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A B. C, VIERNES 27 DE MARZO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 37. za de intensificar sus intercambios, alcanzando en estos últimos la cuota más elevada. Suiza desarrolló sus instituciones de enseñanza, que alcanzaron reputación mundial, y mientras de un lado sus comerciantes, sus técnicos, sus ingenieros, sus sabios se esparcían en todo el mundo, la población descuidaba los oficios más humildes que eran confiados a emigrados extranjeros, a los que Suiza ofreció siempre la más amplia hospitalidad; sus bellezas naturales atrajeron a los turistas de todo el mundo, y el turismo llegó a constituir un factor importante de su economía. La guerra europea, que, vista desde Suiza, constituyó una loca matanza fratricida, determinó hondas modificaciones en la situación económica de Suiza, la que, sin embargo, logró salvar, gracias a su decidida voluntad y con enorme esfuerzo militar y económico, su neutralidad que benefició a todos los beligerantes y permitió concebir un arreglo pacífico del mundo sobre la base de una mutua convivencia al ejemplo de las diferentes razas que componen la Confederación suiza. Para mantener los necesarios intercambios, a pesar de las crecientes dificultades, Suiza se vio impelida a aumentar sus inversiones de capitales en el extranjero, y como, por otra parte, su situación política y social inspiraba mayor confianza, atrayendo a grandes capitales que huían del desbarajuste de los demás países, estas inversiones llegaron a extenderse a países cuya situación fue empeorando, hasta que los dichos capitales se quedaron congelados, creando nuevas dificultades. Frente a este desarrollo de la situación mundial, Suiza se ha preocupado 4 e modificar su organización interior. Explicó cómo teniendo Suiza forzosamente una balan- za comercial deficitaria, la desvalorización del franco no beneficiaría al país, así que este problema no puede ser juzgado con los mismos criterios que en el caso de otros países. Las dificultades de la evolución económica han apaciguado las luchas políticas en Suiza, y han estrechado todavía más los lazos tradicionales de unión entre todos los ciudadanos, de todas las clases, entre las que no existen diferencias tan marcadas e insuperables como en otros países. Pasando a la situación política extranjera, explicó cómo el pueblo suizo entiende, en primer término, quedar fiel a su neutralidad tradicional, que ha sido, considerada por espíritus selectos de todos los países como la mejor garantía para Europa; cuándo para facilitar ja adhesión de los Estados Unidos a la Sociedad de Naciones, ésta insertó en el pacto la salvedad de los pactos regionales, lo que, según el orador, constituye un contrasentido jurídico, ya que con pretexto de salvar la doctrina de Monroe, a la que los Estados Unidos no querían renunciar, anula la universalidad del Pacto, Suiza aceptó colaborar en la Sociedad de Naciones. Pero cuando últimamente, al pretender aplicar las sanciones a Italia, se pretendió que Suiza se sumara a un grupo de potencias contra otras, Suiza recordó su premisa de neutralidad absoluta, y reivindicó su soberanía integral, en la seguridad de servir así mejor la causa de la paz en Europa, y los acontecimientos le están dando la razón. El distinguido conferenciante fue muy aplaudido. El Sr. Marín Lázaro, E! gran Suplemento que acompaña esta semana a los ejemplares de la edición de peseta de BLANCO Y NEGRO está dedicado a ilustran este Suplemento, a gran faniañ y a todo color, fotografías y dibujos, que completan el valor del texto, en el que, entre otras firmas, van las relevantes de Carmen de 3 tuzo y MoSSrieux Vestidos de tarde y de noche, figurines deportivos y de la mañana de R. DRIVON, modelos de ropa interior, conjuntos debidos al pincel de Baldrich, además de ilustraciones de S. de Tejada. el presidente de la sección de Cultura, don Rodolfo Salazar, que hace elogios de la personalidad intelectual y política del conferenciante. Inicia el Sr. Marín Lázaro sus impresiones de su reciente viaje alrededor del mundo, dedicando un recuerdo a Valencia, su patria chica, celebrando como en los momentos más gloriosos de su vida regional, cuando su famosa Exposición, jamás tuvo ideas de separación ni autonomía, sino que presidió aquélla como su himno canta la idea y el ansia de ofrendar nuevas glorias a España. Comienza describiendo el paso de los Alpes, para detenerse primeramente en Venecia, donde los recuerdos históricos le hacen ver las galeras del marqués de Santa Cruz, defendiendo al Pontificado de las iras del