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DIARIO ILUSTRADO. AÑO TR 1 GESIMOSEGUNDO. 15 CTS. NUMERO FUNDADO EL i. DE JUNIO DE 1905 POR D. TORCUATO LUCA DE TENA ABC DIARIO ILUSTRA DO. AÑO TRIGESIMOSEGUNDO. 15 CTS. NUMERO EL DUELO como se halla el estado de espíritu de uno, me hayan solicitado para una revista profesional un artículo sobre las Cajas de Ahorros y acerca de la virtud del ahorro. Me faltaría convicción para hacerlo. Mejor escribiría un trabajo sobre la inestabilidad de los bienes y los éxitos humanos El Cúlpese al mal tiempo idea y al aciago día. Los martes son terribles. ahorroy va acompañado de la es lo de seguqué que Veremos si en ésta de. Pascua flwida y ani- ridad permanencia, ¿y hora universal perde versario dé la República, es manece scg uro en esta posible exteriorizar un criterio sobre tema los escamoteos y del birlibirloque? Una natan en boga como la elección de jefe del ción puede desaparecer de la noche a la Estado. Políticamente, le atribuímos poco mañana, como con igual facilidad puede interés. Todos los resortes electorales están transformarse un régimen políticosocial en en poder de grupos sectarios, y a los es- otro completamente opuesto. Acumula un pañoles de ideología contraria se nos re- señor títulos y valores bancarios, y de pronserva un papel contemplativo, sin otra po- to le dicen que todo aquello no vale más sibilidad que impedir la profusión de- candi- que un montón de papeles mojados. Un jefe daturas. cíe Estado puede ir a acostarse entre las Para el supuesto de que fueran varias, se genuflexiones de los subalternos y amanehan lanzado los nombres de Martínez Ba- cer con una cesantía fulminante. O salir rrio, Bcstciro, Azaña, Gira! Largo Caba- despedido en avión, como el general Calles, Un buen sentido, que nació en Inglate- llero y Albornoz. Y ante esta lista, uno después de haber mandado a lo déspota sorra y se extendió después por el mundo, eli- piensa si los forjadores del régimen estarán bre, una muchedumbre de aduladores. Y si minó está curiosa manera de resolver las tan ciegos que no vislumbren el peligro de usted posee en propiedad una tierra, está cuestiones. Pero este buen sentido era esen- una inevitable reacción en país de alter- tan seguro de- tenerla como del aire que cialmente liberal. El liberalismo descubrió, nativas contradictorias y extremas. Es na- recoge en su mano; un día cualquiera se sin ningún esfuerzo, que todos cuantos tro- tural que en sistema democrático gobiernen la quitan, y en paz. ¿Y qué es eso de figuzos de hierro- -ya adoptasen la forma de los partidos; pero a eso, precisamente, hay rarnos que poseemos derechos, libertades, balas, ya la de hojas de espada o de sable- -que atribuir los cambios de política casi Justicia? Ahora mismo, si quieren, pueden pudiesen ser introducidos en un cuerpo hu- periódicos. ¿Se quiere ensayar el mismo mano, no sirven para dar razón al que ca- procedimiento para la primera magistratura hacer con su persona lo que más les guste. rece de ella o restársela al que la posee. de la Nación, exponiéndola a los constantes Ni siquiera esos cinco duros que lleva usted Lavar el honor asustando a los pájaros, vaivenes del partidismo? Porque, lógica- en su bolsillo y que tanto le alegran el como han hecho los dos caballeros húnga- mente, ha de pensarse que si hoy las iz- alma, puede asegurar que los posee. ros, o perforando el estómago de un ser quierdas, por el. hecho de gobernar, impoSesenta siglos se ha pasado la humanidad cualquiera, sólo podía admitirse como- un nen a todos los ciudadanos, entorpeciéndobárbaro convencionalismo, remanente de los les el ejercicio de sus derechos electorales, ahorrando tesoros de civilización y reunientiempos en que los hombres sabían aun me- una jefatura estatal del matiz imperante en do obras, ideas e instituciones que e apronos que hoy, y discurrían con mucha mayor el juego político, mañana las derechas, a las ximaban todo lo más posible a la verdad v dificultad. Al liberalismo se le antojó que que ha de llegarles su turno victorioso la perfección; hasta que de repente se les era más conveniente que ciertas agrupacio- -nadie lo dude- seguirán idéntica con- ocurre a unos cuantos afirmar que todo eso nes de hombres- -tribunales, parlamento, et- ducta. es una tontería y que hay que mandarlo a cétera- meditasen y discutiesen hasta dar paseo. Es la ley del desahucio llevada a un la v razón a quien, en realidad, lo mereciese. troLa perspectiva, contemplada ydesde nues- extremo delirante. Ni la Historia, ni las