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A B C. MARTES 14 DE ABRIL DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 23. LA GUERRA 1 TALOET 1O PE to, con o sin retirada ulterior de Italia, el problema carecería de mayor gravedad. Segunda hipótesis: sanciones militares o que substancialmente condujeran a un objetivo militar; yeto de los puertos a los barcos italianos, cierre del canal de Suez; esto es, el bloqueo. Francia, indecisa entre el levantamiento de las sanciones y la decisión de no agravarlas, salvaría, su voto y su responsabilidad, y, por lo tanto, su asistencia en el conflicto que pudiera derivarse en el Mediterráneo. Falta únicamente por averiguar si Gran Bretaña se atrevería a proceder contra Italia y cuáles entre las potencias mediterráneas se avendrían al papel de satélite. La demanda turca en pro de la remilitarización de los Dardanelos ha sido, contra lo que cabía esperar bien recibida en Londres. ¿Acogida condicionada a una asistencia de Turquía en el Mediterráneo? En todo caso son los Estados balcánicos aliados de Turquía, quienes se oponen a la liberación de la cláusula de Lausana, porque si Turquía remilitarizara el Estrecho, ya. no cabría pretexto para oponerse a que Hungría y Bulgaria, los dos únicos Estados sobre quienes pesa todavía la hipoteca de los Tratados de paz, siguieran el ejemplo de Austria y Alemania. -LANZAROTE. LOS ITALIANOS LLEGAN AL LAGO TANA YA LA FRONTERA DEL SUDAN Á B C en Ginebra y Londres. Sanciones militares o confesión de impotencia Posible dimisión de Edén Las tropas italianas se encuentran en la región del lago Tana y de la. frontera sudanesa, considerada como sona de influencia, británica. Hace diez años, Londres propuso a Roma el reparto de Abisinia; el plan La Sociedad de Naciones tiene fracasó ante, la oposición de Francia, que, que afrontar una grave responsamediante la posesión del ferrocarril, tenía legítimos: intereses en el país, y cuyas rela- bilidad. Desconcierto ante la vicciones con Italia eran en aquella época bástanle tirantes. toria fulminante del Ejército itaAl llegar a la. ciudad de Gondar, Italia liano reiteró la seguridad dada a la Gran Bretaña de que no quería perjudicar a sus inGinebra 14, 2 madrugada. (Retransmititereses. Hay todavía tiempo para que se do desde París. A la semana que empieza vuelva a la propuesta inglesa, a la que nos corresponderá la suerte o la desgracia, en referimos. La misma Sociedad de Naciones todo caso la función ineludible de certificar ha reconocido, mediante el Comité de los una crisis que muchos, desde hace años- -alCinco, que Abisinia era, un país que nece- gunos, como D. Antonio Maura, desde el sitaba el control extranjero. La independenmismo momento de la elaboración de la cia absoluta de Etiopía es una ficción. Sólo paz- habían previsto. Incapaz y carente en se trata de saber cuál de las grandes poten- otras ocasiones- -Bolivia y Paraguay, China cias será el protector. ¿Por qué no lo se- y Japón especialmente- la Liga que pudo ría Italia, respetando, claro está, los intere- hasta ahora disimular su impotencia, encuenses franceses e ingleses? tra en el conflicto italoetíope la horma de Nuestro corresponsal nos telefonea de sus zapatos. Poique cualquiera que sea el Londres que, según la opinión británica, desenlace asignado o propuesto a la agresólo hay tres soluciones: la guerra contra el sión, ningupo dejará de mancillar el desigagresor; la pas directa entre Italia y Abi- nio de servir y proteger la paz. Si cede ante sinia; la declaración pública de la impoten- Italia, la Liga descalifica y reniega su aparatosa cia de la Sociedad de Naciones. Nuevas sa al actuación de cinco meses, recompenél sacrificio del sanciones ya no servirían para nada, pues- Estadoagresor y consagra ante Inglaterra, to que Italia ha realisado casi sus objetivos- provoca invadido. Si cede el Mediterráneo, un conflicto militares. Además, es níoraltnente imposible prólogo de una guerra eri Europa y quién que Francia se adhiera a ellas; la opinión sabe si a una colisión enen Extremo Orienel no admitiría una nueva, tensión con Italia, te. Aunque las consecuencias de la extenexistiendo para Francia el problema ale- sión de las sanciones se redujeran. a la remán: Para impedir que Italia explote sus tirada de Italia, eso habría perdido aquel triunfos, serían necesarias sanciones mili- organismo: convertirse de un órgano univertares, expresión que no es sino eufemismo sal presunto en una alianza vasta, pero depara decir guerra Como se ve, las tres clarada, a usanza antigua. Resta el recurso perspectivas son poco halagüeñas; pero, dé la inhibición patrocinado por el