todo un Rey de Reyes sin una sola victoria en su haber. Desde esta jornada la guerra- -también lo dijimos- -se había terminado en el sector Norte, porque a partir de este instante la ocupación de Quoram y Dessie fue obra de un simple paseo militar. EL NEGUS, CON SU FAMILIA, HA SALIDO DE SU PAÍS Y HOY LLEGARA A DIIBUTl, PUERTO DE LA SOMALIA FRANCESA incendios y saqueos en Addis Abeba. También el Gobierno ha abandonado Ja capital. Inglaterra no reconocería a un nuevo Gobierno abisinio. La vanguardia italiana en las inmediaciones de Addis Abeba. Se cree que la capital sera ocupada hoy mismo r Ayer mismo escribimos que la guerra estaba virtualmente terminada. No tanto por el avance italiano sobre Addis Abeba- -porque en rigor se puede resistir aunque se evacúe la capital- sino por la toma de Sassabaneh y DajjgaliLur, que acerca a los italianos a la única linea férrea que une a, Addis Abeba con el extranjero. El Negns tenía que utilizarla antes de que la cortaran los italianos. El Emperador Haile. Selassie es víctima de aquellos que le alentaban a resistir y le abandonaron en el momento crítico. El ex ministro conservador Winston Churchill dijo en la Cámara de los Comunes, hace pocas semanas, que el episodio etíope era uno de los más tristes de la Historia contemporánea de la Gran Bretaña. Y se puede añadir que también lo es en la historia de la Sociedad de Naciones. ¿Qué podrá hacer el 11 de este mes el Consejo de la Liga de Naciones? Aconsejar a los Estados que no reconozcan al nuevo Gobierno que se forme en la capital de Abisinia. No parece probable que Italia, que ha soportado ya. seis meses de ofensiva sancionista, se deje impresionar por una medida de carácter diplomático. Lo único que todavía le queda a la. Liga- -claro está, reconociendo el hecho consumado y negociando con Italia- -es evitar la anexión pura y simple del país vencido; en el caso de una actitud moderada por parte de Ginebra, es posible que Italia acepte la fórmula de un mandato con amplios poderes. Los últimos telegramas dicen que en Addis Abeba se efectúan saqueos e incendios. Si tarda algo la entrada de las fuerzas italianas, serán los mismos abisinios los que la solicitarán para poner fin a la anarquía. En general, se puede decir que las sumisiones voluntarias a las autoridades italianas, desde las primeras semanas de la campaña, refuerzan la posición moral de Italia y debilitan la de Ginebra. Hace cuarenta años, los italianos sufrieron una triste derrota en el Norte de Etiopía. Los políticos y publicistas antiitalianos, que predijeron el mismo resultado para la campaña actual, no han vista que desde el advenimiento de Mussolini Italia era otra. No se han dado cuenta de la transformación radical de todo un pueblo por la acción de un hombre superior. ¿Continuarán las sanciones? Si continúan, será con el deseo de una venganza y no para salvar el Trono de un Monarca que ha salido de su país, abandonando a sus subditos en la hora más crítica. Si Ginebra mantiene las sanciones, seguirá contribuyendo inútilmente a la crisis mundial. Es cierto, por otra parte, que si las levanta, reconoce la victoria militar del país que ha calificado de agresor, y al par reconoce qué la seguridad colectiva es un mito. La situación militar ¿Se ha marchado realmente de Abisinia el Negus? Consecuencias militares y políticas. Las nuevas fronteras de Italia. A dos jornadas de Addis Abeba Hoy hay muchas noticias que comentar, especialmente una- -no confirmada aún oficialmnte- -de suma trascendencia en el orden político: el Negus ha abandonado la- capital de su Imperio y se dirige a Jibuti. No vamos a presumir a estas alturas dg profetas ni alardear de una intuición táctica ó visión estratégica; pero algo de esto pronosticábamos en nuestro última crónica al decir que un nuevo revés en el frente Sur (ahí está la conquista de la linea atrincherada Sassabaneh- Dega Medo- Dagabur- Bullaleh, culnjina- SITUACION DE Í. OS EJÉRCITOS ITALIANOS FRENTE A ADDIS ABEBA Lea usted A B C da ayer por los italianos tras dpce días de intenso y heroico, acoso) obligaría- al Emperador a dejar Etiopía bien por la Somalia británica o la francesa. Pudo irse por el Sudán anglo- egipcio o por Kenya; ya veremos la posible causa de haber preferido el camino francés. También anunciábamos que las tres columnas que avanzan en el frente Sur, una vez que ocuparan sus objetivos de Dega Medo- Assabeneh y Gunagadp, incidirían, en Bagabur para continuar unidas la marcha, sof re Barrar, todavía, a más de 150 ¿itómetros Me distancia de las vanguardias italianas. Los hechos han confirmado nuestros yaticjriafe, coincidencias Cierto es que la guerra se puede dar por conclusa en el sector Norte; pero ¿y en el Sur? En honor del Negus, tenemos que abonar una serie de circunstancias negativas, algunas de las cuales yá hemos reflejado en estas crónicas. Realmente, Haile Selassie, desde antes de comenzar la guerra, no podía llamarse íntimamente Emperador de Abi- 1 sinia, porque sólo reinaba sobre la voluntad y la superficie física de muy contadas regi nes y subditos abisinios. Casi todas las inmensas zonas musulmanas (parte del Ogaden, sultanatos de Biru y Teru, el Danakil y la región de Aussa) le eran adversas; de las amharicas, todo el Godyam y una parte de Scioa se hallaban en constante rebeldía. Sus caudillos y guerreros no sólo no le ayudaban, sino que le restaron tiempo y energías para combatir al invasor. Quizá sea éste el éxito político más relevante del generalísimo italiano, el de mantener en esta tesitura hostil hacia el Negus a estas dos regio, nes abjsinias de tan honda tradición guerre ra, acierto que no empaña el bien visible y glorioso alcanzado en el terreno de Ia 9 armas. De aquí que si dicha rebeldía estorbó los j planes defensivos del Emperador (que también se vieron malogrados por la autonomía con aue siempre actuaron los generales de sus Ejércitos desde el ras Seyoum- -re- beldé desde el mismo Adua- -al desdichado Desta) dicha circunstancia quizá pudiera ser favorable en estos momentos a la causa de Abisinia, es decir, en el sentido de que la lucha pudiera prolongarse durante algún tiempo, limitándose, no a la huida o caída del Emperador, sino al propia vencimiento dé los últimos caudillos y reductos etíopes en el frente Sur, cosa de pocos días, los cua- tro o cinco que Graziani emplee para vencei las resistencias acumuladas por espacio de cuatro meses frente a- Harrar y Jijiga, en? zona de más de cien kilómetros. ¿Pero se ha ido realmente el Negus dé Addis Abeba? Porque nadie sabía que hubiera llegado esta ciudad procedente ¿de