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MADRID DÍA 3 DE MAYO DE 1936 N. EXTRAORDINARIO 25 CENTS. JgMg) g DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O TRIGES 1 MOSEGUNDO, N. 10.278 5? 1 SUSCRIPCIÓN: (MADRID, UN MES, 3,50 PESETAS. PROVINCIAS: TRES MESES, 12. AMÉRICA Y PORTUGAL: TRES MESES, 12,50 EXTRANJERO: TRES MESES. 30 PESETAS. REDACCIÓN V ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 61, MADRID. APARTADO ti. 43 LA EMIGRACIÓN DEL DINERO El Gobierno prepara nuevas y duras restricciones contra la emigración del dinero. Bien está que se procure cohibirla, por ser positivo el daño que produce a la economía nacional, pero a condición de que se acierte en la medida de lo justo, bastante difícil de apreciar. Hay dinero que puede salir sin perjuicio y aun con provecho del interés nacional, y tampoco por pura suspicacia se debe atropellar con restricciones caprichosas y palos de ciego la necesidad legítima del poseedor. Todo esto agravará sensiblemente la crisis que se intenta corregir, porque hay una evasión incoercible y de muchas más proporciones: la del dinero que, sin salir de España, desaparece de cuentas y depósitos y se esconde, retraído de toda actividad; y si se añaden causas nuevas a las que provocan esta evasión, el resultado será fomentarla. Es de advertir que, sobre representar mucho mayor volumen que la otra, es también más nociva. El dinero emigrado trabaja en provecho de españoles; probablemente consume en España todo o parte de su lucro y en cuanto le sea posible ha de volver con lo que haya ganado. El dinero escondido, tan medroso que ni se atreve a seguir en cuentas y depósitos, ha empezado por sacrificar hasta la más pequeña ganancia del poseedor y se hace totalmente estéril. De todas las frenéticas insensateces que el fanatismo revolucionario vomita contra los estorbos que él mismo se crea, la más disparatada es la que atribuye la emigración o la ocultación del capital a planes de saboteo y derrotismo. Aquí, en España, es donde el dinero tiene y le sobran las ocasiones de hacer política, bien o mal intencionada; pero el que huye no es, generalmente, capaz de ningún género de altruismo ni de pelea. Por eso emigra. Es dinero sinceramente intranquilo y acobardado; y no hay que decir por qué. Los hechos, con ser lo que son, le asustan menos que los programas; las vociferaciones demagógicas, menos que las contemporizaciones burguesas. Tranquilizarlo sería lo eficaz, y nada difícil. Aun después del 16 de febrero, en algunas reacciones pasajeras, ha mostrado ansiosamente, al menor asomo de esperanza, su deseo de tranquilizarse. Informaciones y noticias culminantes de! presente número Págs. Las elecciones de hoy en Cuenca y Granada 33 Jii Consejo (le ministros le ayer Dimisión (Sel ministro le la Gobernación. 1) Amos Salvador. 33 El Xcguss. su familia, ha salir de su país y hoy llegará a B jibuti (puerto le la Somalia francesa) 44 I. a vanguardia italiana, en las inmediaciones Ie Addis Abeba... 47 dos, según el propio Sr. Prieto, por las masas más cobardes y más atrasadas de España, queda espacio para considerar lo que vendrán a ser las experiencias a que se somete el dolorido cuerpo nacional: Seremos ca paces de salvar a España? Tengo mis dudas, dudas muy profundas ha dicho el ex ministro casi ex socialista. Así, llenos de dudas, que no son freno para su alegre intrepidez, se lanzan a operar los hombres de- a revolución. Y en vivo, porque, salvo a los tozudos optimistas consabidos, el discurso del Sr. Prieto- -después de la experiencia de otros muy recientes, en que se anunciaba la paz para todos los españoles, aun para los que estuvieran fuera del régimen- -a nadie servirá de anestésico. EXPERIENCIAS EN VIVO Apenas nos sorprendería que los que dedujeron un falaz optimismo de la relativa paz con que transcurrió la jornada del i. de mayo se sientan confortados con algunos párrafos del discurso que el Sr. Prieto, en sus oposiciones para la presidencia del Consejo pronunció en Cuenca el mismo día. Para los que temen, razonablemente, la violencia, saber que el Sr. Prieto grita: Basta de desmanes puede ser un alivio. Sobre todo si no piensan que las aguas se serenan siempre, al extenderse, después de romper un dique, ni recuerdan que estas alternativas de pesimismo y confianza han caracterizado todos los movimientos revolucionarios. Basta de desmanes, viene a decir el señor Prieto, que llevarían a un desorden económico, que acabaría con el país y que podrían crear una atmósfera favorable al fascismo- -al otro, al de enfrente, porque la forma de dictadura de clase tiene en el Frente Popular sus francos valedores- Pero, entre tanto, no? e ocultan ni se condenan, sino que se exhiben, los que pueden ser mañana instrumentos de violencia y de la coacción más repelente. Las milicias socialistas y comunistas, desfilan militarizadas. Se discuten y preparan proyectos, algunos con el aval del Gobierno republicano, que son como las piezas del instrumento ortopédico que trata de deformar y torcer la voluntad de grandes sectores de la voluntf. d nacional. Se aplican alegremente leyes como la de Reforma agraria, PANORAMA ESPAÑOL, SEGÚN EL SR. PRIETO Del discurso de Ü Indalecio Prieto en Cuenca: España atraviesa en estos instantes dificultades enormes, de las mayores que se le han presentado a lo largo de su vida... Xo hay hipérbole alguna al afirmar que los españoles de hoy no hemos sido testigos jamás, ¡jamás! de un panorama tan trágico, de un desquiciamiento como el que España ofrece en estos instantes. Quebrantadísimo su crédito exterior (que habrá que restablecer breve c imperiosamente, con el sacrificio que sea, atribuyendo totalmente éste a las c! a es capitalistas) España, en el exterior, por el atasco enorme que sufre el Centro de Contratación de Moneda, es hoy un país sobre el cual se ha colgado el cartel de insolvente Este número está visado por la L e a u s t e d Censura ABC Y mientras se pide que cesen los desmanes, los de la plebe, los promovi- Otro párrafo del mismo discurso: ...lo que no puede soportar un país es la sangría constante del desorden público sin una finalidad revolucionaria inmediata; lo que no soporta una nación es el desgaste de su poder público y de su propia vitalidad económica, manteniéndose el desasosiego, la zozobra y la intranquilidad, l u Irán decir espíritus un poco simples qr. -c este desasosiego, esta zozobra, c ta intranquilidad la padecen sólo las clases dominantes. Eso, a mi juicio, CLtismuye in error. De esc desasosiego, de esa zozobra y de esa intranquilidad no tarda en sufrir los efectos pernicio os la propia clase trabajadora en virtud de trastornos y de posibles colapsos de la economía.