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CRITICA Y NOTICIAS D E LIBROS El hogar solariego montañés de Q. Eloy Arnaiz de Paz, por J. López Prudencio. Los nueve puñales de D. Felipe Ximénez de Sandoval, por Tomás Borras. Defensa social. Legislación de vagos y maleantes de D. Alfonso Rodríguez Dranguet, por F. de D. Otros libros desapareció con aquel momento, sin. ser sus- notas de pájaros; son las oscuras golondritituido por nada que le supere ni siquiera le nas que han vuelto a la literatura en el iguale. Con las instituciones, con las cos- centenario de Bécquer. (Dedica su novela tumbres viejas, se enterraron) es verdad, sus- a Bécquer como tarjeta de presentación. defectos- -nada humano hay sin ellos- pero Entre las hojas, amarillentas para los ojos se enterraron sus perfecciones. Aquéllos interiores, de su poema narrativo, Alejanfueron sustituidos por otros más graves; és- dra y Luis se esfuman con pudor de viejo tas han desaparecido para siempre. Con todo daguerrotipo orldado de rica pedrería de aquello España fue el primer valor del metáforas. mundo. Desaparecido aquéllo, ¿qué es EsEntonces, ¿se trata de una novela pasapaña? da? No, que hasta puede ésta ser novela ¿Se quiere pretender con esto el retorno futurista. Lo que acaece es el milagro de a lo pasado? Esto no es posible ni acaso de- pervivencia que poseen los espíritus espiriseable, como dice Landsberg, sino caminar tualizados por los escritores: Repetirse indentro de la tradición, hacia nuestras nuevas definidamente a lo largo de los siglos; que orillas se ha roto el debido nexo del curso entre el anónimo municipal de vecinos y de la vida. Se rompió con lo pasado, en lu- conocidos alientan y están renovados los gar de poner el pie allí para seguir cami- héroes. Y los literatos los van encontrando, nando. Meritoria es esta labor de evocar, y con el mismo oro acuñan diferentes mecon este plasticismo, con esta sincera emo- dallas. ción, la silueta y todo el contorno de la esXiménez de Sandoval cuenta los amores de tación pretérita de nuestra vida, para que Alejandra y Luis con velocidad de imágesurja el deseo de rectificación en el patnino nes, en una pantalla madrileña, urbe cosmoque por tan negro abismo nos separa de polita con lejanía de cipreses de San Marnuestr. 0 destino. Tan grande es. el nexo tín. Sus rosas de la Rosaleda, ancestral del viejo solar- -dice nuestro es- de Velázquez, yson el habla hay dejo el cielo critor- que no se desvanece el sueño de nete de Bretón. en que foco de luzde saiMás sobre quimera de retorno al pasado. Sueña la quimera rehacer el HOGAR montañés, con todas Madrid, iluminación indirecta, luminotecnia que y empenumbra los tonos crudos. aquellas virtudes que pudieran ser punto Hay anacara exquisitas, como las de los painieblas de arranque para un futuro renacer de Es- sajistas flamencos que descubren una naturapaña; para una nueva reconquista de los leza interior, y la realidad es su reflejo opavalores morales de la raza Y esto no es fantasmal de un sueño quimérico, sino el racional deseo co, la proyección Con esa técnicala realidad artista. ha escrito de ver la vida nacional reintegrada al cauce íntima del de Sandoval Los nueve puñales, legítimo de su desenvolvimiento, por donde Ximénez dulcificados y mediotonos en aire alcanzó triunfos de perfección que no ha contornos filosofía y suspiros. podido volver a disfrutar, ni siquiera soñar. suave de Y entre esa delicia de grises, el zigzagueo Si no fuera bastante para realzar el mérito del libro las excelencias que hemos apun- de la frase de revelación inédita, decorativa, tado, bastaría este generoso intento de aña- arbitraria; gramática de lujos, decir exdir un nuevo toque de atención a los nume- presionista. Robinsón y Tres mujeres más Equis, norosos que se van ya dando sobre la loca