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A B C MIÉRCOLES 8 DE ABRIL DE tirnps en una Convención. Queremos substituir al presidente de la República para que el nuevo presidente tenga nueva facultad de disolución. (Grandes aplausos de toda la mayoría. Interpreto- -dice el Sr. Prieto a los republicanos de izquierda- -vuestros aplausos en el sentido de que he sabido reflejar vuestro pensamiento. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 23. El Sr. Prieto- -dice- -nos imputa coacciones electorales, y esos son argumentos impropios de su altura. Lo cierto es que no hemos hecho las elecciones, y que desde éstas al escrutinio nos habéis arrebatado más de cuarenta actas. (Protestas en la mayoría y aplausos en las derechas. No habláis de los casos de Coruña y Cáceres y tantos otros. (Muy bien. Podríamos hablar de un Parlamento que nace con vicio de nulidad. El Diario de Sesiones reflejará siempre nuestro proceder como una fuerza política que siempre ha luchado en la oposición y se ha visto de tal manera atropellada. (Nuevo griterío en la mayoría y aprobación en la C. E. D. A. El Sr. Gil Robles estima que debió seguirse el camino marcado por el artículo 82 El Sr. GIL ROBLES espera que se encuentre plenamente justificada su intervención, después de las alusiones del Sr. Prieto, üe producirá con brevedad. Decía el Sr. Prieto en uno de sus apostrofes vehementes que dedica a sus adversarios que no sostener aquí la actitud mantenida en la propaganda electoral equivalía a un chantage político. Pues bien, lo dicho en aquella ocasión, en orden a las circunstancias de entonces, por un refrendo mío van a quedar en las páginas indelebles del Diario de Sesiones, pues no tengo nada que rectificar. (Rumores. Hay dos cuestiones: la de procedimiento y la de fondo. Sobre la primera habló el señor Carrascal. El que nosotros tuviéramos al decreto de 7 de enero por agotador de la facultad presidencial no quiere decir que lo que tengamos que resolver no sea un conflicto entre dos poderes del Estado. Por eso creíamos que era necesario que un órgano, que estuviera sobre los dos poderes en litigio, hiciera la declaración de si se trataba de la primera o de la segunda disolución. Así nadie podría decir que la resolución emanaba de un organismo que era parte en la contienda. Es más, afirmábamos por boca del Sr. Carrascal lo dicho también por el señor Ventosa. A nuestro juicio, sólo dos minorías podían sostener la tesis de agotamiento de la facultad presidencial, que eran la de los elementos obreros y la nuestra, pero no las de aquellos que suscribieron el decreto en que se sostenía lo contrario. (Aprobación. El Sr. Prieto. se ha basado en dos argumentos el primero, que el decreto se firmó estando el Gobierno pendiente de una acusación, y segundo, que el Poder no se dio a los grupos que contaban con la opinión del país, sino al Sr. Pórtela, para procurar construir un partido que respondiera a los deseos del presidente de la República. No ha de recoger este segundo argumento, porque está seguro de que el- Sr. Portela, con su gallardía característica, sabrá responder a tal imputación. (Risas y rumores generales. La Constitución no tiene más que un alcance las Cortes nacen de la opinión y durante su ejercicio puede producirse una desviación, y tpor eso da aquélla al presidente de la República la facultad de disolver. En la segunda disolución, con arreglo a los puros principios de la Constitución, lo que quiere ésta es ver si el presidente de la República se ha apartado de su deber disolviendo innecesariamente una Cámara, y esto se demuestra si la nuevamente elegida es de signo igual a la anterior; pero la disolución no puede censurarse si la nueva Cámara es ideológicamente contraria. El Sr. PRIETO: ¿Por qué no decía eso su señoría en los mítines? El Sr. GIL ROBLES: Su señoría lee textos incompletos. No tengo la culpa de que su secretario no se los diera íntegros. El Sr. PRIETO: Lea S. S. los complementarios. El Sr. GIL ROBLES: El Sr. Prieto no quiere ni puede decir que las Cortes estuvieron mal disueltas, puesto que la disolu- ción permitió traer la mayoría en que se apoya el Gobierno. Ei Sr. Prieto ha elegido el camino díi artículo 81, pero no quiere seguir el del artículo 82 por la dificultad de obtener el quorum y porque representa una consulta al pueblo que puede constituir, por la elección de los compromisarios, un cambio de política, puesto que se podría acordar la disolución de estas Cortes. Si tan seguros estáis de que contáis con la mayoría, id clara y noblemente por el camino del artículo 82. Yo no pido al Gobierno sino una neutralidad absoluta y un completo respeto a la voluntad popular. (Grandes rumores. Hay que seguir el camino claro y normal. (Los comunistas interrumpen, y el presidente impone silencio al Sr. Uribe. Esta Cámara- -dice- -quiere dar la tercera vuelta a las elecciones. Al amparo de unos argumentos artificiosos del Sr. Prieto, queréis ir a la destitución del presidente de la República. No os acompañaremos por ese camino, porque conduce a vulnerar en su espíritu la esencia de la Constitución. No me extraña que sigáis ese camino los