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FÚTBOL MISTER F. B. PENTLÁND, UN PARADO MAS El aparente descenso de la clase española. Los campeonatos de reserva, como solución. Las dificu; tades de los próximos partidos internacionales Este parado siempre se ha permitido el lujo de tener una oficina. Cuando vino a España, yo le hice, ¡ay! la primera interviú. Creo que entonces su despacho se llamaba Bar Americano, y desde los altos taburetes se podían contemplar los. barcos que llegaban a amarrar a los muelles de la bahía de Santander, y los que cruzaban más ligeros camino de Astillero, en busca de mineral. De aquella conversación sólo conservo dos recuerdos indudables: los escasos alcances de mis conocimientos de inglés y las angustias de un inglés para expresarse en castellano. Después... han pasado muchos años y no pocas cpsas. El míster- -el caballero Penthland será siempre el míster por antonomasia- -ha entrenado a muchos equipos españoles e incluso ha guiado la selección nacional. Bajo su égida cayeron campeonatos como cayeron bimbas y, recientemente, tomado como medicina i eroica por el Athletic de Madrid, el míster ha sentado como un explosivo. Con tan grave agitación para el enfermo, que prescindió en absoluto del fármaco, luego de no pocos esfuerzos para estructurar una mejor situación. Todo inútil. El míster es hoy un parado más, en su oficina de la calle de Alcalá, donde, siempre optimista, luce la plata de sus cabellos blancos y conjura al tiempo a interrumpir la alegría de su perenne juventud. Al filo de la hora del aperitivo es obligado el saludo con ese ¡aló! cordial que estoy por asegurar que él importó a España. Con tantas temporadas y tanto fútbol, a mí se me fue el poco inglés que me quedaba, y apenas si pronuncio offside, córner, freekick, shot y goal; pero el míster, si hubiera sillones para extranjeros en la Academia Española, tendría el primero. Sobran, pues, intérpretes, y siempre hay curiosidad preguntona. En la oficina tiran bien la cerveza y quedan unas almejas apetitosas. Todo completo para la interviú. Comencemos. ¿Cuándo vino a España, míster? El míster ríe feliz. El sabe que son justamente quince años; pero no ha olvidado que yo charlé entonces con él en Santander de sus ambiciones y de sus proyectos; y que por lo tanto soy quince años viejo desde aquella fecha. Y apura la cerveza antes de responder... -No sé, no sé. ¿Usted no lo recuerda? Vine contratado por el Racing Club. ¡Buenos chicos los de Santander! Si a estos años que llevo en España sumo los otros que jugué en Inglaterra, hacen treinta y seis años de profesional de fútbol. ¿No son muchos, verdad? Sobre todo, porque ahora es cuando estoy más joven; ahora es cuando me parece que empiezo... ¿Éxitos y dinero en estos años españoles? -No puedo quejarme. Este país me ha tratado tan bien, que yo no podría vivir más ue en Inglaterra o en España. He ganado lo suficiente, y en cuanto a los éxitos, -no me envanezco de ellos: no han sido míos; La suerte me ha acompañado y eso fue todo. Ahora, crecidamente, he recibido dos proposiciones del extranjera- Francia y Portugal- -y, después de estudiarlas, las he rechazado. Si puedo, me quedaré en España mientras sea. entrenador de fútbol. -Sinceramente, ¿qué le ha sucedido con el Athletic de Madrid? -De sucedidos poco agradables y ya liquidados, mejor sería no hablar. Eso... tenía que llegar. En el Athletic he dejado excelentes amigos, y mi mejor deseo sería que el Club no pasara a segunda división, aunque ya parece difícil. En realidad, como no quiero saber nada de juntas ni de interioridades, la razón para prescindir de mis servicios fue ésta: que el Athletic había perdi- M 8. PENTLÁND do en Barcelona por 5 goals a 1. Yo no tengo por qué discutir los acuerdos de los Clubs cuando sus representantes los toman oficialmente. Acepté aquella decisión, surgieron algunas dificultades deducidas del contrato y todo concluyó satisfactoriamente or la intervención de D. Ricardo Cabot. El secretario general me preguntó en qué condiciones estaba dispuesto a liquidar la situación, y yo le contesté: Como usted lo resuelva, estará perfectamente Y su intervención ha sido tan acertada, que, por mi parte, sólo elogios merece. Cabot es el timón firme del fútbol español, un verdadero sportman y un secretario tan capacitado como el de la Football Association. Y conste que este elogio 110 es interesado, sino la consecuencia de la observación desde que estoy en España. ¿Proyectos? -Muchos. Pero todos dependen de los demás. A los que hablan de mi fracaso, yo les llamo malos deportistas, porque no saben perder. Al Athletic de Bilbao le acompañé cinco años a ser campeón; de ellos cuatro seguidos, y no creo, sin embargo, que fue- ran mis virtudes, sino la fusión de tan buenos elementos. Me gustaría ahora dirigir un Club por espacio de un mes, con vistas, por ejemplo, a la Copa de España, para 1 evitar luego malas interpretaciones. Después, nadie se consideraría engañado, si el contrato se prorrogaba, ¿no le parece? Sin que yo crea haber descubierto nada, tengo mi sistema de entrenamiento, que busca, ante todo- -como en Inglaterra- la eficacia del tiro. A mí, después de haber visto recientemente a los austríacos, y reconociendo la maravilla de su juego, sigue gustándome más la técnica inglesa, porque mientras se gañe por hacer goals, lo importante es disparar fuerte, rápida, secamente. Esto es lo que necesitan los Clubs y los delanteros españoles... ¿A qué atribuye los recientes fracasos de la selección española? ¿Descenso de clase? -No, no. Esto último es un error. Contra los austríacos se hizo un gran partido, y la derrota por un goal no es vergonzosa ni mucho menos. Sobre todo si recuerda que a aquel trío defensivo los rojos le metieron cuatro goals. En cuanto al porvenir, le considero bastante difícil. Precisamente yo fui con la selección española la última vez que se jugó en Praga contra Checoslovaquia, y los rojos perdieron por dos tantos, luego de defenderse heroicamente. El próximo encuentro, también en Praga, ahora que los checos están en un gran momento, será difícil, niuy difícil... ¿Soluciones? -Los grandes jugadores no surgen porque se adopten medidas extraordinarias. Pero una organización que parece indispensable és el campeonato de reservas. Todos los Clubs podrían e. n sus viajes, me refiero a la primera división, desplazar veintiséis muchachos, y, por ejemplo, si por la tarde el Madrid jugaba contra el Sevilla, por la mañana debían luchar los reservas del Madrid y el Betis. Poco gasto y un vivero de jugadores en observación. Claro que cuando los partidos fueran en ciudades donde hay un solo Club (Bilbao, Pamplona, Valencia, etcétera) los desplazamientos serían algo más caros, pero las ventajas de ese campeonato de reservas saltan a la vista y deberían ponerse en marcha. Del mismo modo que los partidos de la selección nacional B contra otros equipos análogos, para ir preparando figuras en substitución de los indiscutibles que algún día no lo serán. ¿Causas de ese aparente descenso? -Una sólo: demasiados Clubs profesionales. Eso debería tener una limitación, porque es imposible que en determinados lugares puedan servir Clubs profesionales. Así resulta que los jugadores están repartidísinws, y las dificultades para constituir un equipo son muchísimas. ¿Qué técnica preconiza para preparar un equipo español? -Ño hay una técnica fija La preparación tiene que ser una cosa elástica, cuidando del aspecto físico tanto como del puramente futbolístico. En éste, procurar hacer de los jugadores hombres capaces de crear, de tomar iniciativas, y en los delanteros, de chutar. Sobre todo, esto: enseñar a lanzar esos shots que cada vez son más raros, mientras aumentan las delicias de las filigranas... inútiles. Pero formar un conjunto, crear un gran equipo, lograr un título de campeones, no es sólo cuestión de autoridad, de entrenamiento y de entusiasmo. Es, ante todo, labor de excelentes jugadores, que no siempre surgen, y de un poquito de suerte... -JUAN DEPORTISTA. ¿Jugarán los uruguayos en Madrid? A pesar de la desdichada actuación de los futbolistas de Montevideo en París, que motivó su inmediato regreso al Uruguay, la