equivocación de romper con la tradición si se velas anteriores de Felipe Ximénez de Sandoval, tenían también lirismo e ironía, imaquiere adelantar. ginación y el aroma que no se puede llamar J. LÓPEZ PRUDENCIO más que con medida de tiempo: Juventud. Los nueve puñales es otra novela joven, coh todas las dichas de una musa que volviera, LOS NUEVE PUÑALES adolescente, de decantar la forma de más Alguna vez, mirando las cosas al trasluz gusto entre las renovadoras y las Clásicas. del humorismo, en esa radiografía que desTOMA- BORRAS cubre el esqueleto de su ser, hemos visto los héroes literarios alternar en nuestros días cotidianos, con vestiduras a la moda, pero con su carácter perpetuo. Quizá haya tan sólo una gama de espíritus troquelados para siempre y se repita hasta d infinito la corta serie de almas diversas. ¿Quién no ha saludado a D. Quijote o ha bebido en trinca con Pantagruel? Yago circula e intriga, Karamazov se quema en las dos llamas del deseo y la expiación. Celestina acffo, Don Juan va al sastre, Enrique IV se finge loco y está loco, Margarita Gautier... A ésta la encuentra un escritor joven, y cortándola un esHo de realismo mágico la saca de la mano entre la multitud de personajes que vuelven a buscar autor. La diferencia que hay entre Dumas hijo y Ximénez de Sandoval es la que hay entre teatro y cine. Ella sigue enferma, Armando continúa situado en la línea en que algo femenil ablanda el alma del hombre- -romanticismo- -y el idilio se desenlaza desde el fuego del verano pasional a la melancolía de un otoño niiiertq, curva, en declinación elegante que con tanta suavidad pintan los poetas. Ximénez de Sandoval ha escrito Los nueve puñales- en ún pentagrama con Don Eloy Amáis de Pas, EL HOGAR SOLARIEGO MONTAÑÉS En este bello libro, cuya edición está patrocinada por el Centro de Estudios Montañeses, ha vertido el excelente escritor don Eloy Arnáiz de Paz sus hondas emociones dé amor y veneración por la vida y la tierra de la vieja y gloriosa Cantabria. Modestamente declara, en el índice prologrado, que pone al frente de estas bellas- páginas, su propósito de no invadir el campo de las graves y doctas investigaciones sobre la vida, el derecho, la arquitectura de la Montaña, limitando su intento a volcar el escaso contenido acumulado en sus delectaciones- -impresiones, lecturas, recuerdos- -substracto emocional más que búsqueda y cpmpulsa; objetividad abstracta, exenta, li bte de prejuicios en la exégesis; expresión insatisfecha de esas emociones sentidas y guardadas con cariño y veneración al hogar solariego montañés, para curiosidad de los montañeses amantes de su hogar y de sus tradiciones. Y esto es el libro, en efecto. Pero, como se le hace imposible prescindir por completo de la Historia, a ella acude con acierto erudito, pero tan de prisa, tan acuciado por el propósito de no detenerse morosamente en la explanación de la mirada retrospectiva, y con el deseo de que, a la mirada, ningún pormenor interesante se le escape, que en ocasiones padece la claridad. liste es el único lunar que ofrece este precioso libro que, por todo lo demás, es un verdadero primor. Un primor de edición, en la ue desde el tipo de imprenta, el papel, las numerosísimas láminas y el formato del libro son un alarde de buen gusto y elegancia. Y un primor de acierto en empapar de emoción sincera los más bellos pormenores de la vida montañesa. La mirada a lo pretérito en este admirable libro, tiene todo el ¿alcance y el profundo sentido que hace amable, racio: i- il y necesaria la tradición. Se traza el cuadro de la vida antigua con todos- sus matices, colores, lineas y contornos. Se pone el escritor y logra poner al lector en aquel anibiente, y espontáneamente surge la nostalgia de todo el encanto y el bien que Lea usted mañana ABC Don Felipe Xnnines d