campo, resulta agradable esperánzaHoy se cree en el duelo con el mismo fer- dora: pero si yo fuera republicano- -perdó- creencias más profundas, ni las reputaciones vor que en los tiempos en que, por cualquier nese la hipótesis absurda- -lucharía denoda- más aseguradas se libran del riesgo de ser futesa, se ponían los aceros a la luz de las damente contra el intento pernicioso. Es- puestas en medio de la calle, como un iuquicandilejas que alumbraban imágenes santas. paña padece la grave enfermedad del sec- lino insolvente. ¿Qué se hizo de la gloria de El duelo vuelve a ser el dirimente de tocias tarismo desmandado. Si la contaminación Lerroux? Los laureles de Melquíades Alvalas cuestiones. llega al Poder moderador, arbitro en las rez, de Sánchez Román y de Unamüno, qué Claro que rió- aquel duelo. Sus caracterís- contiendas, zona neutral en las luchas pa- se hicieron... Y en esta hora de la conticas han evolucionado a la par que las ideas sionales, freno para las extralimitacio- nes, ciencia, en esta ascética comprensión de la generales. Como el individualismo está, en ¿qué gara tía tendrá el adversario frente al inestabilidad y fugacidad de todos los valocrisis, no es el individuo el que se bate, sino triunfador rencoroso? El jefe del Estado la colectividad. Cuando un partido tiene una ha de mantenerse, desde su altura, a igual res del mundo, ¡es cuando pretenden que uno idea, dice: Hay que armarse! Y no pone distancia de todas las tendencias políticas. escriba sobre las conveniencias y virtudes del notorio interés en convencer al partido con- Sólo la cerrilidad puede pedir que el su- ahorro! Es lamentable tener que confesartrario, sino, mas bien, en ametrallarlo. Dos premo magistrado se convierta en servidor lo, pero no hay más remedio qué co nceder que los bohemios y los manirrotos, los que políticos enemigos que se baten con pisto- de sus ambiciones hacen un culto del vivir al día, al fin, se barí las, de las que se cargan por la boca, consMe a los tituyen un anacronismo. Y nos hacen reír. consejopermito darle busquen republicanos el salido con la suya y son los únicos, acaso, leal de que para presiden- que tienen razón. Pero si nos cuentan que los gubernamentales y la oposición se abrasaron a tiros, en Bu- te un varón virtuoso, recto, ecuánime, que (Y, sin embargo, una voz interior nos gridapest, no nos admiramos. Poned la muche- seoa enjuiciar jmparcialmente y no esté adsdumbre donde antes había un hombre; la crito a ningún grupo beligerante; pero si ta que no prevalecerá el espíritu de la loametralladora, donde antes el pistolón; mon- consideran imposible dar con esa semiper- cura y de la barbarie, porque en la Naturatones de muertos, donde, antes un cadáver fección. si. es forzoso pronunciarse por un leza- todo se rige por la ley de la razón, y o un herido. Y- ya estamos en la tercera dé- político, hágannos la merced de elegir a don cuando se rebela a esa ley, como un catacada, del siglo xx. En el fondo, ésta es la Alvaro- de Albornoz y Liminiána. Así abriremisma barbarie v la misma sinrazón que mos un agradable paréntesis en las trage- clismo, como una tempestad, pasa, y sólo permanece lo eterno. dias de la vida española. pretendió borrar el liberalismo. Sentiría que el público me tomara por hombre perezoso, al cabo de una vida azarosa, en la que he tenido que escribir, año tras año, de sol a sol. A Ji C me encargó una glosa para cada martes, W. FERNANDEZ FLOREZ M. DELGADO BARRETO JOSÉ M. SALAVERRIA Ese combate personal, librado en Hungría, entre el presidente del Consejo y el jefe de la oposición, seguramente ha producido en Europa la misma sorpresa, menos apasionada, pero de análoga calidad, que la noticia que daba como cierta la existencia de un monstruo antediluviano, en cierto lago escocés. El duelo ha- perdido rápidamente todo contacto con nuestras costumbres, y su eficacia se hace incomprensible para la mentalidad de un hombre de nuestros días. En el caso que ahora se ofrece a nuestro aprecio, uno de los. dos políticos llamó al otro impertinente en el curso de un debate parlamentario Cuatro caballeros dedicaron varias horas a un concienzudo examen. de esta apreciación. Como frutó de sus cavilaciones, entrambos políticos salieron, a las afueras de Budapest, armados de pistolas; dispararon un determinado número de tiros. Ellos, ilesos; los testigos, ilesos: los moradores de la comarca, ilesos. Volvieron a subir a sus coches y regresaron sin reconciliarse. CONSE 1O DE ADVER- IDEAS AL RETORTERO Es curioso que en estos momentos, tal SARIO