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A B C. SÁBADO 28 DE MARZO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. -27. vían a esperar un discurso tan valeroso. La jornada parlamentaria. constituye un importante cambio de dirección en la política internacional Una gran decepción para Francia Menos satisfecho, el Petit Journal dice: El debate no aporta ningún cambio apreciable a la situación De igual modo, Saint- Brice, en un artículo titulado Una gran decepción para Francia deplora en el Journal que se haya puesto en duda el valor de los acuerdos de los Estados Mayores. Para comprender su importancia- -dice- hay que recordar que ellos fueron los que nos salvaron en 1914. El lenguaje del Sr. Edén- -termina diciendo- -tiene un mérito: el de la franqueza. Con la misma franqueza digámosle que es un singular medio de comprometerse a tomar la defensa de gentes si éstas son atacadas, proclamar la negativa a preparar los medios. El órgano comunista UHumanité no se muestra apenas satisfecho. Hay que confesar- -dice- -que las declaraciones de Edén no disiparán la inquietud que las. reticencias británicas ha producido a los amigos de la paz. El Gobierno de Londres sabotea la paz en igual medida que favorece la intriga hitleriana. Sin embargo, el socialista Le Populaire dice: El discurso pone fin a las esperanzas eme alimentaban los hitlerianos alemanes y franceses. No hay divergencias entre París y Londres. La maniobra de Hitler ha fracasado LAS ELECCIONES MUNICIPALES -VAN A PADECER DE UN MAL GRAVÍSIMO DE HEMIPLEJÍA... ¿DE HEMIPLEJÍA? -si, HOMBRE; DE PARÁLISIS DE LOS MIEMBROS DE LA DERECHA. La Prensa belga acoge favorablemente el discurso del Sr. Edén Bruselas 27, 1 tarde. El discurso del señor Edén ha recibido favorable acogida por parte de la Prensa belga. El Vingtieine Siecle, clerical, dice especialmente El discurso del Sr. Edén es una decepción para cuantos esperaban que se hubiera pronunciado contra una continuación de las negociaciones con Alemania En su artículo de fondo, la Libre Belgique desaprueba de nuevo la intransigencia francesa y pone de relieve que redunda en interés general, y especialmente en interés de Bélgica, el entablar lo antes posible negociaciones concretas. Después de criticar la. actitud del señor Flandin, que comete un error tras otro, el periódico declara: Pase lo que pase, se acabará por negociar con Alemania. Él señor Van Zeeknd lo ha hecho resaltar desde el principio y ha sido aprobado, casi unánimemente, por la opinión pública. ¿Por qué, entonces, no resignarse a hacer algo libremente, que no se pueda impedir? Francia se ha expuesto a graves desilusiones al creer que se podía no estar de acuerdo en Cuanto al principio de la aplicación de la igualdad de derechos. Francia hubiera debido declararse en favor de una política de acuerdo, con reconocimiento completo de la soberanía absoluta del Reich en Renania. Sin embargo, Francia no ha tenido valor para adoptar semejante actitud. Ha querido roer, una vez más, los derechos soberanos alemanes, al tratar de imponer todavía, al menos temppralmente, una tropa de policía internacional al Reich. Francia debe saber que Bélgica no se adherirá, como tampoco Inglateíra, a una política de violencia. Nuestros hombres de Estado deben renovar sus esíuerzos para reconciliar los puntos de vista francés y británico y consolidar la unión entre Inglaterra, r rancia y Bélgica, -a que esa unión es, para Bélgica, la mejor gar? fúa cte seguridad. Los diarios ingleses expresan el deseo de llegar a un acuerdo con Alemania Londres 27, 3 tarde. El Times observa que el ministro de Negocios Extranjeros británico ha dado. al pueblo inglés las afirmaciones tranquilizadoras que pedía. La opinión pública británica no consentirá que se trate de hacer imposible cualquier acción planteando objeciones demasiado jurídicas. Por otra parte, na es ésta la intención del Gobierno británico, como ya lo ha comunicado el Sr. Edén a Francia. Nadie podrá poner en duda el hecho de que el Gobierno británico tiene la intención de aprovechar la oferta alemana para servir a la causa de la paz. Este es el fin perseguido por la nación entera. La Gran Bretaña considera un gesto cualquiera de parte de Alemania como indispensable para descartar los despojos del viejo Tratado y substituirlo por uno nuevo. Alemania no podrá ser la única potencia que se niegue a contribuir con su aportación a esta reconstrucción preparatoria. El News Chronicle hace notar que la declaración del Sr. Edén sobre su política general ha sido límpida y excelente. La Gran Bretaña no determina sus actos ni por Francia, ni por Alemania, ni por la Sociedad de Naciones. El Daily Herald estima que todos los partidarios de la Sociedad de Naciones quedarán fundamentalmente decepcionados ante este discurso. Edén- -dice- -ha empleado la frase del Sr. Baldwin de que las fronteras de la Gran Bretaña están en el Rhin y ha capitulado ante los que en el Foreign Office inventaron una frase tan maliciosa. El Sr. Edén ha abandonado por completo la idea de reforzar la posición de la Sociedad de Naciones. La preocupación del Gobierno no es la de defender la verdadera paz, sino defender a Bélgica y a Francia. Dalton ha tenido tizón al comprobar que el Gobierno británico se aleja de la Sociedad de Naciones para establecer una alianza francoinglesa. El Daily Mail declara: Falta la observación de que la opinión pública considera los Tratados de Locarno y Versalles como una letra muerta. Las declaraciones del señor Edén acerca de las obligaciones de la Gran- Bretaña han sido muy indefinidas y no satisfarán al país, que teme una serie completa de eventualidades. Es inquietante, que, después de tantas decepciones, la política británica continúe ba- t sándose en la Sociedad de Naciones. Edén ha dado seguridades a Beck Londres 27, 8 noche. En sus conversaciones con el Sr. Beck en el Foreign. Office se cree que el Sr. Edén indicó que, a pesar de sus intereses primordiales en Europa occidental, los dirigentes ingleses no se hallan- menos dispuestos a hacer honor a sus obligaciones en Europa oriental. Si en efecto el Sr. Edén declaró ayer en la Cámara de los Comunes que los compromisos ingleses fuera de Europa occidental están limitados a los solos términos del Pacto, el Sr. Edén dícese hizo comprender al Sr. Beck que no pretendía por eso desestimar el alcance de estos compromisos y que si sus declaraciones se dirigían esencialmente al Tratado de Locarno, es por el hecho de que el peligro más inmediato procede por la repudiación alemana cíe este instrumento. En los centros políticos de Londres consideran en general las presentes coincidencias como muy favorables para una aproximación entre Polonia y Francia, estando todos dispuestos a apoyar esta orientación. Ai decirse a primera ñora de la tarde que se tenía por satisfacto, a la entrevista