Senado veneciano. Embarca allí en un buque, orgullo de la industria italiana. Dedica un elocuente canto al Mediterráneo. Port- Said es la primera sorpresa para el español que piensa que sólo la lengua francesa es la umversalmente dominadora. Aquí asoma ya el poderío de Inglaterra, que, como oculto, tras las paguas rojas de este mar, surgirá de nuevo para no ser eclipsado ya en Oriente hasta- Filipinas, en las grandes playas inglesas de Bombáy, Singapoore, Colombo y Hong- Kóng. Se detiene eñ Bombay; señala la dominación colonial- inglesa, qué no funde, ni iguala, sino que mantiene la separación entre la raza colonizadora y la indígena, y hace un elogio de la Universidad de San Francisco Javier, regida por jesuítas españoles, llevados allí por los- ingleses, preferidos aquéllos a los norteamericanos para que no ejercieran ningún influjo nacionalista. Por fin, Filipinas, obra de íos españoles, civilizados los indígenas, no colonizados, se elevó su nivel cultural y- religioso hasta nosotros, y llegamos a fusionar y cruzar las razas. En todas las puertas del Oriente ha visto carritos sidros llevados por negros; en Filipinas, donde no los ha habido nunca, dicen los indígenas que los españoles les enseñaron a no ser bestias. Emociones patrióticas, la visita del Juan Sebastián Elcano; los discursos en español del Parlamento, el castellano elocuente del presidente del Senado; los nombres de las calles, la lengua. Luego, el Pacífico, de cuyas aguas surgen jas figuras de los españoles que lo desen Ja Casa de Valencia cubrieron, lo cruzaron y dieron la primera vuelta al mundo en busca de las Islas de la Acerca del tema Cómo se siente el pa- Espinería. triotismo español en el curso de la vuelta Allá perdidas en sus aguas las islas Haal mundo dio ayer tarde en la Casa de Va- wai, Honolulú; verano, playa, música, holencia una conferencia el académico, de Cien- menaje a cuantos llegan. Por fin, San Francisco de California, cias Morales y Políticas y diputado a Cortes por Madrid, D. Rafael Marín Lázaro. nombre en recuerdo de lasamisiones francisFue presentado por nuestro, compañero, canas que a lo largo de í costa. í. uié reco- rriendo Santa Ana, Santa Bárbara. Un recuento a Fray Junípero Serra, español que civilizó y cristianizó aquellas tierras. Luego, Los Angeles, con sus naranjales; después, Washington, y, por último, Nueva York, desfilan ante la concurrencia descritas por el Sr. Marín Lázaro, que en todas ha sabido encontrar algo de: sabor patriótico que venga- -dice- -a avivar el dormido gusto y sentimiento español. El ilustre conferenciante, repetidas veces aplaudido durante su interesante disertación, recibió al final de la misma una gran ovación. En el Museo Naval A las seis y media de la tarde de ayer disertó en el Museo Naval (curso de Lepanto) el jefe de la Sección de Numismática y Glíptica del Museo Arqueológico Nacional, don Casto María del Rivero. Se refirió al t? te de grabado n hueco, y a las piedras grabadas y a los -ellos en el Oriente clasico, y asimismo a los cuños riunctarios. Examinó las industrias artísticas en Grecia a! través de la Historia, así como las firmas de los monederos. Estudió el realismo y la aparición de retratos. Pasó en seguida a examinar las representaciones navales en monedas y medallas, y, a propósito de esto, aludió al notable libro del almirante Enrique de Battenberg y al artículo de Cesáreo Fernández Duro titulado Medallas navales españolas Describió los tipos navales en las mone- das griegas y romanas. Por lo que respecta a las últimas, se detuvo en las representaciones de Jano y Dióscuros, los recuerdos de la victoria de. Anzio, los de la batalla de las islas Egates, los de las guerras de César y Pompeyo, las monedas de Marco Antonio y las medallas conmemorativas de los encuentros de Brindisi y Actium. Después de detenerse a comentar el espíritu de las Cruzadas, pasó a detallar las medallas del Renacimiento. Recordó el ataque a Malta, el Pacto de la Liga, las medallas conmemorativas de Lepanto y las de la tercera expedición a Levante y la conquista de Túnez por D. Juan de Austria. El conferenciante fue muy aplaudido. En la Unión Iberoamericana Como estaba anunciado, pronunció ayer tarde, en los salones de ía Unión Iberipamericaha, una conferencia el joven letrado D. Ramón de Rato y Rodríguez San Pedro, que desarrolló el tema Un regalo cesáreo. Cómo se partió América Comienza refiriéndose a la creencia sostenida por los colombófilos de que España logró colonizar América y unirla a su destino en. virtud de las bulas ínter caetera y Eximiae deyotiones de 3 y 4 de mayo de 1493,