socialistas. Lo extraño es que partidos republicanos se presten a una política que lleva derecho a la eliminación de una República democrática. (Grandes aplausos de la C. E. D. A. El Sr. Ventosa insiste una y otra vez El Sr. VENTOSA: Tenemos que sostener la tesis contraria del Sr. Prieto. Las Constituyentes no tuvieron plazo de duración, y era forzoso que el presidente de la República las pusiera término. Decía el señor Prieto que esto no era así, porque votada la Constitución en 1931, las Constituyentes se convirtieron en ordinarias. Las Cortes no tomaron el acuerdo de declararse ordinarias, pues esto las hubiera limitado a cuatro años. Siguieron funcionando como Constituyentes. Por tratarse de algo excepcional no pueden considerarse como ordinarias. Añade que los decretos de disolución de X 933 y! 936 fueron refrendados por hombres que tienen hoy asiento en el banco azul. Al redactarse el decreto de 1933- -la información de que se vale procede del ex ministro Sr. Del Río- se supo que su redacción fue obra del propio presidente de la República. En el decreto de convocatoria de nuevas elecciones figuraban algunas palabras que resumían el propósito de dar cumplimiento al artículo 58 de la Constitución Ese decreto fue obra de dos Consejos, uno de ellos presidido por el Sr. Martínez Barrio. Se examinó el decreto y el Sr. Botella Asensi hizo una objeción. En el segundo Consejo, el Gobierno propuso que se suprimieran tales palabras de así como para el cumplimiento del artículo 58 de la Constitución Se refiere éste a la apertura del Parlamento en febrero y a períodos de funcionamiento. Así, pues, el examen se refirió, no sólo a la parte dispositiva, sino al preámbulo y a todo el decreto. Y si se dio la aprobación a todo lo que no fuera el párrafo aludido, que quedó suprimido, es claro que implica la responsabilidad legal del refrendo y la moral del refrendo del preámbulo o exposición de motivos. Resulta muy fuerte hoy que aquellos mismos hombres rechacen la obligación que entonces aceptaron y se solidaricen con la tesis del Sr. Prieto. Este ha dicho que, en caso de conflicto de poderes, el Parlamento es superior, y a él deben someterse los demás. Esto no es exacto. No hay poderes superiores. Cada uno es superior dentro de su soberanía. En el ejercicio de la facultad de disolución, el presidente de la República es superior al Parlamento, aunque éste lo sea, por su parte, en otras facultades. No puede una de las partes imponer a la otra parte u poder en un pleito de esta naturaleza. Por eso podría llegarse a una solución con fiando ésta a. un Tribunal superior, que podría ser el, de Garantías. Si no se admite, surge el conflicto entre dos poderes, y el debate es estéril y perturbador, con sólo tres salidas: que el presidente de la República acepte el voto de la Cámara y abandone su puesto, o bien que subsista una pugna con todas las violencias que ello pueda signifi car, o que se imponga la destitución, provocando con ello una crisis presidencial, Rectifica el Sr. Prieto El Sr. PRIETO rectifica y dice que los textos leídos son de los periódicos del señor Gil Robles, y añade que eso del Tribunal de Garantías es un desatino y un refugio sugerido por su señoría o a su señoría muy a última hora. No ha aludido a él en la propaganda electoral. N u eludimos la consulta al paí? que se manifestará en las elecciones de compromisarios. Si los compromisarios son elegidos con un carácter contrario al signo de la Cámara, volcarán sus votos para la elección. ¿De dónde se saca que vamos a elegir un presidente en. petit Comité? Pide el Sr. Gil Robles que esta elección se haga con toda garantía y respeto a la voluntad popular. Ya lo sabe el Gobierno. Lo pide as. í un hombre inmaculado en estos menesteres. (Griterío en la mayoría. Si al Sr. Gil Robles le incumbe alguna responsabilidad personal es la de haber deshonrado una fuerza política recién nacida a la vida pública. ¡Oh, oh! en la C. É. D. A. Después de haberse aliado con el señor Pórtela y haber visto en tales grupos a persona como D. Juan March (Nuevos gritos y aplausos en los socialistas. ha demostrado que no tiene títulos para expresarse como lo ha hecho. Los que imputan coaccionéis a las derechas han arrebatado a éstas cuarenta actas El Sr. GIL ROBLES rectifica. No le importa la mutilación de los textos leídos, pero sí afirma que son incompletos, y, por lo tanto, no reflejan la verdad. Siempre mantuvo que la facultad de disolución implicaba un choque de poderes del Estado, y que la de las Cortes pasadas agotaba la facultad presidencial. Pero al hablar del choque llevaba esto implícito que era necesario un organismo que definiera, pues no podía ser la Cámara misma la que decidiera a su favor. La consulta que implica el artículo 82 tiene una solución política distinta de la del artículo 81. El Sr. PRIETO: Igual, porque si se elige un presidente de signo político contrario a las Cortes, éste disuelve. El Sr. GIL ROBLES: Por medio del artículo 81 los compromisarios y las Cortes eligen nuevo presidente. El artículo 82 permite que los compromisarios mantengan al presidente, y éste no tenga que disolver las Cortes.