inquie afortunadamente, hay una cuarta solución: tante Titulesco y, sin duda, el más prudente. un acuerdo entre Italia y la Gran Bretaña. Allá se las entiendan Italia y Etiopía. Pero Anthony Edén ha ido demasiado lejos y ha esto también sería una capitulación, una huihablado en un tono demasiado vehemente; da bochornosa ante el deber y la responsase diría que quiere vengar un agravio per- bilidad. A estas horas, el remordimiento de sonal. El estadista inglés que más clara- haber saboteado el plan Laval- Hoare prende mente ha juzgado la situación es, induda- en todas las conciencias. Una doble descarblemente, sir Samuel Hoare, que. después ga- -la invasión del Rhin y la fulminante de un breve eclipse, ante la presión de los victoria del Ejército expedicionario- -ha laboristas y otros antifascistas, se ve hoy aturdido y desconcertado a un aerópago que. se las permitía felices contra Mussolini y el perfectamente rehabilitado. fascismo. El segundo de estos hechos era, Los últimos movimientos militares italia- si no indispensable, improbable. Ningún técnos en el Oeste de Etiopía indican que- -aun- nico- ¡pobres técnicos! -sospechó que la que dispuesta a respetar y garantizar los in- conquista se consumaría antes del período tereses británicos- -Italia no retrocede en de las grandes. la su camino ante el peligro de un conflicto de los hombres lluvias: Pero sale perspicacia políticos mejor paarmado en el Mediterráneo. Esta es una rada. La Historia reserva no sorpresa caliuna realidad que no es posible desconocer. Si la ficativa a esta élite; ginebrina, que, embriaLiga no quiere caer en nuevas discusiones gada por la ofensiva sancionista, no supo y condenas académicas, o si no quiere pro- prever o contrarrestar el golpe de Prusia; vocar una guerra europea, tiene que encon- un golpe a la par rudimentario y clásico. trar una solución práctica. Y no vemos solución más práctica que una reconciliación Antes del miércoles, fecha entre Roma y Londres, aunque sea sacrifi- legado italiano se entrevistará en que el decon el señor cando el tronor del Negus; mejor dicho: Madariaga, no sabremos las condiciones a convirtiendo a Abisinia en un nuevo Maque Roma subordina el armisticio. El levanrruecos. tamiento previo o simultáneo de las sanciones y otra- -u otras- -repugnará, a Inglaterra. A menos que capitule, no cabrá, por consiguiente, entrar en vías de conciliación. Pero se desconoce el alcance de los designios británicos. El embargo del petróleo no influirá en el resultado, ya decidido e inminente, de la- jérrá. Hasta aquí, por lo tan- ABCen Ginebra ABC en Londres Amenaza de guerra en el Mediterráneo. Para sanciones militares, Londres sólo podría contar con Moscú. Posible dimisión de Edén Londres 13, 12 noche. (Crónica telefónica de nuestro redactor. A juzgar por lo que hoy vuelven a comunicar al Daily Telegraph desde Ginebra, sólo hay tres soluciones posibles para el conflicto italoetíope, pxóximo a su desenlace; Primera, que Ita lia y Abisinia lleguen a un acuerdo; segunda, que la Liga adopte enérgicas medidas contra Italia, con la posible consecuencia de una guerra en el Mediterráneo, y tercera, que Abisinia sea abandonada a su suerte, lo que equivaldría a confesar el fracaso de la Liga. La primera de esas soluciones es la que Italia busca desde hace tiempo; la tercera es la que en la práctica se ha impuesto, también desde hace tiempo; y la segunda, cuya pavorosa perspectiva es consecuencia inmediata de haber vuelto la Liga a tomar cartas en el asunto, acaba de causar gran revuelo en Inglaterra. Una iniciativa británica que nos parece la mayor de las locuras- -escribía el señor Garvín en el Observer de ayer- -ha resucitado la amenaza del embargo del petróleo contra Italia. Ninguna otra cosa puede frustrar mejor, la posibilidad de solucionar rápidamente el conflicto. Y, comentando un despacho del Daily Telegraph del sábado, idéntico en substancia al que acabamos de citar arriba, añadía: Semejante guerra mediterránea precipitaría una catástrofe mundial Si e, sta proposición, se plantease al país, éste la repudiaría y destruiría al Gabinete del Sr. Baídwin. Parece que el ambiente de Ginebra es fatal para la paz y destinado a provocar la guerra. El mismo periódico ataca enérgicamente al Sr. Edén. El ministro de Negocios Extranjeros- -dice- -se siente obligado, en nombre de la Liga, a emplear un lenguaje perentorio y amenazador jamás utilizado en la política inglesa para dirigirse a países con los cuales estamos en paz. Sus discursos reiteran los términos es necesario e inmediatamente Este es un vocabulario desastroso para los intereses de la paz, así general como local.