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derecha, y después, porque los partidos de izquierda están divididos, aun actualmente, por diferencias fundamentales en su- concepción constitucional. -Es fácil- -siempre lo ha sido- -que estos partidos se pongan de acuerdo para luchar contra la reacción Pero es difícil establecer nn programa positivo de lucha. El programa socialista, y con más razón el comunista, es el anticapitalismo. En 1 cambio, los radicales se apoyan sobre grandes masas de la pequeña burguesía, y cada vez que los radicales han decidido constituir un. Gobierno con el apoyo, de los socialistas, se Iha desencadenado el pánico financiero, a costa, especialmente, de los pequeños rentistas, es decir, de los electores radicales. No hay tampoco esta vez un programa común, sino una simple alianza electoral tan vaga como peligrosa. Para la primera vuelta del escrutinio cada partido presentará sus propios candidatos y la alianza sólo entrará en juego en los departamentos donde sea necesaria la segunda vuelta, al objeto de poner en minoría. al candidato reaccionario Pero esta calificación tiene un valor distinto en cada cifcuitócripción. Momentáneamente, y por citar sólo dos casos, deben ser reaccionarios, puesto que van a tener como encarnizados adversarios a dos comunistas, los señores B ¡Sr. Flandin, ministro, en un discurso de propaganda favorable a la concentración. dones, y ha llegado á la conclusión de que en la nueva Cátna pi los comunistas teridréji treinta puestos, perdidos en parte por los socialistas, que a su vez se desquitarán en otros lugares a costa de los radicales. Los moderados serán, poco p menos, los mismos que en la Cámara disuelta, y la fisonomía de la nueva lo mismo que de la antigua. O sea, que en apariencia el Frente Popular tendrá la mayoría; pero si se trata de constituir un Gobierno de Frente Popular, cincuenta rádrcales, por lo menos, se negarán a apoyarlo, y los Gobiernos de concentración serán los únicos posibles, como hasta ahora. El Sr. Delaiier, figum destacada del partido radical y verdadero promotor del Frente Popular, a pesar de lo cual tendrá como encarnizado adversario en la primera vuelta par lo menos, un comunista. JDeladier y Bouisson, presidente del partido radical y verdadero promotor del Frente Popular el primero y presidente de la Cámara y antiguo socialista el segundo. Hablando de estas candidaturas, los radicales recuerdan, melancólicamente, que ellos no han opuesto ningún candidato al líder comunista M. Blum. Por o que se refiere a las derechas, su situación no era más favorable. El movimiento nacional de los Cruces de Fuego no está organizado suficientemente para producir sorpresas en el terreno electoral, y la retirada de M. Tardieu v la actitud disidente de M. Reynaud las han privado de dos jefes importantes. Sí, verdaderamente, arece un grande, un No era más favorable, decimos, aunque orni ¡dable avance el quizá haya mejorado en los últimos días, que, por virtud de una si nos atenemos a la opinión de M. Laval. lucha incruenta, de un- -Yo no creo en un éxito del Frente Pojuego legal, se orienpular- -ha dicho recientemente- Los aconte, la gobernación de tecimientos exteriores dan que reflexionar a los pueblos y se alejen los electores, y además ciertos acontecimienotras maneras de bustos con los que contaban los comunistas para car el predominio. Peayudar al éxito de sus candidatos no se han ro uno no puede acaproducido. Los campesinos, gracias a nues- El Si: Sarraut, presidente del Consejo, no es candidato para el bar de entusiasmarse tros esfuerzos, venden mejor sus productos. nuevo Parlamento, lo que no lé impide realisar una activa campaña con un sistema que pidiendo la unión de todos los franceses. (Fotos Montaña. Los funcionarios no están, aunque se ha traotorga La ¡misma facultado de excitarlos, t tan excitados como se tad de opinar y con el pretende. En cambio, la baja de las rentas inquieta a los peque- mismo valor a todo el mundo, incluso al analfabeto, que en unas ños tenedores de fondos del Estado, que se preguntan hasta dónde horas febriles puede hacer cambiar los destinos de un pueblo. No sólo en Francia, ciertamente, se van a esperar esas horas con ansiellegaría si el Frente Popular triunfara. Por su parte, otro de los mejores tácticos de la política fran- dad que las circunstancias justifican. c n, M. Flandin, ha estudiado, una- por una todas las circunscripPEDRO- PUJOL