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SO IITTIE TOD. AYÍ un instante, fuera una copia cinematográfica, de momentos sucesivos, no tardaríamos en vveríe mover una mano para aprehender el biberón que le han dejado allí con menos leche que otros días. So little to dayf Sobra en verdad ú comentario, qué hacemos tan. sólo para explicar el porqué de la reproducción fotográfica para que nadie le ponga nombre a este njño anónimo, y no se piense en la vanidad del padre que exhibe la gracia deliciosa de su vastago, deliciosamente feo hasta parecer bonito. Pero nos ha parecido bella la fotografía por lo que tiene de humanidad expresiva, pura y natural. ¿Reflexiones de filosofía b a r a t a? A cualquiera se le ocurren. E s t a cabecita monda y vacía se cubrirá de pelo por fuera y se llenará de pensamientos por dentro, y la ansiedad de un momento se le convertirá en tristeza reflexiva ante otros biberones de su vida, frente a los cuales se preguntará, como ahora, pero con realidad de palabras, la misma pregunta que le atribuye el fotógrafo curioso: Por qué tan poquito hoy? Sólo que el biberón no será el mismo, porque no será biberón: será el signo de todos sus deseos y de todas sus codicias: el puesto remunerado, el título académico, la posición política, una imagen de mujer... To- dos sus demás instintos agravados dé idea; tan humanos como los primeros, pero ya tristes de codicia imaginativa, ansia de dinero, de honores, de mando, de amor, de placer, hasta de vicio y de pecado, i y tal vez, en lugar del biberón, se halle otro frasco, una bo- íella de alcohol, para ahogar en él todas susansias insatisfechas, Ahí está el chiquillo, los ojos negros, re- cabeza de viejo payaso, y bello de esperan- y cuando sus medios económicos no le perdondos y brillantes, como dos abalorios vi- za, está pleno de humanidad pura, toda ins- mitan llenarla, se preguntará otra vez, ante vos, clavados en el biberón; los tiene fijos tinto y deseo, sin concreción de idea y sin lo que le falta de, su ven- eno cotidiano, so en la parte alta del frasco; en el cristal va- fórmula de palabras. Su ansiedad, angustia little to- dayf, ¿por qué tan poquito hoy? cío, donde falta la leche de su alimento, que de un momento, no tiene todavía tristeza de Y he aquí, cómo esta fotografía que nos otros días le dieron más y lo vieron todo reflexión. No sabe que vive y quiere vivir, pareció bella por lo que tiene de humanidad lleno, todo blanco, sus ojitos ansiosos. El fo- y es todavía un yo sin conciencia, aquel expresiva, pura y natural, y nos alegró de tógrafo curioso que captó su actitud escri- yo esencial, el primero, que todavía no se gracia y de inocencia pueriles, nos entristebió en inglés, bajo el retrato, estas palabras hizo extensivo en la lucha con sus semejan- ce de futuro incierto para el inocente, que que en inglés dejamos, So little to dayf- -tes. Ya empezó a crecerle el cuerpo; pero un día, desgraciadamente, se hará hombre, ¿por qué tan poquito hoy? -prestándoselas a el alma que alberga en él no le ha crecido como nosotros, y como nosotros no podrá la interrogación muda de la frentecilla com- todavía, y no sabe lo que piden sus ojos, ni siquiera recordar su edad sin pensabada, fruncido el entrecejo, sin cejas, atraídos por un deseo que es necesidad y no miento, cuando toda la codicia del mundo casi, y sin pensamiento. Porque ese chiqui- capricho, ni lo que pide su boquita instinti- se encerraba en un biberón. llo feo de presente, feo de realidad actual: vamente apercibida para la succión. Si en vez de un retrato quieto, la paralización de FELIPE S A S S Q N E pero graciosamente feo, con una expresiva